El sitio de mi recreo

Esparza: misión imposible o casi

Por Víctor Goñi - Miércoles, 20 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

empleando un símil futbolístico, seguro de su gusto en tanto que notable guardameta en su día, a Javier Esparza le atacan por todos los frentes. A izquierda y a derecha, aunque también por el centro y desde dentro. La ofensiva exógena es natural tratándose del genuino antagonista de Uxue Barkos en pugna por la presidencia foral, pero que internamente le empiecen a dar por amortizado los mismos que le han exigido radicalidad en detrimento de la centralidad política constituye a la vez una deslealtad formidable y una ceguera proverbial. Y es que nunca ningún mandamás de UPN lo tuvo tan crudo como Esparza al acumulársele todas las circunstancias esquivas imaginables, a saber: que al hecho de haber dejado de concurrir en la Comunidad Foral junto con el PP se le suma también Ciudadanos pescando en su caladero de voto, con su socio en Madrid desalojado de la Moncloa a consecuencia de la corrupción por un Gobierno del PSOE propulsado por las izquierdas y el soberanismo que además cuenta con el respaldo hasta el final de la legislatura en 2020 de un PNV cuya sigla ampliada en Navarra rige los destinos de la Diputación. Si la coyuntura se antoja criminal para Esparza a falta de un año para la cita con las urnas, la evolución del sufragio netamente conservador lo sitúa como víctima propiciatoria. Pues la adición de UPN+PP ha extraviado desde 2007 más de 33.000 votos hasta los 105.994 de 2015 -el 24% en términos porcentuales-, para una pérdida conjunta de cinco escaños (22 como marca única hace once años, 17 por separado en los últimos comicios). Tampoco las encuestas propias y ajenas adecentan de manera sustancial las expectativas electorales del regionalismo, mientras sus esperanzas de que el cuatripartito reventase han saltado literalmente por los aires y el PSN enuncia su apuesta por compartir la gobernanza de Navarra con Geroa Bai. Pintan bastos para Esparza, también porque su aparato estratégico no le ha ayudado a sellar un perfil propio caracterizado por el posibilismo, la capacidad de propuesta y un tono que conjugue la crítica con una pose cercana, telegénica si se quiere. Parece tarde ya para rectificar.