Sergio Barrejón | Director de ‘jefe’

“Mezclar géneros y hacer una comedia difícil lo entiendo como muestra de respeto al espectador”

‘Jefe’ llenó ayer de actores y actrices Tudela. Ópera prima de su realizador, Sergio Barrejón, esta comedia negra llegará a los cines el próximo 6 de julio

Fermín Pérez-Nievas - Domingo, 24 de Junio de 2018 - Actualizado a las 08:27h

Sergio Barrejón (dcha.), acompañado de Carlos Dursi, Juana Acosta y Bárbara Santacruz, ayer en el paseo Invierno de Tudela.

Sergio Barrejón (dcha.), acompañado de Carlos Dursi, Juana Acosta y Bárbara Santacruz, ayer en el paseo Invierno de Tudela. (FERMÍN PÉREZ-NIEVAS)

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Sergio Barrejón (dcha.), acompañado de Carlos Dursi, Juana Acosta y Bárbara Santacruz, ayer en el paseo Invierno de Tudela.

Tudela. - En su web se define como: ‘escritor que dirige, director que enseña y profesor que no ha cursado estudios audiovisuales’, ¿qué se esconde detrás de esa descripción?

-No se esconde nada. Es una descripción al desnudo. No hay nada que esconder. Fui a la Complutense y estudié Ciencias de la Imagen pero no la terminé. Me di cuenta que no era lo mío e intenté entrar en la ICAM, pero no me cogieron, y ahora soy profesor allí. Eso para mí es definición de triunfo en la vida.

La película aparece como comedia, pero ¿lo es realmente?, porque la risa se hiela

-Una de las cosas que más me interesaron del guión cuando lo leí es la mezcla de temas o situaciones muy dramáticas o bordeando lo trágico, pero tratadas siempre con cachondeo. Esa mezcla me interesó mucho porque creía que podía dejar al espectador con el pie cambiado, sin saber nunca qué puede pasar a continuación, que para mi es el estado en que tiene que estar el espectador mientras ve una película. Hay muchos tipos de comedia y de hecho la que más me gusta es la que trata temas delicados. Me parece que la gran comedia es la que te permite, de una forma ligera y divertida, reflexionar sobre temas que son escabrosos, delicados y complejos. Lo decía Shaw, ‘si vas a contar la verdad a alguien intenta que se ría porque sino te va a odiar’. Si, creo que es una comedia, pero no es blanca ni dejajaja todo el tiempo. Te hace reír y te hace pensar.

También en las partes violentas, que las tiene

-Con el mismo material argumental podrías hacer un drama y eso es un gran mérito. Trata el acoso laboral, la violencia, las adicciones... pero siempre con un mensaje de esperanza y con la risa. Es una historia en cierto modo, de segundas oportunidades. Un machirulo que aprende a respetar a las mujeres, un prepotente que aprende a disculparse, un tiburón de negocios que aprende a valorar la vida por lo que es y no por el dinero...

A base de golpes

-Claro, pero el mostrarlo tan violento, prepotente y despreciable, en realidad es una manipulación que hacemos. Presentamos a un tipo así porque nos vamos a recrear arrastrándole por el fango. Entonces es mucho más placentero para el espectador arrastrar a una mala persona que no a un tío que es un poco incorrecto.

Este tipo de comedia, lo había empleado también en sus cortos, como ‘El Encargado’.

-Me gusta hacérselo pasar mal al espectador. Me gusta no ponérselo fácil. Le enseño el caramelito pero le hago venir a por él y esforzarse para conseguirlo. En cierto modo mezclar géneros y hacer una comedia negra y una comedia difícil lo entiendo como una muestra de respeto a la inteligencia del espectador. Es decir, aquí no se va a divertir con chistes del perro mistetas.

Entiendo que le gusta dejar mensajes en sus películas

-Sí.

¿Y es más difícil o más fácil, hacerlo con comedia?

