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“Los retos del empleo en Navarra: orientar y formar a personas con baja cualificación y dar respuesta a las demandas de las empresas de la S3”

Paz Fernández

/ directora del Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare

Somos la Comunidad con menor incidencia del desempleo, con 10,54% de tasa, 6,74 puntos menos que la media estatal. El paro sigue bajando a buen ritmo, del 9,35% en el último año

Martes, 19 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Paz Fernández, en el Servicio Navarro de Empleo.

Paz Fernández, en el Servicio Navarro de Empleo. (Foto: Iñaki Porto)

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Paz Fernández, en el Servicio Navarro de Empleo.

Paz Fernández dirige desde 2015 el Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare, organismo que depende esta legislatura de la Vicepresidencia de Derechos Sociales y que está experimentando una gran transformación, en cuanto a la gestión de sus fondos y en cuanto a fortalecimiento del servicio público. En el marco del Acuerdo de Políticas Activas de Empleo alcanzado con los agentes económico-sociales, se han adoptado medidas para favorecer la estabilidad de la plantilla y mejorar infraestructuras informáticas y físicas. Y reforzado las políticas de apoyo a la Economía Social, el emprendimiento, la formación o la priorización del empleo inclusivo.

¿Podría hacernos una rápida foto de cómo se está reduciendo el desempleo en Navarra?

Somos la Comunidad con menor incidencia del desempleo (EPA - IT2018), con 10,54% de tasa, 6,74 puntos menos que la media estatal. El desempleo sigue bajando a buen ritmo, del 9,35% en el último año.

Y por otro lado, Navarra es una de las CCAA en las que más crece el empleo. En el último año, las afiliaciones a la Seguridad Social han crecido un 3,65%, es decir, 9.923 nuevas afiliaciones. Llevamos este mes en torno a 24.000 afiliados a la Seguridad Social más que en 2015. 2017 fue el mejor año en la creación de empleo en el periodo de recuperación. Otra cuestión es la calidad, si bien se perciben mejoras en los dos últimos años.

¿Cuáles son las perspectivas?

Situarnos por debajo de las 30.000 personas desempleadas en 2020 es ya un escenario factible en Navarra, si se mantiene la actual coyuntura.

¿A qué se debe esta buena marcha?

La robustez de la economía navarra, la dedicación de las personas que residimos en esta tierra y la confianza de todas y todos en nuestras propias posibilidades está favoreciendo que aprovechemos este ciclo expansivo, con un 3,3% de crecimiento interanual, cuatro décimas por encima del Estado.

Sin embargo, queda un largo camino para recuperar la situación previa a la crisis.

Efectivamente. La situación sigue siendo grave porque el desempleo sigue siendo más alto que al inicio de la crisis. Pero hay que tener en cuenta que el mercado laboral y las necesidades de las empresas ya no serán las mismas que antes de 2007. Ahora las empresas requieren perfiles más especializados y menos mano de obra.

¿Qué políticas va a adoptar desde la gerencia del SNE-NL para mejorar esta situación?

El empleo lo crean las empresas y el SNE-NL contribuye con sus políticas a adaptar la oferta a la demanda de trabajadores y trabajadoras, a través de la orientación y la formación y otros programas. En 2017 conseguimos resultados satisfactorios, una mejora generalizada de las políticas activas, como se reflejó en nuestra memoria.

¿Podría concretar esos retos, en lo que respecta a la atención a las personas?

Siete de cada diez personas desempleadas siguen sin contar con una formación superior a la primera etapa de secundaria. Les tenemos que ofrecer, como al resto, dos vías de formación: en áreas estratégicas y formación cualificante. También hay que reforzar la acreditación de la experiencia, un aval para la inserción laboral. El reto es aumentar el número de personas con FP de nivel medio.

¿Hay algunos colectivos más sensibles?

Sí. El paro de larga duración afecta al 39% de las personas en desempleo y aunque baja con más intensidad que la media, requiere actuaciones más específicas. La edad también influye negativamente: las mayores de 50 tienen menos oportunidades, y las jóvenes sin cualificación. El 55% de las personas desempleadas no están cubiertas por el sistema estatal de protección, de allí la necesidad de la protección económica de la Renta Garantizada y de la protección a través de políticas combinadas, sociales y de empleo. Si a estos colectivos le añadimos el enfoque de género vemos que las mujeres copan los niveles más altos de desempleo (cerca del 60% sobre el total).

En jóvenes, los indicadores dicen que la situación mejora.

Tres de cada diez personas jóvenes activas están desempleadas (31,2%). En 2013, la tasa de paro joven era del 48,3%. Mejoramos, es cierto, sobre todo en menores de 25, pero hay que seguir trabajando, sobre todo con los que ni estudian ni trabajan y tienen bajo nivel formativo. El año pasado contribuimos, a través de medidas de fomento, a la inserción directa de 300 jóvenes en empresas. Este año superaremos las cifras, previsiblemente.

¿Y respecto a los inmigrantes?

