Un museo en Brujas traza la historia y falacias de las ‘frites’ belgas

Pese a su origen hispano y su fama de alimento ‘de pobres’, la patata frita es una de las bases de la gastronomía del país

Domingo, 24 de Junio de 2018 - Actualizado a las 08:27h

brujas- La patata frita es un icono de la gastronomía belga pero también un alimento cargado de historia, leyendas y falsos mitos que recorre el Frietmuseum, un museo ubicado en un edificio del siglo XIV en Brujas (Bélgica) que pone en valor este alimento milenario y recoge su origen hispano.

Se trata del único edificio de este tipo del mundo dedicado al tubérculo, que cuenta con más de 5.000 variedades y que, pese a no tener orígenes belgas, es una de las bases de la gastronomía del país, donde está presente en sus miles de emblemáticasfriteries, que se remontan a finales del siglo XIX.

La patata llegó a Bélgica de la mano de un explorador español, Gonzalo Jiménez de Quesada, quien buscando El Dorado en Colombia en 1537 encontró cultivos de maíz, judías y patatas.

Junto con otros conquistadores, el aventurero llevó la patata a España, donde se convirtió en un alimento principal en el hospital de la Sangre de Sevilla, hacia 1573.

tesoro españolBélgica atribuye uno de los orígenes de la frite precisamente a una española, Teresa de Ávila, quien impulsó su cultivo con la intención de alimentar a los enfermos creyendo en sus propiedades curativas “cuando ya se cocía con aceite de oliva”, según las investigaciones de Cédric y Eddy Van Belle, fundadores del centro.

Sería un italiano residente en ese convento quien trasladó la patata de España a Bélgica en 1586, según este recorrido histórico, que explora sus raíces andinas y cuenta con los primeros documentos impresos que hacen referencia a su cultivo.

Entre ellos, destaca el primer tratado de botánica, de Charles de L’Écluse, uno de los horticultores más influyentes del siglo XVI que en 1601 publicó una de los primeros dibujos que se conocen del extendido tubérculo.

Estos estudios gráficos elevaron entre otras cosas el valor de este producto más allá de la botánica, ya que las patatas fueron consideradas durante décadas como un alimento de pobres, una percepción que cambió con los estudios del influyente Parmentier, farmacéutico militar que promocionó las virtudes de la patata e impulsó su cultivo en la corte de Luis XVI. - Mònica Faro