“El hijo del acordeonista’ encierra mucho de lo que somos”

Para Fernando Bernués, que llevará a la gran pantalla el libro de Bernardo Atxaga, la película no indaga mucho sobre ETA

Viernes, 15 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Fernando Bernués, en el Palacio de Miramar de Donostia.

Fernando Bernués, en el Palacio de Miramar de Donostia. (Foto: Efe)

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Fernando Bernués, en el Palacio de Miramar de Donostia.

san sebastián- El director de cine, teatro y televisión Fernando Bernués procura trabajar con materiales que le “conmueven e inquietan”. Su fascinación por la novela El hijo del acordeonista, de Bernardo Atxaga, le ha llevado a filmarla para la gran pantalla tras haberla adaptado para el teatro hace siete años. El realizador donostiarra se encuentra ahora en su ciudad después de un periodo de rodaje en Navarra para proseguir con este proyecto que cuenta con el visto bueno del autor de Obabakoak, quien ha hecho sugerencias para incorporar a la película elementos que ni siquiera aparecen en su propio texto.

“Nos decía que son cosas que se acercan más a la novela y que él escribiría ahora”, explica Bernués en el Palacio de Miramar, donde ayer por la noche rodaron algunas escenas de este filme que habla de la infancia, de la Guerra Civil, de la militancia de ETA, de la traición y, sobre todo, de la amistad de dos amigos que crecieron en el entorno rural del universo imaginado de Obaba. Bernués aclara que la idea de hacer una película de El hijo del acordeonista es anterior a la versión teatral, pero que, cuando lo pensaron, los derechos estaban en manos de otra productora para un proyecto muy ambicioso que se acabó frustrando, por lo que él ha podido retomar su plan inicial.

Aitor Beltrán, Iñaki Rikarte, Cristian Merchán, Bingen Elortza, Joseba Apaolaza, Mireia Gabilondo, Frida Palsson, Miren Arrieta, Laia Bernués y Eneko Sagardoy (Goya al mejor actor revelación por Handia) son algunos de los protagonistas de este trabajo, que se rodará en euskera y cuyo estreno comercial está previsto para enero de 2019. Ulzama, Lesaka y Bera, en Navarra, Opakua en Álava, y San Sebastián e Irun, en Gipuzkoa, son algunas de las localizaciones de este filme, que también se servirá de los exteriores de la CAV para rodar las escenas que en el libro discurren en California.

El hijo del acordeonista encierra mucho de lo que somos, de nuestra historia, pero también es una historia universal, de una peripecia vital donde la amistad es fundamental, de dos amigos -David y Joseba- que acaban militando en ETA aunque por razones muy distintas”, señala el realizador. Precisa, no obstante, que ETA es “el telón de fondo”, pero que ni la novela ni su película “indagan mucho en ese territorio”. “No es en la causalidad política donde más se detiene. Se habla casi más del desengaño de la lucha armada”, apostilla. - Efe