Mesa de Redacción

Una sociedad indignada y abatida

Por Joseba Santamaria - Sábado, 23 de Junio de 2018 - Actualizado a las 10:46h

Indignación, incredulidad, estupor o sorpresa son algunas de las sensaciones que transmiten el estado de ánimo de la sociedad navarra tras la resolución que decreta la libertad provisional con medidas cautelares a los cinco condenados por la agresión sexual a una joven de 18 años en los Sanfermines de 2016 tras dos años de cárcel. Pero hay otra sensación por encima de ellas más clarificante aún: abatimiento. Un no entender nada de lo que está ocurriendo con la justicia y Navarra. No sólo por el caso de estos tipos que se autodenominan La Manada y hacen alarde público de sus fechorías sin mostrar vergüenza alguna. Salvando las distancias de hechos, acusaciones y tribunales implicados, también por el caso de los jóvenes de Alsasua. No son dos casos más. Tanto por su repercusión social como por lo confuso y contradictorio en ambos de la actuación judicial. Un tribunal roto e instalado en la contradicción, desde el voto particular pidiendo la absolución de La Manada y la reducción de agresión sexual a abuso el tipo penal en la condena a ahora el cambio de criterio de una jueza y unas medidas cautelares cuando menos cuestionables. O la instrucción en la Audiencia Nacional de la jueza Lamela -la misma que acaba de archivar el proceso contra Florentino Pérez por el fiasco económico del Castor-, tildando los hecho de Alsasua como terrorismo, un juicio que ha desmontado buena parte de las acusaciones y dejado en entredicho la versión oficial y la desproporción de todo el proceso o el recurso del fiscal del mismo caso aportando un cúmulo de opiniones personales y hechos imaginados sin pruebas objetivas que sostengan sus acusaciones. Seguro que en ambos casos todo ello está sustentado -más o menos, mejor o peor- en el procedimiento judicial legal, pero en conjunto conforma un compendio de actuaciones jurídicas en unas pocas semanas que han generado desconfianza social y la movilización de decenas de miles de personas en Navarra, y también en todo el Estado, para reclamar justicia. Quizá tanta sensación y tan extendida en la sociedad de injusticia junta sea solo una casualidad. Pero es todo muy extraño. Incluso, si alguien pensara muy mal, pudiera parecer provocador.

Últimas Noticias Multimedia