Cuatro posibles mechas para un cohete

Rastrojo y el colectivo de pastores, Motxila 21, los amigos del arte y Chrysallis nafarroa son las candidaturas para votar hasta el 21

Un reportaje de A. Ibarra. | Fotografías cedidas - Miércoles, 13 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

José Miguel Araiz, ‘Rastrojo’, junto al colectivo de pastores del encierro.

José Miguel Araiz, ‘Rastrojo’, junto al colectivo de pastores del encierro.

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José Miguel Araiz, ‘Rastrojo’, junto al colectivo de pastores del encierro.El grupo musical Motxila 21 de la Asociación Síndrome de Down.Juan José Sarasibar y Óscar Castillejo, de Los Amigos del Arte.Mikele Grande y Roberto Itoiz, de la asociación Chrysallis.
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Quedan todavía nueve días para votar. El día 21 finaliza el plazo para que la ciudadanía de Pamplona pueda validar a uno de los cuatro candidatos seleccionados este año para hacer explotar la fiesta más internacional que son los Sanfermines. José Miguel Araiz, ‘Rastrojo’, fue propuesto por la Asociación Cultural Gigantes de Pamplona como representante de los pastores del encierro. Se retiró en los Sanfermines de 2017 tras 45 años de trabajo. Su candidatura reconoce y da visibilidad al trabajo colectivo de varias generaciones de pastores del encierro pamplonés, su día a día ordenando el funcionamiento de la carrera y protegiendo a quienes corren en ella, y su labor en otros actos de los Sanfermines, como la descarga de los toros, el apartado o en encierrillo. “Sería un orgullo para las personas que somos defensoras de los encierros y lo más grande para el colectivo de pastores. En realidad lo merecemos por el trabajo y el esfuerzo que hemos hecho toda una vida, todos los días jugándonos el físico, venir preparados... Porque cuidamos a todos, a corredores, al toro y que la gente no se pierda...”, asegura Araiz en el vídeo promocional del Consistorio (pamplona.es).

A su vez, la candidatura de la asociaciónLos Amigos del Artevino recomendada por la Fundación Municipal Teatro Gayarre. En 2018 celebran su centenario como parte de la cultura musical de Pamplona, muchas veces en colaboración con Ayuntamiento y otras instituciones. A lo largo de un siglo sus integrantes han participado en celebraciones populares, han ofrecido conciertos benéficos en espacios como la cárcel o la Misericordia, y han sido cantera de formaciones como la Banda de Música Municipal La Pamplonesa o las de quienes acompañan con su música a la Comparsa de Gigantes. Pocos ciudadanos asocian esta formación a la reinauguración del Teatro Gayarre (1932) o saben que algunos de sus músicos fueros fusilados o represaliados en 1936, pero la ciudadanía de Pamplona recuerda cada año a esta asociación con algunos de los momenticosde la procesión en el 7 de julio. Juan José Sarasibar destaca que el colectivo es merecedor de este honor como colofón a cien años de dedicación, “llenando las calles de Pamplona y los auditorios, y cada grupo que invitamos a nuestros festivales mostramos nuestra cultura, tradición y gastronomía y vida de esta ciudad”, apostilla Óscar Castillejo.

Motxila 21es el grupo musical de la Asociación de Síndrome de Down de Navarra. Su candidatura llegó de la mano de Euskal Herriko Txistulari Elkartea. Desde sus inicios sobre los escenarios en 2005 quedó claro que su trabajo era apostar por la inclusión a través de la música. Desde el Rock, estos jóvenes navarros llevan decenas de conciertos, colaboraciones y trabajos musicales a sus espaldas. Motxila 21 ha alcanzado una popularidad que rebasa el ámbito de las personas con Síndrome de Down y sus familias, y en su existencia visibiliza la inclusión social de la discapacidad. Mª José Leoz destacaba que la emoción de poder lanzar el chupinazo sería enorme pero más orgullo si cabe sería que la ciudad de Pamplona “apostara por mirar con otros ojos a colectivos como el nuestro, haciéndonos presentes en el acto más emblemático de nuestras fiestas”. “Necesitamos de tu apoyo para demostrar al mundo que no somos diferentes”, remarcó. También Morea Lamata, Aitor de Miguel, Borja Ortiz y Leire Zabalza, miembros del grupo, reconocían que lanzar el cohete era su sueño.

Finalmente, Chrysallis Nafarroa, una asociación de familias de menores en situación de transexualidad, fue la propuesta de Kattalingorri. La asociación se inició con ocho miembros de Navarra, Gipuzkoa, Álava y Bizkaia y, actualmente, agrupa a más de 80 familias. Trabaja por la inclusión, la defensa de los derechos y la creación de recursos para la transexualidad infanto-juvenil, y colabora con Harrotu o Kattalingorri, favoreciendo la visibilidad de los diferentes colectivos LGTBI. “La transexualidad no es una enfermedad, no es un desequilibrio. Es solo diversidad. Tampoco es la principal característica de nadie. Es un rasgo distintivo, igual que lo son la simpatía, la inteligencia”, aseguró Mikele Grande, una joven transexual. “Es momento de dejar atrás vestigios de odio y de reivindicar que Pamplona se convierta en un referente a favor de la diversidad y la igualdad”, abundó. Desde la asociación, Roberto Itoiz dijo que son muchos los niños y niñas que sufren por falta de conocimiento y apoyo de su entorno. “La negación de su identidad es un infierno muy difícil de sobrellevar. No queremos que pierdan su infancia”, reivindicó.

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