Mariano Barroso | Director y presidente de la academia española de cine

“No habría que llamarlo piratería sino gorronería, los piratas tenían cierta mística”

Recién llegado a su cargo de presidente de la Academia de Cine, Mariano Barroso presentó en Tudela ‘El día de mañana’ su nueva serie para Movistar que estrena hoy

Una entrevista de Fermín Pérez-Nievas - Viernes, 22 de Junio de 2018 - Actualizado a las 07:23h

El director de ‘El día de Mañana’ y presidente de la Academia de Cine, posó ayer en la Casa del Almirante de Tudela.

El director de ‘El día de Mañana’ y presidente de la Academia de Cine, posó ayer en la Casa del Almirante de Tudela. (FERMÍN PÉREZ-NIEVAS)

Galería Noticia

El director de ‘El día de Mañana’ y presidente de la Academia de Cine, posó ayer en la Casa del Almirante de Tudela.

TUDELA- ¿Quién es Justo Gil protagonista de su nueva serie?

-Ésa es la pregunta de la serie. Ése es el enigma y el misterio. Justo Gil es muchas cosas. Todos nos hemos encontrado con muchas personas que te han removido especialmente sin ser especialmente buenos, ni malos , pero te atraviesan. La serie trata de desentrañar esa personalidad de ese hombre que para cada personaje es diferente. Para unos una rata, un miserable, el amor de su vida o quien les cambió la vida. Todo eso es Justo Gil.

La serie está ambientada en la Barcelona de finales de los 60, ¿por qué apostó por color y no blanco y negro?

-A mi me encanta pero el blanco y negro no lo quiere nadie. Otra cosa hubiera sido un blanco y negro en color. Digamos que es como muchos nos imaginamos la Barcelona de entonces. Lo discutimos mucho y dimos con un concepto que nos parecía el adecuado y queríamos dar la estética y la luz y el color que tenían en los ojos los personajes protagonistas. Oriol Plá, Aura Garrido son gente de unos 20 años que llegan a un ciudad escenario de sus sueños y Barcelona, pese a que la recordemos en blanco y negro, ha sido siempre una ciudad luminosa. Otra cosa es que la larga noche del Franquismo tiña de oscuridad algo que fue luminoso en muchos aspectos. Rodamos en los calabozos de la Vía Lalletana y por la ventana entraba un sol que rompe, un sol mediterráneo. El color acentúa el dramatismo.

Se podría hablar de una serie coral, ¿trata de retratar personajes para retratar una época?

-Es algo similar a la obra de teatro de Las bicicletas son para el verano. Era algo muy rico y potente retratar una época a través de los personajes y las vivencias en el interior de una casa. A veces si no tienes los medios de Spielberg, mejor que el ‘Quiero y no puedo’ es ir al drama personal de las personas y de la gente que está viviendo una situación. El telón es el que era pero no está en primer término.

¿Están aprendiendo a convivir cine y televisión?

-Estamos en ello. Es un debate muy vivo y en algún momento habrá que encontrar el encaje de una cosa con la otra. Este tipo de televisión, las series propias de las plataformas propician, sobre todo para el cine están removiendo mucho, y para bien, el mercado laboral, generando posibilidades y muchas opciones de trabajo.

Como director ¿siente más libertad creativa haciendo televisión?

-Totalmente. El formato de las series me encanta porque te permite desarrollar personajes, nuevas caras. De repente en el capítulo cuatro puedes mostrar algo que no se ha visto hasta ese momento y pega un giro que la historia se va para otro lado. Es un viaje y me encanta. También la libertad se siente cuando no tienes la presión del día del estreno que en el cine se ha convertido en la Espada de Damocles. Te juegas la vida el día del estreno y no siempre la presión de la taquilla es justa ni positiva. En eso la nueva televisión es más parecido al teatro con un proceso más lento y a largo plazo.

En esta nueva televisión, ¿no hay presión del share?

-Hay presión, pero no de un día para el siguiente como en la generalista. Aquí hay tiempo, como en teatro no entras en pánico la primera o la segunda semana. El cine es como la final de la Champions, todo a un partido y es una presión muy dura.

¿Qué objetivos tiene a corto plazo en la Academia?

-Sobre todo uno que ya iniciamos con Yvonne Blake que consiste en tratar de hacer una Academia que sea la casa de toda la gente que amamos el cine. Luego abrirla y que sea un espacio lleno de vida, intercambio y encuentros.

¿Se bajará el IVA?

-Tiene que estar a punto de caer la decisión, cuando se pongan en marcha los presupuestos. Eso es una pera madura que tiene que caer del árbol. Se supone que está contemplado y comprometido por el anterior gobierno, pero va todo tan rápido que nos hemos olvidado de cómo se llama el anterior presidente. Creo que está de registrador de la propiedad, ¿no?

¿Ha podido hablar con el ministro?

-No. Le saludé fugazmente y hemos quedado en vernos.

Tiempo atrás, el enemigo a batir era la piratería, ¿se ha difuminado?

-Está bajando bastante y en parte gracias a las plataformas. No sé si un 10 o 20%. Gracias la plataformas porque tienen unos precios bastante asequibles y no dejan excusa a quien quiere disfrutar gratis del trabajo de todo un colectivo. Habrá que empezar a cambiar el nombre a la piratería porque es de esas cosas que la marca, y el nombre que pones ya induce a error. La palabra pirata tiene algo de legendario, como mítico. No hay que llamarlo piratería sino gorronería porque los piratas son gente que muchas veces actuaban con cierta mística y una estética fascinante pero los gorrones no. La gente que quiere aprovecharse de tu trabajo y que tu vivas del aire no son piratas son gorrones. ¿Merece la pena hoy bajarse de manera ilegal faltando al respeto a la gente que vive de esto? Es un pensamiento que tenemos que tener por mucho que seamos un país que carezca del código ético básico.

Siendo presidente ¿puede pensar en otros proyectos?

-Una cosa no quita la otra. Tu carrera tiene que seguir adelante. Es una labor muy hermosa en la que todos deberíamos involucrarnos porque hay mucho que hacer y se pueden hacer muchas cosas positivas por el cine.

¿Da vértigo? Las críticas que se reciben por los Goya parece que el presidente es como un saco de golpes

-Somos un país en el que cualquiera sabe cómo gobernar, como entrenar a un equipo y cómo hacer la gala de los Goya. La pena es que toda es gente no tiene tiempo para hacerlo, pero yo les animaría a que lo hicieran todo. Como decía Sacristán “todos queremos ir al cielo pero nadie quiere morirse antes”.