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“Ahora salgo a la calle sin miedo a que me maten”

marlyn velasco y meron werede huyeron de sus países y han encontrado refugio en pamplona para empezar de cero

Un reportaje de Unai Yoldi Hualde. Fotografía Oskar Montero - Jueves, 21 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Meron Werede y Marlyn Velasco viven ahora en Pamplona después de huir de sus países de origen.

Meron Werede y Marlyn Velasco viven ahora en Pamplona después de huir de sus países de origen. (OSKAR MONTERO)

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Meron Werede y Marlyn Velasco viven ahora en Pamplona después de huir de sus países de origen.

Elegir entre su hogar o su vida. El drama al que se enfrentan miles de personas a lo largo y ancho del mundo les lleva a huir del lugar que les dio la vida porque la muerte se ha convertido en una realidad demasiado cercana. Son muchas las personas que escapan de sus países de origen empujadas por diferentes conflictos para pedir refugio en otros, en los que buscar, lejos de sus casas, una sociedad segura y una oportunidad para empezar de cero sus vidas.

“Hace diez meses mi familia y yo salimos de Colombia porque corría riesgo nuestra vida. Ahora estamos muy bien en Pamplona, sobre todo porque tenemos seguridad”, relata Marlyn Velasco, una de los más de 500 refugiados que han encontrado asilo en Navarra. Marlyn vivía en el Valle del Cauca, una región situada al oeste de Colombia. Allí conoció a su marido, un concejal de una pequeña localidad del valle. “Él estaba metido en política y formaba parte del Consejo, un órgano de asesoramiento al alcalde”, recuerda Marlyn, que apunta que su principal tarea se basaba “en trabajar con jóvenes para que se formasen y consiguiesen un buen trabajo”.

No obstante, la actividad social que desarrollaba no era del agrado de todos y comenzó a recibir presiones que acabaron desembocando en amenazas de muerte por parte de grupos armados del país latinoamericano. “Tuvo que huir a su pueblo natal que era más pequeño, ante el riesgo de que lo asesinaran. Después lo conocí, nos casamos y tuvimos una hija que ahora tiene siete años”, comenta, y recuerda como fue el día en el que sus vidas cambiaron por completo: “Un día asesinaron a disparos a mi cuñado y más tarde también mataron al padre de mi sobrino. Fue entonces cuando decidimos que teníamos que irnos”. El primero en salir de Colombia fue su marido y, a los tres o cuatro meses, Marlyn y su hija cruzaron el charco para venir a Pamplona, donde asegura que su vida “ha dado un cambio de 180 grados”. “Ahora tenemos mucha seguridad, salimos a la calle sin tener miedo a que nos disparen”, relata, y añade que, pese a que la adaptación esta siendo lenta, están “muy contentos” de estar en Navarra.

siete días huyendo a pieQuien también ha recaído en Pamplona es Meron Werede, un joven eritreo de 20 años que ha recorrido más de 6.000 kilómetros, varios de ellos a pié. Decidió huir de su país natal, Eritrea, debido a la persecución política que se vive. “La situación está muy mal, no hay libertades ni derechos y la represión es muy grande”, explica.

Ante el peligro de ser encarcelado o asesinado, en 2015 Meron decidió emprender la huida de Eritrea con otras cinco personas. Durante una semana, realizaron a pié la travesía hasta la frontera con Sudán. “Avanzábamos de noche porque si los militares nos veían de día, nos disparaban”, recuerda el joven eritreo. Tras llegar a Sudán, viajó hasta Italia donde ingresó en un campo de refugiados. Al cabo de dos años, Meron fue destinado como refugiado a Pamplona, donde ya lleva viviendo año y medio y reconoce estar “muy contento” en la capital navarra, pese a que no le gusta “ni el pescado, ni el clima tan frío”. “Aquí tengo más seguridad y libertad”, apunta Meron, que ya ha hecho un curso de mecánica y está buscando un trabajo en el que asentarse.