La Milagrosa existe (subsiste)

María Antonia González - Viernes, 15 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

La Milagrosa (para quien no lo sepa) es un barrio en la ladera sur de la ciudad (donde como en casi todos los sures), subsistimos unas 15.000 personas de la más variada procedencia: desde Lerín, Ribaforada, Roncal, Puente, Andalucía, Extremadura, Rumanía, Bolivia, hasta Marruecos, por decir algo. Es el barrio más multicultural de Pamplona en cantidad y diversidad de culturas, y nos preguntamos, igual que Jorge Nagore (Repensar la ciudad, DIARIO DE NOTICIAS, 13 de junio), ¿por qué unos barrios tanto y otros tan poco?

¿No se podría pensar la ciudad como un todo donde todas pudiéramos vivir mejor? Descentralizar el centro, dinamizar, cohesionar, amabilizar este barrio (y otros también) tan degradado y depauperado? Es decir, ¿no se podía repensar la ciudadantes de morir de éxito?

¿No se podía pensar la Milagrosa como un barrio amable, con flores, peatonalizado, con un centro intercultural con su biblioteca, su filmoteca, sus actividades, nacionales e internacionales;con una casa de mujeres, con un comercio de proximidad? Un barrio de artistas y artesanías. Una escuela de klown o de cocina internacional, su cine de barrio. Con unos conciertos pre-sanfermineros de txistu y gaita para ir calentando músculos, unas verbenas sanfermineras..., y ya puestas, ¿no se le ha ocurrido nunca a San Fermín (ahora que está tan callejero) venir a visitar su parroquia? ¿Venir a conocer otros barrios y otras gentes? Y los gigantes, ¿no podían venir a almorzar con sus primos en fiestas? ¿No se podía pensar un corredor intercultural, además de un paseo entre las dos universidades, donde ambas pudieran repensar su implicación en el barrio? Salir de sus santuarios y poner alguna escuelita de verano, de invierno, de primavera o de otoño;un ciclo de algo, poner en marcha algún plan piloto europeo o municipal...

Podíamos seguirrepensando la ciudad eternamente: repensando el transporte público, el urbanismo, la energía, las basuras, etcétera del barrio, pero una vez más, como dice Nagore: “¿no se podía descongestionar el centro de actos deportivos, culturales, sociales, políticos, de ocio” y repartir la gracia de Dios? Viviríamos todas bastante mejor.