SE HAN REUNIDO CON LA FEDERACIÓN DE PEÑAS

Iruñea Antitaurina pide reflexionar sobre el maltrato animal en los Sanfermines

EFE - Viernes, 15 de Junio de 2018 - Actualizado a las 16:54h

Pamplona. - El colectivo Iruñea Antitaurina, creado en junio de 2017, se ha reunido con la Federación de Peñas para entregarle un dossier en el que se concluye que tanto los encierros como las corridas de toros suponen un maltrato animal.

En el dossier, este colectivo asegura que las corridas de toros "no tienen futuro", ya que están experimentando un "gran retroceso", como demuestra que los festejos se hayan reducido un 53 % entre 2007 y 2015.

Además, agrega, la asistencia a las corridas baja un 59 % entre 2007 y 2014, según el Ministerio de Cultura, y el 84 % de los jóvenes entre 16 y 24 años rechaza los toros, según una encuesta de Ipsos Mori (2016).

Por otro lado, este colectivo cita datos del Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona, que indican que "julio ya no es el mes con más ocupación hotelera y sigue bajando año tras año", pero "en cambio sube en otros meses, incluido mayo" y, "según reconocen, uno de los motivos es la cuestión del maltrato animal".

"Asimismo, admitieron que existe boicot de touroperadores, principalmente anglosajones, a sitios donde hay maltrato animal, e Iruñea es uno de ellos", añaden.

Iruñea Antitaurina subraya en el dossier que, "en este desplome de la tauromaquia, el dato a tener en cuenta es el aumento de la conciencia social contra el maltrato animal".

El colectivo reconoce que "los datos de Pamplona son diferentes", aunque "ya no se llena hasta la bandera, como reconoce la Casa de la Misericordia, pero hay que tener en cuenta que mucha gente va por la juerga, el ambiente, la cuadrilla y la merienda, y por eso decimos que Iruñea no es taurina, es sanferminera".

En ese sentido, el colectivo rechaza que, "mientras las corridas retroceden y desaparecen en muchos sitios como Gasteiz, Donostia, Bilbo, Canarias, Catalunya, Baleares, Ecuador, Colombia", en Pamplona "se intente mirar para otro lado y se le quiera convertir en uno de los últimos baluartes en defensa de la tauromaquia".

"Tenemos la preocupación de que acabemos siendo un Tordesillas foral, un último reducto cateto y numantino de un espectáculo condenado a desaparecer", destacan.

En relación al encierro, este colectivo asegura que "supone un sobreesfuerzo para los toros que participan y un factor de estrés previo a la lidia. Según estudios realizados, el encierro incrementa el daño muscular y hepático de las reses que han participado en ellos".