Los roces de Trump con el G-7 opacan su primer pacto diplomático

EEUU prevé la desnuclearización de Corea del Norte antes del fin de 2020

Lucía Leal - Jueves, 14 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Un hombre lee un periódico cuya portada ilustra la histórica cumbre mantenida entre Donald Trump y Kim Jong-un.

Un hombre lee un periódico cuya portada ilustra la histórica cumbre mantenida entre Donald Trump y Kim Jong-un. (Foto: Efe)

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Un hombre lee un periódico cuya portada ilustra la histórica cumbre mantenida entre Donald Trump y Kim Jong-un.

Singapur- El presidente estadounidense, Donald Trump, defendió ayer el impacto global de su histórica cumbre con el líder norcoreano, Kim Jong-un, pero las tensiones que ha generado con los países del G7 aguaron su anhelo de ser reconocido como un gran estadista tras la firma de su primer acuerdo diplomático.

“Todo el mundo puede sentirse mucho más seguro hoy que el día que yo llegué al poder. Ya no hay amenaza nuclear de Corea del Norte”, declaró Trump en un tuit al aterrizar en Washington después de un largo viaje desde Singapur.

“Antes de que llegara a la Casa Blanca, la gente asumía que íbamos a la guerra. El presidente (Barack) Obama dijo que Corea del Norte era nuestro mayor y más peligroso problema. Ya no es así. ¡(Pueden) dormir tranquilos esta noche!”, añadió.

Trump se pronunció así a pesar de que el proceso de desnuclearización ni siquiera ha comenzado y, si llega a producirse, podría durar muchos años, según los cálculos de expertos.

Sus tuits trataban de promocionar el comunicado que firmó el martes en la cumbre con Kim, que, pese a su vago contenido, marcó el estreno en la diplomacia proactiva de un presidente que hasta ahora se había distinguido por su ruptura de consensos bilaterales e internacionales.

Por su parte, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, inició ayer un viaje a Corea del Sur y China que supone el primer movimiento diplomático tras la cumbre.

agenda positivaLa reunión con Kim supuso el intento más notable de Trump de trazar una agenda positiva en el plano mundial, y los aliados tradicionales de Estados Unidos valoraron la cita como un paso para rebajar las tensiones con Pyongyang.

Sin embargo, sus bruscos anuncios del último año y medio le han otorgado una reputación de líder poco fiable, y la cumbre tampoco ha cambiado la forma en la que el mundo le percibe. Las complicaciones llegaron tres días antes de la cita con Kim, poco después de abandonar la cumbre del G-7 en La Malbaie (Canadá).

Después de que el resto de líderes de las mayores economías del mundo cedieran a varias de sus exigencias para el comunicado final, Trump retiró su firma del mismo cuando el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, se quejó de los aranceles de EEUU a sus exportaciones de acero y aluminio.

Las tensiones comerciales con Canadá, Japón y la Unión Europea (UE) ya estaban a flor de piel antes de la cumbre del G-7, y el hecho de que esa cita estuviera pegada en el calendario a la reunión con Kim no ayudó.

Poco después de llamar “débil” y “sumiso” al líder del país vecino y gran aliado de Estados Unidos, Trump se deshacía en halagos con el dictador de la nación más hermética del mundo, elogiando su patriotismo, su inteligencia y su talento negociador.

“Después de violentar a algunos de los aliados democráticos más cercanos de EEUU, (Trump) exaltó las virtudes del dictador norcoreano y respaldó su opinión de que los ejercicios militares conjuntos (de Washington y Seúl) son provocativos”, resumía un editorial de The New York Times.

La inesperada decisión de Trump de suspender los ejercicios militares en la península coreana inquietó a Japón, que antes de la cumbre ya temía que el presidente estadounidense ignorara sus preocupaciones para rubricar un pacto histórico con Pyongyang.

En la práctica, este ambiente puede llevar a que “aliados que son necesarios en las negociaciones de Corea del Norte sean más reticentes a trabajar” con Trump, opina Dan Balz, columnista de The Washington Post.