Música

Golpe a golpe, verso a verso

Por Javier Escorzo - Viernes, 15 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

concierto de joan manuel serrat

Fecha: 09/06/2018. Lugar: Baluarte. Incidencias: Prácticamente lleno, con muy pocos huecos en el patio de butacas. Joan Manuel Serrat estuvo acompañado por David Palau a la guitarra, Vicente Climent a la batería, Tomás Merlo al bajo, Uxía Amargós a la viola, Josep Mas en teclados y Ricard Miralles en piano y dirección musical.

Pocas obras de la música nacional suscitan tanto consenso como Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat. La canción así llamada es, sin duda alguna, una de las más icónicas de todas las escritas en castellano, a uno y otro lado del atlántico. El álbum completo, por su parte, continúa encabezando todas las listas que se elaboran sobre los mejores discos nacionales, incluso hoy, cuarenta y siete años después de su publicación. Una auténtica cima de nuestra cultura popular que bien merece todos los homenajes que se le quieran hacer. Y en eso anda su autor, que, según dijo, “ya no está para esperar nada” y, tres años antes de que se cumpla el medio siglo de su disco más importante, ha decidido dedicarle una gira para celebrarlo como se merece. El espectáculo lleva por nombre Mediterraneo da capo (da capoes un término musical de origen italiano que significa volver al principio).

Comenzó su banda con una introducción instrumental en la que fueron recreando algunos de los estribillos de este trabajo (Mediterráneo, Aquellas pequeñas cosas). En ese momento apareció Joan Manuel Serrat, con elegante traje negro, que interpretó a bocajarro la canción que da título al álbum. Después, una tras otra, fueron sonando los diez cortes del disco, aunque en diferente orden. Tras Qué va a ser de ti, segunda pieza de la noche, hubo un problema técnico que obligó a los músicos a retirarse al camerino durante unos diez minutos. Cuando lo solucionaron, volvieron y siguieron con Vagabundeary Barquito de papel, emocionante oda a la infancia con preciosos arreglos de piano y viola. En Pueblo blanco, por su parte, fueron los teclados los protagonistas, recreando con precisión los potentes sonidos orquestales de la versión original. Ese fue uno de los mejores tantos que se apuntaron los músicos, el saber reproducir fielmente los arreglos que en el disco crearon Gian Piero Reverberi, Antoni Ros-Marbá y el sempiterno Juan Carlos Calderón, omnipresente en muchos de los mejores trabajos de Nino Bravo, Luis Eduardo Aute, Mocedades o el propio Serrat. En Tío Alberto, el noi del Poble Sec se desprendió de su guitarra y bailó a lo largo y ancho del escenario. El silencio fue sepulcral en Baluarte cuando llegaron los momentos de Lucía y Aquellas pequeñas cosas. Esta primera parte del concierto terminó con una versión acortada de Mediterráneo, pieza principal del homenaje y que ya había tocado entera al inicio.

El público se puso en pie para aplaudir, pero todavía quedaba mucha noche por delante. Sorprendió la versión en francés de La mer, de Charles Trevet, sobre leves arreglos de jazz, antes de volver a su repertorio con una contundente interpretación de Fiesta y Plany al mar, esta última en catalán, aunque con la letra traducida al castellano y proyectada en una pantalla posterior. La curiosidad sonora de la velada fue Algo personal, que lució ropajes de charlestón y una interpretación muy teatral a cargo de su autor. En la recta final, una arrebatada versión de la copla Tatuaje,con excelente trabajo de viola y piano, una feminista Menos tu vientre, con críticas a la brecha salarial y a la violencia de genero en su presentación, y una aplastante Para la libertad, que puso a todo el Baluarte en pie, coreando a voz en grito los estribillos (“golpe a golpe, verso a verso”). Saludaron al borde del escenario entre los vítores del respetable y no llegaron a retirarse, volviendo cada uno a su lugar para despachar una única tanda de bises, formada por Esos locos bajitos (en la que habló de nietos y no de hijos), y Hoy puede ser un gran día. No hay duda de eso: había sido una gran noche.