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El sindicato pide cambios legales con consenso

CCOO apuesta por tender puentes entre las comunidades lingüísticas

El sindicato pide cambios legales con consenso, pero también evitar discursos de “confrontación”

Txus Iribarren Oskar Montero - Jueves, 21 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Javier Barinaga junto al presidente de la comisión David Anaut.

Javier Barinaga junto al presidente de la comisión David Anaut. (OSKAR MONTERO)

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Javier Barinaga junto al presidente de la comisión David Anaut.

Pamplona- El responsable de la Secretaría de Políticas Públicas y Sociales de CCOO en Navarra, Javier Barinaga, subrayó en el Parlamento la necesidad de tender “puentes” entre las comunidades lingüísticas con un doble llamamiento. Por un lado instó al cuatripartito a que una nueva ley del Euskera debería contar con una mayoría cualificada para garantizar su perdurabilidad y, por otro, alertó de posibles discursos polarizantes o de confrontación en torno a la lengua. Sobre las actual política lingüística del Ejecutivo señaló que hay aspectos razonables y otros mejorables. Barinaga cerró con su intervención la primera fase de la comisión especial que estudia la elaboración de una nueva ley Foral del Euskera, que se retomará tras el verano.

“Para que una parte de la sociedad no sienta que se le impone o ningunea” hace falta el “diálogo y el pacto y respetar la realidad sociolingüística de cada lugar y la voluntariedad, siempre sin imposiciones de ningún tipo que provoquen rechazo”, dijo. “Solo así lograremos consensos estables en el tiempo y asumidos por una mayoría social”, añadió, tras apostar por un “clima conciliador donde sea posible encontrar fórmulas relativamente satisfactorias para todas las partes, haciendo el esfuerzo por el encuentro”, explicó en torno al debate abierto sobre lengua y ley. “Toca construir puentes y no muros”, resumió. “Hay que ver el euskera como parte de nuestro patrimonio cultural porque nunca se debería percibir una lengua como un elemento de confrontación o como un problema”, continuó.

Respecto a la política lingüística, se mostró más favorable a “los estímulos positivos que a la imposición”. Es necesario alcanzar “un punto de equilibrio entre dos visiones excesivamente polarizadas”, indicó Barinaga.

En concreto detalló que hay que “corregir algunas de las prácticas de la política lingüística de gobiernos anteriores que supusieron un trato negativo hacia el euskera, pero eso no puede justificar algunas medidas concretas que se están tomando, por ejemplo en el acceso al empleo público”, apuntó.

En este sentido, desgranó diversas propuestas que asegurarían un avance del idioma con voluntariedad, gradualidad y respeto. Entre ellas, pidió que los perfiles asignados a los puestos de trabajo de la Administración deben responder a sus funciones comunicativas y evitar discrecionalidades. “Garantizar que la Administración atienda en euskera a toda persona que lo desee no quiere decir que todo el personal público deba ser vascoparlante, pero sí que haya itinerarios bilingües siempre unidos a un uso real”. Por eso dijo que cuando no haya atención pública ni necesidad de elaborar informes o documentos, el conocimiento del euskera o de otros idiomas no aporta ningún valor y no deben ser exigidos.

En esta misma línea, defendió una “baremación razonable del euskera y nunca tratarlo como único mérito. No está justificado que una administración como el Ayuntamiento de Pamplona valore exclusivamente el conocimiento de euskera”, ejemplificó.

El sindicalista apostó por seguir potenciando la formación en euskera del personal público que lo desee así como por realizar un estudio de las personas que actualmente saben euskera dentro de las administraciones. Según señaló, serían esas personas las encargadas de cubrir las plazas en euskera, siempre de forma voluntaria y mediante concursos de traslados.


No ve imposición en la ley de contratosTambién se refirió a la Ley foral de contratos públicos, que contempla la exigencia de realizar planes de euskera en las empresas adjudicatarias. “Al no fijarse un mínimo ni un protocolo pueden ser diversos y quedan a decisión de la propia empresa no hay imposición de ninguna clase”.

Para terminar, pidió a los parlamentarios más “claridad” respecto a las consecuencias prácticas que supondría una cooficialidad del euskera y la supresión de la zonificación de la Ley del Euskera, si es que lo permite la LORAFNA, algo que en su opinión habría que garantizar y aclarar para evitar los efectos negativos de posibles recursos al Tribunal Constitucional por este motivo.