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El Parlamento foral se da una semana para decidir cómo resuelve la crisis del cambio de nombre de Podemos

El resto de socios aboga por que sean críticos y oficialistas, y no la Mesa, los que zanjen el episodio - “Extrañeza” por el “tono político” del informe de los letrados

Andoni Irisarri / Javier Bergasa - Martes, 12 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El portavoz del grupo de Podemos, Carlos Couso, con Ainhoa Aznárez, presidenta de la Cámara.

El portavoz del grupo de Podemos, Carlos Couso, con Ainhoa Aznárez, presidenta de la Cámara. (Javier Bergasa)

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El portavoz del grupo de Podemos, Carlos Couso, con Ainhoa Aznárez, presidenta de la Cámara.

“Tienen que hacer un esfuerzo por convivir pacíficamente hasta que acabe la legislatura” - “Es una disfunción;no le corresponde a la Mesa decidir sobre algo que les toca a los grupos”

pamplona- El Parlamento de Navarra ha optado por un viejo recurso para enfrentarse al cambio de nombre de Podemos. Y no es otro que ganar tiempo. Con el guión en la mano, ayer la Mesa (el máximo órgano de gobierno de la Cámara) tendría que haber autorizado o denegado el cambio de denominación para el grupo parlamentario de Podemos que proponen los críticos (Carlos Couso, Laura Pérez, Fanny Carrillo y Rubén Velasco), que quieren renombrar a la bancada como Orain Bai-Ahora Sí con la oposición de Tere Sáez, Mikel Buil y Ainhoa Aznárez, del sector oficialista. Pero en el último momento y por petición de la Junta a instancias de EH Bildu, la Mesa pospuso la decisión al próximo lunes.

Oficialmente, se alegó que si la Mesa tendrá que posicionarse políticamente -como señalaba el informe jurídico de los letrados-, necesitará tiempo para estudiar bien el texto y consensuar una postura en órganos políticos (como ejecutivas de partidos). Pero, en la práctica, no es sino una estrategia para intentar que, de aquí a la semana que viene, críticos y oficialistas traten de llegar a un acuerdo de última hora para garantizar en lo que queda de legislatura “una convivencia pacífica” que asegure las mayorías del cambio en el Parlamento y que frene la sangría electoral que vaticinan ya las encuestas para la formación morada. Es decir, que es un último intento, casi a la desesperada, para que la crisis de Podemos se cierre en el ámbito interno y no contagie a los otros grupos que sustentan al Gobierno del cambio, que es lo que cree el resto de partidos políticos que ocurriría si la decisión finalmente dependiese de la Mesa.

situación complicadaEn ese caso, se entiende que cualquier decisión tendría coste político: si la Mesa, donde tienen voto Ainhoa Aznárez (Podemos);Unai Hualde (Geroa Bai);Maiorga Ramirez (EH Bildu);Alberto Catalán (UPN);y Maribel García Malo (UPN), autoriza el cambio de nombre de los críticos, el sector oficialista (con la presidenta Aznárez a la cabeza) lo interpretaría como una traición y un aval para quienes, según su versión, quieren apropiarse del grupo parlamentario que les hizo ganar sus actas. Lo mismo pasaría al revés: si la Mesa respalda a Podemos oficial y veta la iniciativa de los críticos, es difícil aventurar qué ocurriría si el sector laurista, con la portavocía y la mayoría del grupo, ve frustrado su intento de relanzar una nueva denominación.

En cualquier caso, una decisión complicada que quieren tratar de esquivar Geroa Bai y EH Bildu, con asiento en la Mesa. “No pueden trasladar su problema interno al resto de grupos”, alertaba ayer Adolfo Araiz, portavoz de EH Bildu, quien hizo un llamamiento explícito a la solución interna: “Tienen que hacer un último esfuerzo para que, en lo que queda de legislatura, lleguen a un acuerdo en torno al nombre, las cuentas y la portavocía, con el fin de intentar una relación de convivencia pacífica”. En la misma línea se expresaba Koldo Martínez, de Geroa Bai, quien instó a las dos partes “al diálogo, la negociación y el consenso”. Y por parte de UPN, Carlos García Adanero coincidía en manifestar “extrañeza” porque la Mesa vaya a tener que decidir sobre este asunto: “Es una disfunción, porque no le corresponde esto a la Mesa”.