Mesa de Redacción

Otra cita mundial peligrosa

Por Joseba Santamaria - Martes, 12 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

mientras 600 personas refugiadas deambulaban por el Mediterráneo en un barco de Médicos sin Fronteras al que Italia y Malta habían cerrado sus puertos, el controvertido y peligroso Club Bilderberg se reunía del 7 al 10 de junio en Turín. Entre los asistentes este año están los españoles Albert Rivera, Soraya Sáenz de Santamaría, Ana Patricia Botín y Juan Luis Cebrián. A ninguno de estos dejaría al cuidado de mis hijos. El exclusivo colectivo de políticos norteamericanos y europeos de la elite, grandes empresarios, periodistas y académicos ha sido objeto de todo tipo de teorías durante el último medio siglo, sobre todo por quienes afirman que sus miembros buscan imponer un Nuevo Orden Mundial. Nada se sabe oficialmente de lo hablado porque el oscurantismo y el secretismo rodea las reuniones de este foro. No tengo ni idea del alcance real de su poder, aunque dudo que sean realmente los dueños del mundo. Pero sé que lo pusieron en marcha Rockefeller, el empresario del petróleo al que le preocupaba un modelo político sustentado en la soberanía popular, esto es, no le gustaba la democracia, y un tal príncipe Bernardo de Holanda, un oficial de las SS nazis antes de casarse con la princesa Juliana. Este Bernardo se convirtió tras la 2ª Guerra Mundial en uno de los principales directivos de la petrolera Shell mientras Rockefeller controlaba la petrolera Exxon y no hace falta hilar más fino para saber qué papel ha jugado este club de poderosos desde la segunda mitad del siglo XX , cuando el oro negro ha sido el factor geopolítico clave de guerras y saqueos en el mundo. Con esos orígenes, que sean o o no los amos del mundo resulta secundario, que tengan más o menos poder que otros foros similares como la Trilateral, el G-7 o Davos, también. Lo prioritario es saber qué hace la democracia rindiendo humillantes cuentas en secreto a unos tipos a los que el bienestar, la convivencia, la justicia, los derechos humanos y la misma democracia -en definitiva, los seres humanos- les importan nada en comparación con sus intereses económicos , financieros y empresariales.