A la contra

Lo importante

Por Jorge Nagore - Sábado, 23 de Junio de 2018 - Actualizado a las 10:46h

Imagino que les sucede a absolutamente todas las ciudades, ya sea de manera permanente o por hechos puntuales, tanto agradables como desagradables: son vistas desde fuera de una manera bastante diferente a como son vistas desde dentro y, en la mayoría de ocasiones, de una manera injusta o tópica por quienes las ven desde fuera y de una manera excesiva y demasiado emocional por quienes las ven desde dentro. Pamplona no es mejor ciudad que ninguna otra, ni los Sanfermines -exageradamente amados por muchos- la mejor fiesta del mundo, sino una fiesta fantástica para los de aquí -no todos- y para bastantes de fuera, pero es que el mundo es muy grande, increíblemente grande y hermoso. Evidentemente, cuando se producen hechos lamentables en los cuales nada tienen que ver ni la ciudad ni sus gentes pero que perjudican la imagen del sitio en el que tienen lugar, es necesario responder y tratar de poner las cosas en su sitio o al menos explicar qué responsabilidad hay o deja de haber y qué se hace y se deja de hacer, pero es idiota tratar de combatir las ideas o imágenes que todas las personas que no han pisado Pamplona jamás se puedan hacer de esta ciudad, es un intento infantil y, aunque emocionalmente comprensible, bastante inútil de encarar. Pamplona, en todo el tema de las agresiones sexistas, lo está haciendo muy bien y como lo está haciendo muy bien está apareciendo en los medios más que el 99% de los lugares, pero eso ocurre con todo: donde más mierda se saca es donde más parece que hay, aunque no sea así. Es un peaje a pagar, como la imagen de la ciudad y las fiestas pagarán desgraciadamente y en parte a causa de la sentencia de La Manada. Es triste, pero es más importante seguir siendo inflexibles en todo aquello que esté en nuestro mano y que las mujeres que caminan por la ciudad vivan o no en ella se sientan cada día más seguras, arropadas y comprendidas.