“Situarnos por debajo de las 30.000 personas desempleadas en el año 2020 es ya un escenario factible en Navarra”

“El mercado laboral y las necesidades que tendrán las empresas ya no serán las mismas que antes de la crisis, de 2007”

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Su tasa de paro es del 16,9% mientras que la tasa para la población nacida en España se reduce hasta el 7,4%. Ante el envejecimiento de la población, la inmigración será un elemento importante del crecimiento del PIB. Y un elemento clave para su integración es el empleo.

¿Y cómo actuáis con estos colectivos?

En esta legislatura hemos avanzado bastante en un ofrecimiento estable y específico, diferenciado, de servicios, para que se sumen a la corriente de creación de empleo. Por ejemplo, llamamiento proactivo de servicios de orientación, formación específica (por primera vez, reserva de cursos solo para discapacidad, por ejemplo), subvenciones a la contratación, con mayor reconocimiento a contratos largos y si son mujeres, incremento del 35% en centros especiales de empleo y empresas de inserción, innovación social en Tudela y Sakana a través del proyecto Ersisi, que combina políticas sociales y de empleo...

Para adaptarse al mercado de trabajo es importantes tener clara una trayectoria profesional e itinerarios personalizados de empleo y formación con un compromiso personal. Partíamos de un 5% de personas desempleadas sobre el total que estaba en estos procesos en 2014, y en 2017 alcanzamos el 24%.

Ha citado también la respuesta a empresas. ¿Qué está haciendo el SNE-NL?

El segundo gran reto que tenemos es atender los requerimientos de las empresas, de sus organizaciones, de los territorios, especialmente en lo que se refiere a sectores estratégicos de Navarra y a la economía social.

En materia de S3, estamos impulsando la formación en el ámbito de la industria 4.0, en colaboración con clústeres, colegios profesionales, asociaciones industriales, etc. Formación a todos los niveles, desde puestos básicos a directivos.

Con los “Proyectos Singulares” y las ayudas a la formación con compromiso de contratación podemos dar una respuesta ágil a las demandas empresariales. Solo en estas dos líneas de actuación, generamos en 2017 una bolsa de 1.000 trabajadores y trabajadoras en desempleo formadas para esas necesidades. En materia de formación, en 2017 ejecutamos un 21% más de plazas.

Estamos viendo cómo el SNE-NL también actúa en toda Navarra.

En respuesta a territorios y al desarrollo equilibrado, hemos organizado por primera vez acciones formativas para Salazar, Roncal y Esteríbar. La formación en zonas está presente, como exigencia, en todas nuestras convocatorias. Y para mejorarla y atender problemáticas determinadas hemos encargado dos estudios, que presentamos recientemente en Tudela y Sakana. Adaptación constante. También hemos iniciado otra línea de trabajo, con entidades de desarrollo local, para desarrollar una estrategia que intensifique la presentación de servicios de empleo en los territorios. El objetivo, estar más cerca de la ciudadanía y de las empresas.

Entre lo que queda por hacer, ¿qué destacaría?

La evidente mejora de la situación laboral y económica debe tener una repercusión más equilibrada en el conjunto de la sociedad para reducir bolsas estructurales de vulnerabilidad, pobreza y en último término exclusión. La coordinación entre la DG Inclusión, los Servicios Sociales de Base y Empleo es fundamental.

También tenemos que mejorar la calidad del empleo. Es peor que antes de la crisis, pero en los dos últimos años se está reduciendo la temporalidad, por ejemplo. Pero hay que seguir incidiendo en reducir la inestabilidad, mejorar los salarios, parcialidad involuntaria, siniestralidad laboral, etc. Coordinarnos con las políticas de desarrollo económico es completar el área de acción dirigida a las personas y a las empresas.

¿Cómo aborda el SNE-NL el futuro inmediato?

Más que del SNE-NL, me gusta hablar del sistema de empleo de Navarra que el organismo articula: organizaciones empresariales, entidades formativas y de orientación, centros y empresas de inserción…

A través del liderazgo del vicepresidente Laparra, hemos capitalizado el SNE-NL. Que tenga mejores infraestructuras, soportes informáticos, plantilla que a principio de legislatura. Junto con el incremento presupuestario y por persona desempleada, estos cambios son la base para incrementar el nivel de confianza de empresas y personas.

Los resultados de 2017 son buenos, la confianza del empresariado es de 8 puntos sobre 10, y en personas del 7,5. Esto lo hemos conseguido con el trabajo y el esfuerzo de todo el personal del organismo, tanto de servicios centrales como de las agencias.

Con la apertura de la nueva agencia de empleo, formación y servicios a empresas de Iturrondo, en noviembre, esperamos dar un salto cualitativo en integración de servicios.

En cuanto al sistema de empleo, ¿cuál es su principal reto?

Ante la aparición de nuevos gigantes tecnológicos en el ámbito del empleo y de los retos de la globalización, nuestra ventaja competitiva es el incremento de la empleabilidad de la población trabajadora, esté desempleada u ocupada, en función de la demanda de las empresas.

Para que los agentes de Navarra, en torno al SNE-NL, sigamos siendo referentes en materia de empleo, tenemos que incidir en la calidad de nuestros servicios y el desarrollo territorial , tomando como modelo a las regiones comunitarias similares con políticas de empleo más avanzadas.