Por otro modelo de empresa

El parlamento de Navarra aprobó ayer una moción para fomentar una cultura participativa en las compañías

Un reportaje de Juan Ángel Monreal. Fotografía Oskar Montero - Miércoles, 20 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Alfonso García Liberal y Juan Manuel Sinde, la semana pasada en el Nuevo Casino.

Alfonso García Liberal y Juan Manuel Sinde, la semana pasada en el Nuevo Casino.

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Alfonso García Liberal y Juan Manuel Sinde, la semana pasada en el Nuevo Casino.
“Navarra tiene la oportunidad de ser pionera en Europa con este modo de actuar” “La transparencia en la información hace que nazca la confianza entre las partes”

Las respuestas de siempre ya no sirven cuando cambian las preguntas. Y menos en aquellos seres vivos que, como las empresas, viven de adaptarse a un medio cambiante, donde unos se diferencian por precio y todos tratan de aportar la máxima calidad. Cambian los mercados, la tecnología, los productos. Y se transforman también las organizaciones. Ante ello, el Parlamento de Navarra aprobó ayer mismo por unanimidad una moción, en cuya elaboración han participado todos los grupos, en la que instan al Gobierno de Navarra a promover un modelo de empresa participativo e inclusivo, que permita aprovechar mejor el capital humano de las compañías.

“El papel de las personas en las empresa ha cambiado radicalmente, en la medida en que hoy se debe competir por innovación, calidad y una mejor respuesta a los requerimientos de los clientes”, explica Juan Manuel Sinde, secretario de la Asociación de Amigos de Arizmendiarreta, impulsora de una iniciativa. Bilbaíno y exsubdirector de Caja Laboral, Sinde resume en pocas palabras en qué consiste un cambio que forzosamente debe ser a largo plazo: “Se trata de integrar a todas las partes interesadas dentro de la empresa y pasar de la confrontación a la cooperación”. Una transformación que debe construirse desde la transparencia, desde un clima de confianza y facilitando la participación de los trabajadores de una empresa en la gestión, en los resultados e incluso en la propiedad de la empresa.

“Y no se trata de cambiar la forma jurídica de la compañía, ni de convertirse en una cooperativa”, explica Alfonso García Liberal, que ha coordinado la iniciativa en Navarra durante los dos últimos años y ha logrado un respaldo transversal tanto en lo político como en lo social. En este tiempo, se ha reunido con la CEN, con las dos universidades, con sindicatos y con empresarios que, de manera autónoma, habían implantado experiencias similares en su empresa o tenían intención de hacerlo. “Desarrollamos también un seminario, con ponencias con empresarios de prestigio como Fernando Querejeta (Idom), Jesús Catania (expresidente de Mondragon), José Ignacio Pérez de Albéniz (Arpa asesores) y el consultor Javier Uriz”, explica García Liberal, quien recuerda que con “las aportaciones de todos ellos” acudieron al Parlamento, que esta semana ha dado un paso decisivo “para que Navarra sea pionera en Europa”.

De hecho, algunos pasos ya se han dado, explica García Liberal, durante muchos años director territorial de Caja Laboral en la Comunidad Foral. “Ya no son unos pocos pioneros los convencidos, sino que hay un número significativo de empresarios y directivos que están dispuestos a poner en marcha una nueva filosofía de gestión”. De hecho, continúa, “la irrupción de otra generación más joven de gestores ha facilitado el que cada vez más empresas estén abiertas a avanzar en el sentido propuesto”.

participación y compromiso

Retribuciones

Reparto de los beneficios

La moción aprobada en el Parlamento recuerda que “no se trata de un modelo rígido ni definido”, que se puede adoptar, por tanto, de modo parcial. Y que parte de cuatro ejes: búsqueda de transparencia, confianza y cooperación;formulación de un proyecto compartido a largo plazo;superación de la dinámica de confrontación entre capital y trabajo y preocupación por el impacto de las actuaciones empresariales e implicación en el entorno. En cada uno de estos cuatro ejes, el documento aprobado en el Parlamento de Navarra contempla una serie de propuestas concretas respecto a la gestión, la participación e incluso a las políticas retributivas, para las que fija una escala de uno a seis. Es decir, que el sueldo más elevado en una empresa no pueda resultar seis veces más elevado que el más bajo. Una limitación que, a juicio, de Juan Manuel Sinde, no tiene por qué limitar el desarrollo de las empresas.

