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Cuatro historias desde Siria

varios de los verdaderos protagonistas de la marcha en pamplona comparten sus historias

Un reportaje de Jon Aristu Garde - Domingo, 10 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

En la marcha celebrada ayer por las calles de Pamplona, participaron cien sirios que viven en diferentes países europeos. Cien personas, de las cuales no todas son refugiadas que suponen cien historias diferentes. Cada una de ellas ha vivido su propia experiencia, ha superado dificultades parecidas y ha optado por buscarse un futuro mejor. A todas ellas les une el sentimiento de pertenencia a un grupo, al grupo Go Forward (Avanza). En él, afirman que se sienten como en casa y que les sirve para desconectar de su vida diaria, para centrarse en disfrutar de la vida con sus amigos.

Farhanallafi llegó a Europa en una flota: “La historia de mi llegada es realmente larga y creo que se te acabaría la cinta de la grabadora”, comenta entre risas. Tenía amigos que vivían en Alemania y decidió quedarse allí. Trabaja como guía turístico y reconoce que ahora se relaciona con personas de prácticamente todo el planeta.

Sus dos principales problemas al llegar fueron el idioma y la cultura, que a él le resultaba completamente nueva. “Al principio no sabía si tendría que aprender algún idioma nuevo, pero al llegar ya vi que me las arreglaría con el inglés”, explicó.

En cuanto a los encuentros de su grupo y las caminatas, Farhanallafi cuenta que cuando asesinaron al padre Frans Van der Lugh, con el que caminaban por Siria antes de la guerra, decidieron continuar con su iniciativa en Europa. “Personas de religiones diferentes y que viven en países distintos se juntan y en tres días se conocen y ya son amigas, es algo fantástico”, asegura. Estos encuentros sirven para que las personas que van llegando se integren de forma más fácil y todos ellos le dan mucha importancia, ya que la integración en una cultura ajena no resulta nada sencilla.

“Personas de religiones diferentes se juntan y en tres días ya son amigas, eso es algo fantástico”

Farhanallafi

Sirio que vive en Alemania

“Yo amo la vida y, sobre todo vivir la vida, por eso decidí venir a Europa, como proyec

Elías, otro de los protagonistas de la marcha, nació hace 28 años en Siria y vino a Europa hace cuatro como estudiante. “Yo tenía planificado estudiar lejos de Siria antes de que comenzara la crisis. Una vez inmersos en ella, se me hizo imposible seguir allí para trabajar o hacer vida normal”. Elías asegura que venir a Europa de forma legal es difícil, “se ponen muchas trabas”. A él le costó mucho que le admitieran en la universidad y pasaron dos años hasta que tuvo todos los papeles en regla. “Creo que es realmente peligroso tratar de llegar al continente europeo por mar, te juegas demasiado”. Tal y como explica Elías, “en Siria la situación es verdaderamente complicada, resulta imposible independizarse y muchas veces incluso con el apoyo económico de tu familia cuesta sobrevivir. No te queda otra que salir de allí”.

Para él, las caminatas significan “un encuentro completo”. La actividad también la llevaban a cabo en su país natal, pero él asegura que de esta manera mantiene el contacto con aquellas personas que caminaban en Siria y conoce gente en cada ciudad a la que va, aparte “sirve para integrar a los nuevos, a los que van llegando”.

El caso de Ramaz es algo diferente al resto. Su vida en Siria no era la que deseaba, “trabajaba, ganaba dinero y me lo gastaba, pero no hacía nada por mi vida, por mí mismo”. Este joven de 24 años, que ahora vive en Berlín, asegura que tomó la decisión de venir a Europa como proyecto de futuro: “Yo amo la vida y, sobre todo, vivirla, tanto los aspectos positivos como los negativos”. El cambio de vida no se le hizo fácil, él afirma que llegar de forma legal es costoso, pero relativamente fácil, o al menos, así fue en su caso. “Los primeros tres años son complicados, integrarse en una nueva cultura no resulta fácil”.

Para Ramaz estas jornadas son “muy enriquecedoras” porque para él significa encontrarse con sus amigos, pero también con gente nueva: “A mí me sirve para desconectar y olvidarme de mi día a día. Cuando estoy aquí solo me centro en disfrutar”.

Moha tiene 26 años y llegó a Alemania hace tres años, a finales del 2015. Nos explica que en aquel año se dio cuenta de que no podía seguir en Siria por más tiempo: “Todos nosotros hemos tenido algún tipo de problema que revertir para poder llegar a Europa, no te lo ponen fácil”.

En cuanto a la caminata de ayer, Moha afirma que al llegar a Europa, el grupo con el que caminaban en Siria decidió continuar con las actividades y caminatas en Europa: “Éramos muchos los que vivíamos en Alemania y alrededores, nos apetecía continuar con lo iniciado en Siria”.