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Santos Cerdán León | Secretario de coordinación territorial del PSOE

“El bipartidismo ha desaparecido en España y debemos acostumbrarnos a dialogar con los demás”

Santos Cerdán asume las riendas del PSOE “satisfecho” con la llegada de Sánchez a la Moncloa tras año y medio trabajando en un proyecto en el que muy pocos creían

Ibai Fernandez | Mikel Saiz - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Santos Cerdán, secretario de coordinación territorial del PSOE.

Santos Cerdán, secretario de coordinación territorial del PSOE. (MIKEL SAIZ)

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Santos Cerdán, secretario de coordinación territorial del PSOE.

Pamplona- Santos Cerdán estaba en su despacho de Ferraz cuando se desencadenan las dos semanas de vértigo que de forma tan rápida como inesperada han dado la vuelta al Gobierno de España. Pedro Sánchez, que acababa de llegar de una entrevista, le cita en su despacho y le avanza que la sentencia del Caso Gürtel es “inminente” y “demoledora” para el PP. “Me pregunta mi opinión, y le digo que, si es así, no tenemos más remedio que presentar la moción de censura”, recuerda el secretario de Coordinación Territorial del PSOE, uno de los colaboradores más estrechos del nuevo presidente del Gobierno desde que Sánchez fue desahuciado por los barones del partido una noche de octubre de 2016 en Ferraz. No han pasado ni dos años desde entonces, y Sánchez duerme ya en la Moncloa. Cerdán, protagonista directo de las conversaciones que han hecho posible el éxito de la moción, será a partir de ahora el principal responsable orgánico del PSOE en España.

Ha sido un visto y no visto. En menos de una semana Sánchez es presidente y Rajoy historia. ¿Estaba planeado así?

La verdad es que no. Pero sale la sentencia de Gürtel y todo se desencadena. El PP no responde, Rajoy no dimite, y no nos queda otra que presentar la moción de censura. Todos vimos claro que hacía falta un cambio por la dignidad de España. La situación era insostenible.

¿Era una moción presentada para ganar, o solo para resituar al PSOE?

Era un win-win, pasara lo que pasara, salíamos ganando. Lo único que no podíamos hacer era no hacer nada. Y Pedro Sánchez lo veía así también.

¿Les dio tiempo a pensar dónde se estaban metiendo?

Valoramos mucho los posibles escenarios y las diferentes situaciones que se podían producir con la moción. Pero yo desde el principio le daba posibilidades. De hecho, ese primer domingo por la noche, después de hablar con algunos partidos, ya le trasladé al presidente que sí, que la podíamos ganar. Y así fue.

¿Cómo fueron las conversaciones con el resto de grupos?

Muy rápidas. Al principio alguno se quejó porque no se lo habíamos avanzado antes, porque creían que estaba poco cocinada... Luego todo se precipita cuando la Mesa del Congreso planifica el debate de la moción de censura para ese mismo jueves. Así que hubo que gestionarlo todo en tres o cuatro días. Pero la ecuación era fácil: o se estaba con la corrupción o con la dignidad.

¿Cómo convencen a los catalanes?

Les hacemos ver que deben decidir entre cambiar el tablero de juego o seguir como estábamos. Que deben elegir si quieren un Gobierno del PP o uno del PSOE.

¿Les piden algo a cambio del voto?

No ponen condiciones, solo quieren que bajemos el clima de tensión política. Y es lógico que así sea.

Más difícil parecía convencer al PNV, que venía de aprobar el presupuesto de Rajoy.

Lo que el PNV plantea es estabilidad para el país, y eso pasa por mantener el presupuesto ya aprobado, porque ya no da tiempo en hacer otro. Nosotros les explicamos que, hoy por hoy, es más garantía de estabilidad el PSOE que el PP, que todavía debe afrontar varios procesos judiciales y ha perdido el apoyo de Ciudadanos. De hecho, las amenazas de nuevas mociones de censura y la actitud del resto de partidos nos ayudó a convencer al PNV.

¿Con el PNV solo se habla de estabilidad y presupuestos?

Sí, de verdad. El PNV no pide nada, solo estabilidad política y presupuestaria. Tampoco hay tiempo para mucho más. Con la mayoría de grupos solo nos reunimos una vez. Pero tampoco hizo falta mucho más. Todos eran conscientes de que había que cambiar el escenario político de este país. La situación era insostenible, también para el exterior.

¿Qué sensación le ha dejado la composición del Gobierno?

Muy positiva. Se podrán criticar algunos nombres, pero lo que nadie puede poner en duda es la capacidad técnica y profesional de los nuevos ministros. Es un Gobierno que nace con muy buenas perspectivas.

¿Le consultó Sánchez algún nombramiento?

