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Cientos de demandas esperan en Navarra que la Audiencia anule los acuerdos con los bancos

Las renovaciones de contrato impedían litigar por las cláusulas suelo a cambio de un interés fijo
La Sección Tercera ya anuló un acuerdo en marzo, antes de que el TS validara los pactos en una sentencia

Enrique Conde - Lunes, 11 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Expedientes acumulados en el juzgado de cláusulas.

Expedientes acumulados en el juzgado de cláusulas. (OSKAR MONTERO)

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Expedientes acumulados en el juzgado de cláusulas.

Pamplona- Son cientos, incluso se cuentan por varios millares, los consumidores navarros que fueron llamados por las entidades financieras con las que tenían contratados sus préstamos hipotecarios para renegociar sus cláusulas suelo. El término renegociación podría ser un decir, ya que se trataba de que los clientes escucharan la oferta de la entidad que, motu proprio, les anulaba la cláusula suelo que figuraba en su hipoteca y sustituía la misma por una de las opciones que eligiera el cliente entre unas alternativas tasadas, que oscilaban entre intereses fijos y variables más bajos que la cláusula fijada. De este modo, las entidades se aseguraban que en caso de éxito en la firma el consumidor no pudiera litigar a futuro (a partir de que la justicia europea dio la razón a los consumidores) por lo pagado de más por la cláusula suelo. Fue una modalidad a la que se agarró por ejemplo Caja Rural, que de forma masiva en Navarra convocó a sus clientes para renovar las condiciones de los préstamos y antes de que Europa dictara sentencia sobre la nulidad de las cláusulas suelo. Ahora, los tribunales deben resolver sobre si dichos acuerdos alcanzados entre bancos y clientes son legales o, sin embargo, al igual que las suelo, son nulas de pleno derecho por no poder negociarse sobre algo nulo de origen.

En este contexto, la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Navarra, especializada en materia civil y que acumula cientos de demandas de este tipo, dictó recientemente una sentencia en la que mostraba su posición a favor de los demandantes y quitaba la razón a las entidades bancarias. Se trata de una resolución fechada en marzo, que no se notificó hasta el mes siguiente. Las fechas son importantes, porque en medio de eseimpasse, el Supremo dictó una resolución que venía a cambiar el criterio que mantenía y a acrecentar la incertidumbre legal sobre este tipo de pactos.

el supremo se corrigió a sí mismoEl Alto Tribunal resolvió una demanda de un consumidor que la Audiencia de Zaragoza había estimado y, por tanto, había supuesto la anulación de la cláusula suelo y de su posterior novación con Ibercaja. El Supremo consideró que ambos contratos “no son novaciones sino transacciones” que se firmaron en un momento en el que “existía una situación de incertidumbre, acerca de la validez de las cláusulas suelo incorporadas a los dos contratos originales”. En este sentido, el Supremo entiende que resulta clave que el cliente rubricara el pacto de “su puño y letra”. “Aunque no necesariamente la transcripción manuscrita de la cláusula equivale a su comprensibilidad real por el consumidor que la transcribe, es indudable que contribuye a permitir la constatación de su propia existencia y a resaltar su contenido”. El Supremo entiende que este tipo de transacciones, como las define, sería una solución extrajudicial como las que suele impulsar la UE. Sin embargo, un magistrado del Supremo emite un voto particular en la sentencia y pide la “nulidad absoluta de la práctica bancaria por vulnerar los derechos básicos de los consumidores”.

que la audiencia se ratifiqueLa Audiencia navarra se posicionó a favor de los consumidores en su primera resolución pero habrá que esperar si su criterio se mantiene a raíz de conocer esta resolución del Supremo. Los abogados consultados por este medio entienden de todas formas que, probablemente, esta cuestión termine también resolviéndose en Europa y precisan que, ya son varias las Audiencias provinciales, como la de Bizkaia, las que han resuelto en sentido contrario al Supremo. Los letrados entienden que el Alto Tribunal analizó un caso concreto y que el mismo no se puede entender como argumento generalizado para el resto de demandas y, además, entienden que el término de transacciones que utiliza el Supremo no es el mejor reflejo de lo que ocurrió. “En la transacción las partes tienen que jugar a iguales, pero aquí es la entidad quien tiene toda la información y da las opciones al cliente para que este se adhiera”.

Precisamente, la Sección Tercera de la Audiencia navarra, en la sentencia de la que fue ponente Aurelio Herminio Vila, resuelve que este caso enjuiciado, como ya dijo la juez de primera instancia, “no se supera el control de transparencia”. En la primera sentencia se decía que “la nulidad radical de la cláusula suelo trasciende el acuerdo novatorio. Lo que no cabe es pretender una sanación de una cláusula que es radicamente nula y que, por abusiva, no puede producir efecto alguno, siendo que el negocio convalidante es nulo si el que pretende convalidar adolece de nulidad radical, encontrándonos además ante un contrato con un consumidor, merecedor de especial protección frente a cualquier posición abusiva, siendo que al mismo se le impone una renuncia al ejercicio de acciones en el marco de una cláusula nula”, de manera que “dar validez a dicha novación, transacción y renuncia de derechos vendría a representar un fraude”.

NO SE NEGOCIÓLa Audiencia añade que “cuando los actos fueron conscientes de la existencia de la cláusula suelo acudieron a la oficina de la entidad bancaria correspondiente, pero no pudieron dejarla sin efecto ante su oposición, con lo que se vieron constreñidos a aceptar una de las ofertas para minimizar los efectos negativos de la citada cláusula para salir de la situación en la que se encontraban”. “No se ha probado que la cláusula suelo hubiera formado parte de las negociaciones que se llevaron a cabo, ni, tampoco, que la entidad realizara simulaciones de escenarios diversos, relacionados con el comportamiento razonablemente previsible del tipo de interés en el momento de contratar”, termina la sentencia.

La CRONOLOGÍA

9 de mayo de 2013: el Supremo dicta una sentencia histórica de cláusulas suelo. El pleno de la sala de lo civil del Tribunal Supremo, a raíz de una demanda contra BBVA, Abanca y Cajamar, declaró nulas las cláusulas suelo en los casos de falta de transparencia. El fallo no obligaba a la banca a devolver las cantidades ya satisfechas.

26 de octubre de 2015: Bruselas pide devolver todo el dinero. La Comisión Europea solicita que la banca española reintegre la totalidad de lo cobrado por aquellas cláusulas suelo. Algunas entidades empiezan a eliminarlas.

7 de abril de 2016. Un juzgado de lo Mercantil de Madrid da la razón en una demanda colectiva presentada por Adicae que agrupó a 15.000 clientes contra 40 entidades.

13 de julio de 2016. El abogado de la Unión Europea avala que se aplique una retroactividad “limitada en el tiempo”.

21 de diciembre de 2016. La Justicia europea no sigue las recomendaciones del abogado general del TJUE y finalmente aplica la retroactividad total sobre las cláusulas suelo.