Trump autoriza que niños y padres detenidos puedan estar juntos

La presión interna y mundial le obliga a firmar una orden ejecutiva para no separar a las familias

Jueves, 21 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Donald Trump, con la consejera de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, y el vicepresidente Mikel Pence, en el despacho oval de la Casa Blanca.

Donald Trump, con la consejera de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, y el vicepresidente Mikel Pence, en el despacho oval de la Casa Blanca. (EFE)

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Donald Trump, con la consejera de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, y el vicepresidente Mikel Pence, en el despacho oval de la Casa Blanca.

washington/ginebra- El creciente rechazo en Estados Unidos y en el mundo a su política migratoria, reforzado ayer tras la decisión de abandonar el consejo de Derechos Humanos de la ONU, ha hecho mover ficha al presidente Donald Trump. Ayer firmó una orden ejecutiva para mantener juntas a las familias inmigrantes, “aunque tenemos que seguir siendo duros o nuestro país quedará desbordado”, dijo. Trump permitirá que los niños que cruzan la frontera sur junto a sus padres se queden con ellos en los centros de detención durante un plazo dilatado, explicó la Casa Blanca.

“No nos gusta ver a las familias separadas. Al mismo tiempo no nos gusta que la gente entre ilegalmente en nuestro país. Esto resuelve el problema”, dijo Trump, quien añadió que la firma del decreto conllevará que haya “mucha gente feliz” en el país. Desde abril, la política migratoria de Trump obliga a presentar cargos criminales contra cualquier adulto que cruce irregularmente la frontera con México.

La decisión de Trump contraviene el acuerdo conocido como Flores, al que llegó el Gobierno norteamericano con organizaciones humanitarias en 1997, que establece que los menores detenidos en la frontera solo pueden ser privados de libertad durante veinte días. Así, previsiblemente habrá demandas contra la Casa Blanca si los padres son llevados con sus hijos a centros de detención de inmigrantes durante más tiempo.

La presión internacional, a la que ayer se sumó el Papa Francisco, y dentro de Estados Unidos, incluso en las filas del Partido Republicano, parecen haber hecho mella en Trump, que ha permitido que al menos 2.342 niños inmigrantes hayan sido separados de sus padres entre el 5 de mayo y el 9 de junio. Las imágenes del llanto de los menores, algunos encerrados en jaulas, han dado la vuelta al mundo y han conmocionado a la opinión pública.

momento complicadoSegún algunos medios, Trump atraviesa uno de los momentos más delicados desde su llegada a la Casa Blanca. En Estados Unidos, a las protestas de la oposición demócrata y de los grupos de defensa de los Derechos Humanos, se unieron ayer los gobernadores republicanos de Florida, Massachusetts o Nebraska, que cancelaron su aportación a la militarización de la frontera. Además, el Estado de Nueva York anunció que demandará al Gobierno federal por violar los derechos constitucionales de padres e hijos. “Los niños están siendo usados básicamente como moneda de cambio ante el Congreso para obtener lo que la administración quiere”, aseguró el gobernador del estado, Andrew Cuomo.

Pero Estados Unidos dio ayer un nuevo golpe al derecho humanitario internacional al convertirse en el primer país que abandona el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra con el argumento de que en ese organismo están estados como China, Cuba o Venezuela, con un precario historial en derechos humanos, y por su supuesto sesgo contra Israel.

Aunque Estados Unidos se opuso activamente a la creación del CDH en 2006, Barak Obama pidió el ingreso en este foro multilateral y fue elegido miembro en 2009. El Consejo está formado por 47 países en un proceso de selección rotatorio y es el único organismo intergubernamental especialmente dedicado a la vigilancia del respeto a las leyes fundamentales en el mundo, como ayer destacó su actual presidente, el esloveno Vojislav Suc.

“Si los temas de derechos humanos no son tratados aquí, en esta sala, tienen pocas posibilidades de que sean tratados profundamente en ningún otro lugar”, afirmó Suc. El embajador interrumpió durante unos minutos el normal funcionamiento del Consejo, reunido en su trigésimo octava sesión, para referirse a la retirada de Estados Unidos. -Al lado de Suc se encontraban el alto comisionado de Naciones Unidas para Derechos Humanos, Zeid Ra’a al Hussein, y el director de la Oficina de la ONU en Ginebra, Michael Moller. Suc subrayó que el Consejo ha actuado en muchas ocasiones como un “sistema de alarma que ha impedido o ha evitado que se acrecentaran crisis” y destacó que sus acciones llevaron “a resultados significativos para incontables víctimas en el mundo”.

La Unión Europea (UE), el Reino Unido, China, Australia y el presidente de Eslovenia, Borut Pahor, que se encontraba a la sala para ofrecer un discurso, también tomaron la palabra para lamentar la marcha de Washington de un órgano que todos reconocen como esencial. Todos señalaron que, a pesar de sus “defectos”, como lo describió Camberra, el CDH cumple un papel único y obtiene resultados concretos. La Unión Europea afirmó que “comparte el objetivo de mejorar la eficacia” del Consejo, pero explicó que esta meta debe lograrse internamente, al igual que destacó el Reino Unido. - Efe