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Un mes sin tregua

Luis rubiales no ha encontrado descanso desde que se puso al frente a la federación de fútbol

Un reportaje de Olga Martín. Fotografía Javier Etxezarreta - Lunes, 18 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Luis Rubiales, en la rueda de prensa de destitución de Lopetegui.

Luis Rubiales, en la rueda de prensa de destitución de Lopetegui.

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Luis Rubiales, en la rueda de prensa de destitución de Lopetegui.

Luis Rubiales cumple su primer mes como presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), tiempo marcado por mucha actividad dentro de ésta pero especialmente por su decisión de destituir a Julen Lopetegui como seleccionador dos días antes del debut de España en el Mundial.

“El cambio imparable” que auguró antes de las elecciones no contemplaba esto, pero se ha colado en su agenda y ahora señala a Julen Lopetegui y Fernando Hierro, el equipo al que confió el papel de la Roja en Rusia y que él mismo deshizo como rechazo a la forma de actuar del primero y el Real Madrid.

La renovación de Lopetegui al frente de España hasta después de la Eurocopa 2020 fue una de las primeras firmas que estampó Rubiales como presidente. No llevaba ni una semana en el cargo. “Si Lopetegui es el mejor, sólo hay un camino”.

Esta frase, pronunciada el 23 de mayo con entusiasmo para anunciar un acuerdo que solo necesitó unos minutos para concretarse, se cambió hace apenas cinco días. “Hay unas formas de actuar que hay que cumplir”.

Rubiales tiene carácter, determinación y no da la callada por respuesta. Siempre lo ha demostrado. Como jugador y como presidente del sindicato de jugadores (AFE). Y lo ha vuelto hacer con la destitución del seleccionador 48 horas antes del Portugal-España.

La decisión “obligada” por los hechos, según él, y el papel que España haga con Hierro en el banquillo en el Mundial, serán determinantes en el mandato que empezó el 17 de mayo con una victoria en las urnas por 24 votos más que Juan Luis Larrea (80/56).

Desde entonces hasta hoy el nuevo presidente no ha parado. Fiel al estilo que exhibió en los siete años que dirigió la AFE (2010-2017), a Rubiales parecen quedársele cortos los días. Reuniones, viajes y decisiones, drásticas a veces, llenan una agenda que tuvo como primeras citas las visitas a territoriales con las que se había comprometido y con un homenaje a la selección femenina sub-17.

El título europeo de ésta hizo que la RFEF organizara un reconocimiento al equipo dentro de su empeño en hacer crecer el fútbol femenino y la participación de la mujer en el fútbol.

Inédito hasta ahora, tres mujeres figuran en su equipo directivo. Ana Muñoz, ex directora general de Deportes, al frente de la recién creada vicepresidencia de integridad, junto a las vocales María Dolores Martínez y Marisa González, responsable de comunicación.

La transparencia es otro de sus apuestas. Nada más ser proclamado anunció una auditoría en la RFEF para conocer la situación real de sus cuentas y denunció que la anterior directiva tenía previsto gastarse dos millones de euros en un viaje al Mundial para directivos, familiares y acompañantes del equipo.

El 5 de junio confirmó la cancelación de ese viaje y anunció la preparación de otro que rebajaba en millón y medio el gasto.

Su programa incluía el diálogo y la colaboración con el resto de instituciones como prioridades y hasta la fecha ya se ha sentado a hablar con dos de los organismos de los que la RFEF ha estado más lejos en los últimos años, sobre todo en la etapa de Ángel Villar.

Con el presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), José Ramón Lete, se reunió a los once días de asumir el cargo, aunque el cambio de Gobierno le obligará a repetir visita.

Al presidente de la Liga, Javier Tebas, lo invitó a desayunar a las dos semanas. En una hora le dijo las cosas que no comparte con él, pero abrió la puerta a un diálogo que hace poco tiempo se antojaba imposible. Hoy, en boca de todos por el caso Lopetegui, el cambio que Rubiales anunciaba sigue adelante.