El rincón del paseante

De asilos, frontones y fuentes

Por Patricio Martínez de Udobro - Domingo, 24 de Junio de 2018 - Actualizado a las 08:27h

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Hola personas, hoy jueves a las 12,07 horas ha entrado como elefante en cacharrería el ansiado verano y… ¡vaya si ha entrado!, ¡qué calor!, por favor quiero mi Pamplona norteña, estas temperaturas son para otros lares que más costumbre tendrán y con mayor alegría serán recibidas, que lo que es aquí no sé yo si cuadran mucho. En fin, ya pasarán y volveremos a las chaquetas y cazadoras.

Hoy para inaugurar la estación me he ido a pasear y lo he hecho muy a gusto, a 20 º C con una rica brisa que me acompañaba refrescándome. Me he plantado en la tranquila plaza de los Fueros y he salido a ese lujazo de parque que es la Vuelta del Castillo, pero no he seguido por ella, la he abandonado, he vuelto al asfalto, he cruzado hacia la Santa Casa de Misericordia, obra pintoresca del arquitecto Victor Eusa, muy en su línea, construida en 1932 para albergar la popular Meca que, tras el derribo de su casa primera en 1921 estaba de prestado en pabellones del hospital de Barañain. La Meca, así llamada por la abreviatura que empleaban los escribanos en sus escrituras para referirse a ella, es una de las instituciones más antiguas de Pamplona, data de final del siglo XVII y se creó por iniciativa municipal para recoger “mendigos y pordioseros”;pasó casi toda su vida en un enorme caserón que se construyó exprofeso en el paseo de Sarasate, ocupando los terrenos que hoy ocupa la calle García Castañón, la casa de la antigua CAPM, la casa del cine Príncipe de Viana y demás terrenos adyacentes, quien conozca la zona se puede hacer idea del tamaño del caserón. El Exmo. Ayto. para financiarlo construyó un frontón en la Avda de San Ignacio que a duras penas les daba para vivir, más adelante la institución se hizo con la propiedad, gestión y explotación de la Plaza de Toros y aún hoy la tiene como principal fuente ingresos si es que futuras bomberadas municipales no nos dejan sin festejos y de rebote sin parné para la Santa Casa, yo ya sé que esto no va a pasar y que nadie lo va a intentar, pero es cosa y rumrum que estos días se respira en calle y prensa y por eso lo digo, solo por comentar, porque… estoy en lo cierto ¿no?, nadie nos va a dejar sin toros, ¿no? Quién sabe.

La Meca ha cambiado muchísimo y hoy en día es residencia de ancianos postinera y con gran demanda para entrar.

Fiacro Iraizon le dedicó unos versos en 1903 que no dejan de tener su gracia:

¡Asilo bienhechor!... ¡Santo retiro!

¡Con qué veneración tus puertas miro!

¿Quién sabe si serás mi albergue ansiado,

cuando allá en mi vejez con mano inquieta,

llame a tu puerta pobre y olvidado…!

Para llegar a ti, ya llevo andado

la mitad del camino… ¡Soy poeta!

Iraizoz fue un vate local muy celebrado en la época, autor del poema “Los Gigantes de Pamplona”. Viajó a Madrid donde se ganó la vida escribiendo libretos para zarzuelas. De él fue la idea de levantar el monumento a los Fueros por suscripción popular.

He rodeado la residencia para llegar a donde quería llegar: a la antigua vía del Plazaola, o lo que es lo mismo a la Avenida de Sancho el Fuerte, ésta es la más larga de Pamplona, si exceptuamos la Avda. de Navarra que en realidad es una autopista de circunvalación, su curso ya estaba marcado por la caja del Plazaola, antiguo ferrocarril que unía Pamplona con San Sebastián y otras localidades del norte de Navarra. Dicho tren tenía la estación en la trasera de las casas que había en Conde Oliveto frente a la antigua estación de autobuses, salía por el final de Yanguas y Miranda a conectar con la Cruz Negra y dando la curva inicial de Sancho el Fuerte encaraba la larga recta hasta tomar dirección Donostia.

He llegado al cruce con la calle Esquiroz y la he tomado para dar una vuelta a la gran manzana que por Serafín Olave sale a Fuente del Hierro y por ésta volver al punto de partida.

La calle Esquíroz es una de las principales del nuevo barrio de Iturrama, es el camino natural que lleva al vecino pueblo de tal nombre, estaba poblada por un modesto vecindario que ocupaba huertas y pequeñas granjas, incluso había una de las últimas vaquerías y un famoso abrevadero para el ganado, y por alguna finca de recreo propiedad de pudientes familias de la época. Su anchura era menor que la de uno de sus actuales carriles y su urbanización brillaba por su ausencia.

Hoy no llegaremos más allá de su primer tramo y tomando a la derecha entramos en la Calle de Serafín Olave, militar que luchó en Filipinas y en la Conchinchina y autor de algún libro de temática castrense. En ella se conserva el único vestigio que queda en píe de la antigua Iturrama : el frontón de López, construcción que perteneció a la finca que tenía don Toribio López en terrenos de fuera puertas. Este señor fue un próspero industrial fabricante de calzado.

Al final de esta calle llegamos a la del Fuente del Hierro que a tal manantial conducía;recuerdo de niño haber ido muchos domingos con mi abuelo cargados de garrafas que llenábamos de las ferruginosas aguas que gozaban de gran predicamento en Pamplona como medio reconstituyente. Las bocacalles que de esta principal parten son auténtico museo de pintura navarra con nombres como Ciga, Basiano, Asarta, Zubiri o Crispín.

Casas pequeñas que fueron derribándose formaban esta vía, pero la más famosa, la que todos los que contamos algún calendario hemos conocido, era casa Emeterio, extraño lugar que pasó de ser una pequeña venta de barrio, célebre por su juego de la rana en su terraza y por sus bocadillos de chorizo, a ser una superviviente rodeada de modernidades y nuevas costumbres, fueses a la hora que fueses Emeterio estaba dispuesto a abrir y a servir unos botellines y unos bocatas, cortaba el chorizo a cuchillo y eran tan gordas las ruedas que de un chorizo entero no hacía más de tres o cuatro bocadillos, solía estar en la “rebotica” jugando a las cartas y cuando alguien llamaba a la puerta abandonaba el naipe y atendía con una paciencia digna de encomio.

He vuelto a salir a la Vuelta del Castillo y entre árboles y sombras he vuelto a casa, eran las 00,45.

Hasta la semana que viene.

Besos pa tos.