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Es al revés

Por Aingeru Epaltza - Martes, 19 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Han querido utilizar Altsasu para desgastar al Gobierno foral y se acaban de dar cuenta de que es al revés. Es la salvajada judicial que se está perpetrando con los jóvenes altsasuarras lo que -también- les va a acabar pasando factura a aquellos que han apoyado incondicionalmente a la Audiencia Nacional y a la Fiscalía hasta en las más alucinadas de sus decisiones. Mareas humanas como la del sábado, impensables en Pamplona hace muy pocos años, no se explican sin la extensión hasta niveles nunca vistos del convencimiento sobre la radical injusticia de la sentencia con la que se ha querido cerrar el caso. No es sólo que había más gente que en ninguna otra manifestación que haya recorrido nunca las calles de nuestra capital. Es que su variopinto paisaje humano nos hablaba de un colectivo tan plural como unánime era el sentimiento de agravio. Por tercera o cuarta vez consecutiva en poco tiempo, el sábado, en Pamplona, se volvía a dar la mano el viejo desafecto militante con la nueva indignación de los y las que se acaban de dar cuenta de que ellos también pueden ser maltratados por instituciones creadas nominalmente en su defensa. Un dato más para una situación que empieza a ser preocupante para todos aquellos empeñados en “recuperar Navarra” desde 2015. Hay tanta inquietud en la derecha local que ya hay voces que claman por una coalición entre UPN, PP, Ciudadanos y Vox para la cita electoral de 2019. Sería divertido. El sábado, Albert Rivera pedía una nueva ley electoral que impida que los partidos con menos de un 3% de votos en todo el Estado tengan representación en el Congreso. Algo que, de aprobarse, dejaría al navarrismo sin representantes en Madrid. Ayer a primera hora de la tarde UPN seguía sin manifestarse ni pedir explicaciones al respecto. Igual creen que la cosa no va con ellos.