Al Sr. Sánchez sobre el corredor ferroviario navarro

Por Pedro Leralta Piñán - Jueves, 21 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

“Probablemente hemos tenido una visión cateta de la alta velocidad”, confesó el ministro de Fomento Pepe Blanco en 2010, “pues ahora, con la crisis, queda patente que para algunos tramos se podía haber optado por trenes de velocidad mixta en lugar de alta velocidad”. “Pero”, como dijo a continuación, “la presión territorial siempre ha podido”.

Ese es el quid de la cuestión Sr. Sánchez. En su momento, tanto los gobiernos del PSOE como del PP apostaron por el café para todos prometiendo que ningún pueblo del Estado estaría a mas de 50 km de una estación de TAV. Y todo esto “sin hacer”, como comenta el catedrático Ginés de Rus, “ningún informe ni análisis en términos de rentabilidad económica”. Ni social, ni medioambiental, se puede añadir.

En esa línea se manifestó Pere Macias i Arau, portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados: “el coste de transportar un viajero por AVE entre Madrid y ciertas capitales de provincia es superior al de pagarle el trayecto por limusina a cada pasajero”.

Así nos luce el pelo, como se demuestra en un reciente estudio de profesores universitarios, donde se afirma que “la factura del despilfarro en España la lidera la alta velocidad, con más de 26.000 millones de euros que podrían haberse ahorrado”. Este dato ayuda a explicar los múltiples casos de corrupción en torno al TAV: Murcia, Cataluña, Euskadi, Asturias, Levante…

Se nos habla del progreso económico (palabras huecas) para convencernos de las bondades del TAV, y la realidad es que de los países desarrollados, es el Estado español el que cuenta con mayor numero de km de TAV… y de paro. De estos datos se entiende que es claramente contraproducente para la economía este tipo de tren elitista, caro y social y medioambientalmente insostenible.

Pero vayamos ya a Navarra.

El Sr. Lizarbe, del PSOE (PSN), cuando estaba en el gobierno argumentaba que “No importan 20 minutos más o menos de trayecto a Madrid, sino sacar mercancías a toda velocidad hacia Europa”.

Posteriormente, le tocó turno de gobierno a UPN, donde el consejero Sr. Zarraluqui decía que “las mercancías no tenían prisa, sino que eran los tiempos de ahorro para pasajeros lo importante”. Realmente curioso, el TAV en Navarra hay que hacerlo por una razón y por su contraria.

Una vez conocido el pasado reciente, vengámonos ahora al presente. De los grupos políticos que han apoyado a su gobierno, el número de representantes que seguro están a favor de analizar, estudiar, sopesar y actuar por un corredor ferroviario lógico y socialmente sostenible en Navarra son Unidos Podemos y Confluencias, ERC, PdCAT y Bildu, que suman un total de 90 representantes, es decir, la mitad exacta en el apoyo a su actual gobierno. Un dato que no se debe echar en saco roto.

Además, es muy posible que dentro de su grupo parlamentario haya bastantes representantes que no tengan una visión cateta y provinciana del ferrocarril, por tanto estamos a tiempo de parar otro derroche inmenso (4.000 millones de euros) para ganar unos minutos de viaje, contando con una vía actual recta y llana que puede ser mejorada y actualizada por menos de la mitad de ese importe y con unos tiempos similares de viaje, sin destrozar montes y cultivos, dando servicio a las comarcas y que formaría parte del corredor Cantábrico-Mediterráneo de la Red Transeuropea de transporte.

Es decir, volviendo a parafrasear a Pepe Blanco: “Ahora hay que empezar a hacer cosas que no se habían hecho nunca, y cuando digo nunca es nunca, como hacer un análisis de las previsiones de demanda y de explotación de instalaciones viarias, ferroviarias...”. Y para terminar, informarle, Sr. Sanchez, que somos muchísimas las personas en Navarra que confiamos en que sabrá utilizar sabiamente los dineros.