Duro fue lo del 85

Por Jorge Nagore - Domingo, 17 de Junio de 2018 - Actualizado a las 10:12h

Decía el escritor Ribeyro que quien no conoce las tristezas deportivas no conocía del todo la tristeza. Y es cierto, una tristeza deportiva te puede llegar a desarmar. Se dan más en la infancia, seguramente, cuando todo se ve vive con una intensidad épica, aunque también de adultos. La que más recuerdo yo, más allá de derrotas, justas o injustas, tuvo lugar en el otoño del 84 y duró mucho. Fue entonces cuando Ángel Arroyo y Pedro Delgado, tras 3 años maravillosos en el Reynolds, ficharon por el Zor y el Orbea, respectivamente, y nos dejaron a los seguidores sin un claro jefe de filas ni para Vuelta ni para Tour, por mucho que Gorospe, Chozas, Gastón nos dieran muchos triunfos parciales. Ese vacío, la certeza de que la casaca azul no estaría arriba en Vuelta y Tour en bastante tiempo duró 3 años, hasta que volvió Delgado en el 88 fue una tristeza sorda y larga que no olvidaré. Así que me río cuando leo que en Movistar heredero de aquel Reynolds, aunque sea tras mil avatares y conexiones, pero mi equipo hoy y siempre va a tener dos líderes que se pueden pelear entre ellos en el Tour: Quintana y Landa, uno que ha demostrado que podría ganar un Tour aunque lleve dos seguidos flojos y otro que jamás ha corrido una grande como líder sin sufrir percances y que tiene que demostrar que puede con esos galones. Un colombiano y un alavés, pero, para mí, ambos de mi equipo, donde no miro el DNI y sí el pasado emocional y por ese pasado, lo reconozco, me gustaría más una hipotética victoria de Quintana que una de Landa, por la sencilla razón de que con Quintana llevo disfrutando y sufriendo seis años y Landa es un recién llegado a la escuadra, aunque ya sea de los nuestros y a tope con él. El Tour es el Tour y quizá ninguno de los dos lo gane jamás o quizá sí, pero ya solo tenerlos ahí es gloria pura. Duro era lo del 85, esto es cuestión de que se entiendan y respeten.