El sitio de mi recreo

El último tren para el PSN

Por Víctor Goñi - Miércoles, 13 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

proclama el milagrés Santos Cerdán, el oráculo del PSOE en Navarra en tanto que secretario ejecutivo de coordinación territorial nada menos, que ahora se apuesta por un gobierno de progreso y plural para Navarra. Es decir, la fórmula que abortó el propio PSOE en 2007 cuando el socialista Puras la hubiera encabezado con probable éxito dado su doble perfil institucional y gestor en alianza con NaBai, la sigla precursora de la actual gobernante Geroa Bai, más IU, asimismo sostén del Gabinete de Barkos. Bienvenida la rectificación y lástima los ocho años perdidos hasta la configuración de un Ejecutivo del cambio ya sin el PSN, un tiempo letal sobremanera para el socialismo navarro por haber extraviado el 40% de su voto, desde los 74.157 sufragios de 2007 a los 45.164 de 2015, para un descenso de doce a siete parlamentarios. La sangría aritmética se explica por la merma del crédito de la marca, puesto que el PSN pasó de renunciar ante la iracunda presión de las derechas política y mediática a una alternativa transversal de alto voltaje -de cuajar, con un equipo heterogéneo de consejeros de categoría- a articular en 2011 una coalición gubernamental con UPN y además con la liberal Barcina como presidenta. Aquel engendro acabó con Jiménez y sus dos conmilitones en la calle en un año, si bien semejante humillación tuvo la virtud de evidenciar la concepción servil, meramente utilitarista, que el regionalismo dispensa al PSN. Aquella afrenta justificó en gran medida la abstención socialista a la investidura de Barkos, puerta abierta al entendimiento que se fue cerrando progresivamente por los seculares complejos del PSN ante el esencialismo conservador, incluso una vez que ETA es al fin tétrica historia. Así que el PSN se enfrenta desde ya a su última oportunidad de contribuir a la gobernanza foral en clave progresista e integradora de la diversidad navarra, emulando la vocación de pragmática centralidad del PSE y con el posibilista Sánchez en la Moncloa. Aunque tal vez vaya tarde, no ya porque la algoritmia electoral no le alcance para presidir nada ante el espacio birlado a su izquierda -Podemos e I-E suman hoy nueve escaños, frente a los dos de IU en 2007-, sino porque su apoyo no resulte imprescindible. En el pecado de la incoherencia llevaría el PSN la penitencia de la irrelevancia de no revestir de congruencia su propósito de la enmienda.