La Eurocámara rechaza el cerco ‘ilegal’ a Schengen

También la Comisión Europea cree que la situación actual no justifica que se mantengan los controles en las fronteras

Lunes, 11 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Control en la frontera polaca.

Control en la frontera polaca. (Foto: F.R.)

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Control en la frontera polaca.

Bruselas- “La muerte de Schengen sería el principio del fin de Europa”. Así lo advierte desde 2016, la Comisión Europea tras la prórroga de varios Estados miembros a sus controles fronterizos internos. El Parlamento Europeo dio la semana pasada luz verde al informe anual del área Schengen, liderado por el eurodiputado portugués Carlos Coelho. “Los gobiernos nacionales convirtieron a Schengen en el chivo expiatorio de los fracasos de las políticas de seguridad y de la debilidad del sistema de asilo europeo común”, destacó el ponente. “Sin embargo, Schengen no es el problema, es la solución “, advirtió.

El informe de la situación de Schengen durante 2017 es claro: la protección de Schengen es vital para la UE, los controles en fronteras interiores no se sustentan en “pruebas sólidas de la existencia real de una amenaza grave”;su mantenimiento tendría graves repercusiones en la vida de los ciudadanos europeos y en la credibilidad hacia las instituciones y es un instrumento clave para expandir los beneficios económicos y sociales. Así concluye que las prolongaciones no están en consonancia con las normas vigentes por lo que se refiere a su duración, necesidad o proporcionalidad. Con todo ello, las califica de ilegales.

Desde septiembre de 2015, Bruselas autorizó el control de fronteras internas por la afluencia de refugiados que llegaban al Viejo Continente, especialmente a través de la ruta de los Balcanes. Desde entonces, Alemania, Francia, Dinamarca, Austria, Suecia y Noruega han prolongado sin tregua estos controles para dolor de cabeza de la Comisión. Una práctica que en los últimos años también han adoptado Hungría, Eslovenia y Bélgica. Con este telón de fondo, el documento concluye que los Estados miembros no han tomado las medidas para cooperar entre ellos y con las instituciones europeas para “minimizar los efectos” de estas medidas.

Alto coste de los controlesEl texto subraya que los gastos administrativos y en infraestructuras que acarrean los controles fronterizos viran de 25.000 a 50.000 millones de euros. El Transnational Institute estima que los países europeos s más 1.200 kilómetros de muros y fronteras que han costado al menos 500 millones de euros.

Las capitales europeas tienen el derecho, amparados en los artículos 25 y 26 del código de conducta de Schengen, de establecer controles fronterizos en el caso de amenazas a su orden público o a su seguridad. Sin embargo, para el Ejecutivo comunitario la situación actual ya no representa este marco de excepcionalidad y por tanto es hora de zanjar el modo “crisis” en las fronteras. - M.G.Z. (Aquí Europa)