la carta del día

Otro césped

Por Koldo Aldai Agirretxe - Miércoles, 20 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

el mundo enmudece y millones de ojos se ponen a correr tras el balón en disputa. Libramos muchos trascendentales partidos, pero toda la atención la acaparan los estadios rusos. Las cámaras no siempre apuntan al césped más urgido. Intenté glosar ese balón que reúne a las naciones, pero el entusiasmo en favor de la cita planetaria no terminaba de brotar. Me faltó fuerza para izar palabras en favor de la reunión en Moscú de tantas y coloridas camisetas.

La luz se extrae de todas partes. Cualquier excusa nos sirve para anunciar esperanza, pero esa pelota mareada, puede acabar mareándonos a todos. La unión tampoco es a cualquier precio, al precio de sumergirnos en esa mátrix del cuidado césped que nos rodea y nunca se acaba.

Es importante el fomento de la hermandad humana, pero no lo es menos la invitación al despertar a la verdadera vida, a la vida más allá de las hipnosis más esféricas. A todos nos nubla alguna hipnosis, pero la que ahora nos ocupa es auspiciada, subvencionada, televisada hasta una hastiante saciedad.

Goleemos otras porterías, organicemos otras peñas. Nos enamoren otras esferas. Con todos los respetos, no sintonizaremos con Moscú. Ojalá allí se sellen amistades, vínculos, alianzas que superen las fronteras, pero nos cuesta apoyar un fútbol que con tanta eficacia y esmero lava dictaduras. La mátrix que ahora tutela Putin no nos cautiva. Mejor buscar otra césped donde reunirnos. Mejor otra plaza para los pueblos y las naciones por fin unidas.

Ficción de deporte y cerveza a granel, cuando la realidad permita juego, cuando la penuria sea derrotada. Aplaudamos con fervor goleada en otras redes. Queremos balones en la portería de la pobreza y la injusticia. Vitoreemos un gol bien encajado al hambre y la miseria en el mundo. Disputemos la final al analfabetismo y las epidemias, al armamentismo y la contaminación.

Ceda la amnesia que encierra todo el interés en una engañosa esfera. Otros mundiales de mayor envergadura nos aguardan. No vayamos a olvidar las auténticas lides. Hay camisetas para todos. Sudemos batallas verdaderas, penaltis que harán historia. Saltemos juntos a la causa común planetaria, al campo ineludible, mañana puede ser demasiado tarde.