La composición del Gobierno la ha gestionado personalmente el presidente. Hace mucho tiempo que lo tenía en mente. Estuve el martes por la tarde con Pedro Sánchez en Moncloa viendo un poco qué necesitamos ahora como partido. No me quiso adelantar nombres, pero sí me dijo que iba a ser un buen equipo. Y creo que ha acertado.

Sin embargo, la aritmética parlamentaria sigue siendo la misma. El PSOE tiene 84 diputados, y va a tener muy difícil sumar mayorías. ¿Se puede aguantar mucho tiempo en estas condiciones?

Ya sabíamos que no iba a ser fácil. La intención del PSOE es trabajar durante todo el tiempo que podamos y nos dejen. Evidentemente, si todos los demás se dedican a no dejarnos gobernar, habrá que convocar elecciones.

Que se guardan el botón nuclear, vaya.

La capacidad de convocar elecciones corresponde al presidente del Gobierno, y es lógico que lo haga si desde el Congreso se le impide gobernar. Pero nuestras propuestas van a ser siempre dialogadas, consensuadas y negociadas. En España el bipartidismo hace tiempo que ha desaparecido y tenemos que acostumbrarnos a dialogar y a llegar acuerdos.

¿Dónde van a buscar esos acuerdos? Porque han llegado al Gobierno con el apoyo de Podemos y los nacionalistas, pero los ministros han recibido mejor valoración de la derecha y que de la izquierda.

Hablaremos con todas las fuerzas, y hay margen para llegar a acuerdos en cuestiones importantes, como la Ley Mordaza, el Pacto de Toledo o la reforma laboral. En estos temas ha habido mayorías claras en el Congreso que no se han podido desarrollar porque las bloqueaba el PP.

Pero al final habrá que elegir. La reforma laboral que propone Podemos no tiene que ver en nada con lo que plantea Ciudadanos.

Hablaremos con todos. También con los sindicatos y con la patronal. Una reforma laboral no se puede hacer solo desde un prisma.

¿Cuáles van a ser las prioridades del nuevo Gobierno?

Las políticas sociales, por supuesto. Pero también poner a España en el marco europeo como un Gobierno digno. Es posible cumplir con la estabilidad presupuestaria y avanzar en las políticas sociales.

¿Habrá que esperar mucho para ver las primeras decisiones?

No creo. Este no es un Gobierno con cuatro años por delante. Es un Gobierno para actuar ya, y creo que así va a ser. Desde el viernes está manos a la obra.

¿Le preocupa que la derecha haya empezado a deslizar ya la sospecha de presuntos pactos ocultos con los nacionalistas?

Es verdad que se han dicho muchas cosas sobre el PSOE. Desde que queremos romper España o que hemos pactado con los asesinos. Pero eso no es nada nuevo, ya lo vimos en Navarra hace unos años donde incluso se organizó una manifestación contra el PSOE. Pero ese es un discurso que ha quedado anulado ya con la propia composición del Gobierno. A partir de ahora lo que habrá que valorar es su gestión.

¿Qué van a hacer con la política penitenciaria?

Aplicar la ley.

¿Acabar con la dispersión entra dentro de la ley?

No sé lo que hará el ministro. Pero la realidad es que ETA se ha disuelto, y ya no existe una banda terrorista. No es un factor menor. A partir de ahí, no creo nadie pueda rasgarse las vestiduras porque un preso que esté en Cádiz pueda ir a la cárcel de Zaragoza o Logroño. Sigue estando preso, y es un cumplimiento estricto de la ley.

¿En qué va a cambiar la política con respecto a Catalunya?

De momento, habrá una reunión con el presidente de la Generalitat, que es lo mínimo que se puede hacer. Después veremos qué se plantea, siempre dentro del la Constitución. El PSOE tiene claro que España es indivisible.

La ministra de Hacienda ha sido muy crítica con el régimen foral. Ha llegado a hablar incluso de privilegio para la CAV y Navarra. ¿Deberíamos preocuparnos?

Le digo lo mismo que antes, dejemos a los ministros trabajar antes de juzgarlos. Además, los ministros aprueban las políticas del Gobierno, y el PSOE tiene claro, y así queda reflejado en las resoluciones del partido, que tanto el Concierto vasco como el Convenio navarro forman parte de la Constitución. Siempre los hemos defendido. Así que no corren ningún peligro.

¿Va a decepcionar el PSOE?

Creo y espero que no. Con nuestros errores, pero también con una mayoría de aciertos, con nuestro pasado reciente, pero también con nuestros más de 100 años de historia, el PSOE ha demostrado que es el partido que más avances ha conseguido para este país.

¿Qué sensación le queda cuando mira atrás y ve que, en menos de dos años, aquel pequeño grupo de fieles a Sánchez gobierna ahora España?

Sensación de mucho trabajo. Ha sido año y medio en Madrid, con la familia en Navarra, dejando de lado la vida privada. Dedicando el 100% a sacar este proyecto adelante. El resultado ha sido satisfactorio, pero han sido muchas horas, y mucho sacrificio.

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