-Siempre hay un mensaje. Es inevitable. Otra cosa es que el cineasta elija dar un mensaje: ‘no pienses en nada, ríete y ya está’, pero eso también es un mensaje. En mi caso si la película no tiene un tema que me interese, independientemente del género que sea, no me va a interesar. Pero, por ejemplo, una película de casa encantada (y monstruo que se come a quien aparece por ahí), sino tiene mensaje detrás me digo: ‘llevo media hora viendo morir gente y con esto tengo suficiente’. Si. Quiero dejar mensaje pero no hacer un panfleto. Por encima de todo mi obligación es entretener al espectador y tenerle media hora en que no piense qué tiene que hacer después. Pero si por el camino puedo dejar algo más que perdure más allá de la risa considero que he hecho un buen trabajo.

Lleva mucho tiempo trabajando en el cine como guionista y es llamativo que no haya hecho su primera película con un guión suyo

-Sí. Es paradógico, pero es cierto que llevo muchos años como guionista y tengo muchos amigos guionistas que me pasan sus guiones para pedirme opinión y a veces digo trae y lo dirijo. Eso pasó con el corto La Media Pena que es el germen de esta película. Es puro egoísmo. El tópico dice que los guionistas acaban dirigiendo porque no quieren que les estropeen sus guiones, pero yo he trabajo con directores que han llegado a ser nominados a Goya u Óscar. Una historia es una buena historia y de quién sea es secundario. Si Urbizu o Álex de la Iglesia me dicen que les gusta mi guión les digo, ‘dirígelo tu’. Es puro egoísmo.

¿Por qué se lanzó a éste?

-No siempre puedes elegir. Lanzas propuestas y la industria y el mercado eligen. Encontramos muy pronto a Carlos Dúrsi que se enamoró y aportó al 100% incluso sin haber conseguido televisiones. Es el ideal porque no hay nadie más implicado que él, incluso es el secundario principal.

¿Qué supone para el cine las plataformas de televisión?

-Yo solo he hecho una peli y no me veo juzgando, pero creo que ahora hay más trabajo y una diversificación enorme con muchos caladeros en los que pescar.

¿Como es trabajar de guionista para series tan longevas como Amar en tiempos revueltos o La señora?

-Las series diarias me parecen una escuela narrativa maravillosa, son las trincheras del guión. Tienes que trabajar con presupuestos escuetos, tiempos apretados, restricciones severas y eso te hace crear historias deprisa y con pocos mimbres, y eso estimula la creatividad. A mí me dices: ‘escribe lo que quieras y entrégalo cuando lo tengas’, entro en pánico y no sé que hacer. Pero me dices: ‘cuatro personajes, un palacio en ruinas, siglo XIX, en Cádiz’ y te entrego un guión en 15 días.

Es una inyección para la mente

Te tiran a una piscina en lo hondo y o nadas o te mueres. Si sales, ya eres guionista. Es un mecanismo, entre lunes y martes te inventas una semana de esa serie. No tienes tiempo para no estar inspirado y se te quita muy rápido la tontería. Cuando llegas la cine y tienes más libertad y más presupuesto todo ese músculo lo puedes usar al servicio de una historia. No tienes el pánico a la página el blanco.

¿Cómo ha sido la experiencia del rodaje?

-Lo paso muy bien. Lo mejor es trabajar con actores y tener un productor-actor que entendía tener dos semanas de ensayos. No era negociable. Llegamos al rodaje con todo ensayado, los personajes construidos y no había dudas en el plató. Éramos como los de Ocean´s Eleven. Acorta tiempo y presupuesto.

¿Tiene otro proyecto en mente?

-Claro tienes que tener siete para ver si alguno rompe a hervir.

¿Y alguno rompe la cáscara?

-Te puedo decir cuál es mi favorito. Una comedia con recado, ambientada en el mundo del deporte femenino y ése es el que quiero de corazón que salga. Pero deposito la responsabilidad en la gente que ha de gestionar la producción. En mis sueños es ése, pero en la realidad hay otros proyectos.

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