Alfonso García Liberal

Asociación Amigos de Arizmendiarreta

Juan Manuel sinde

Asociación Amigos de Arizmendiarreta

“Tenemos la experiencia de Mondragon, que, salvando posibles situaciones excepcionales, así lo demuestra”, recuerda el directivo de una entidad que figura hoy entre las más solventes del panorama bancario. Sinde aboga por combinar este abanico salarial con una “adecuada cultura de empresa en la que se estimule la creatividad, la responsabilidad y el trabajo en equipo”, que “suele ser más eficaz que la aportación de personas singulares, por destacadas que sean”. “A veces, planteamientos brillantes pero individualistas, que condicionan la colaboración entre los miembros del equipo, pueden ser incluso contraproducentes”, recuerda.

La moción plantea también “priorizar sin exclusividad” la promoción interna para asignar funciones de responsabilidad, así como el desarrollo de “estímulos equilibrados” para accionistas y trabajadores “de forma simultánea”. Se trata de que haya “un objetivo conjunto” de mejorar rentabilidad y la retribución global. “Una cultura de cooperación y corresponsabilidad tiene que ir pareja a compartir en mayor medida la riqueza que se genera. Lo contrario podría ser considerado un cierto engaño”, explica Sinde.

A partir de la experiencia vivida durante la última crisis, cuando el endeudamiento tumbó a grandes empresas, la moción plantea también “destinar al menos un 50% de los beneficios anuales a incrementar los fondos propios”. Ello habría de servir, por ejemplo, para facilitar la inversión en equipos, actividades de I+D+i y su desarrollo y sostenibilidad”.

Junto a ello, se considera necesario, “implantar sistemas de gestión participativos”, con herramientas que propicien la innovación y los cambios organizativos. Esto conduciría a una corresponsabilidad en la toma de decisiones, algunas de las cuales se consultarían con los trabajadores y con la presencia de una representación de la plantilla en “los máximos órganos de decisión y control de la empresa”. En una última fase de este modelo se podría llegar incluso a que los trabajadores puedan adquirir “una participación en el capital de la empresa”, buscando para ello “fórmulas de financiación y plazos adecuados para su efectiva puesta en práctica”.

En navarra

Sectores

Industria y servicios de alto valor

Con un Gobierno de Navarra receptivo a la propuesta y con el respaldo de todo el Parlamento de Navarra, lo más probable es que en los próximos meses se visibilicen las primeras medidas de fomento de un modelo que es una “síntesis entre los valores de la economía social y las formas jurídicas existentes en el mundo, como las sociedades anónimas y las sociedades limitadas que a fin de cuentas son las más extendidas”, explica Sinde.

Tanto él como García Liberal coinciden en que el proceso de adopción de este modelo será “paulatino” y que resultará más sencillo en aquellas empresas industriales que están viviendo más de cerca las consecuencias de la globalización y la competencia de nuevos países con salarios muy bajos. “Estos empresarios son conscientes de que es clave la aportación de los trabajadores, no sólo en lo que se refiere a sus conocimientos sino también a su creatividad, capacidad de trabajo en equipo, empatía con los problemas de los clientes… Y ello no es posible con una organización jerárquica, en la que todas las decisiones se toman en la cúpula, que, además, es la única beneficiaria de los resultados económicos”, dice Sinde. “En el mercado local, las empresas de servicios cualificados (consultoras, asesorías especializadas…) cuyo producto depende totalmente de sus profesionales están también mucho más proclives”, añade García Liberal .

En este sentido, el exdirectivo destaca la especial sensibilidad que han encontrado entre el empresariado en todo lo relacionado con el “riesgo de exclusión de los trabajadores menos cualificados ante la industria 4.0” tanto él como Sinde coinciden en que el flujo de información entre empresarios y comités debe ser continuos y no limitarse solo a los momentos de dificultad. Y siempre con una máxima, dice Sinde: “Las necesidades del proyecto colectivo tienen prioridad sobre los intereses particulares”.

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