El Prado crece un 10% con ocho nuevas salas

Los espacios abiertos en el edificio Villanueva muestran pinturas flamencas y holandesas

Martes, 26 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

madrid- Rubens, Jan Brueghel, Rembrandt o Metsu pueden disfrutarse desde ayer en un recorrido más “coherente” gracias a la reordenación de la colección de pintura flamenca y holandesa del Museo del Prado y la apertura de ocho nuevas salas en el edificio Villanueva que suponen una ampliación del 10%.

La colección de pintura flamenca del Prado es una de las más importantes del mundo y ocupa siete de las ocho salas reabiertas. Dos muestran importantes obras de Rubens (1577-1640), entre ellas las mitologías que pintó por encargo de Felipe IV para la Torre de la Parada, un pabellón de caza situado en el monte del Pardo.

Alejandro Vergara, jefe de conservación de pintura flamenca y holandesa hasta 1700, aseguró que cada cuadro tiene una historia. Por ejempo, el Saturno devorando a su hijo que inspiró a Goya;o la Danza de personajes mitológicos que contiene la idea de “la naturaleza como generadora de vida”, típica de Rubens.

La sala dedicada a Jan Brueghel (1568-1625) permite observar la pincelada caligráfica y minuciosa de uno de los últimos herederos de Durero y su gama de colores suculentos. También David Teniers (1610-1690) dispone desde ahora de una sala monográfica, en la que destaca una escena de la colección de pintura del archiduque Leopoldo Guillermo.

La salas 81 y 82 acogen pinturas de cocinas y bodegones de Frans Snyders (1579-1657) y Clara Peeters (1588-1621), una de las pocas mujeres que trabajaron como pintoras en la Europa de la época. En la sala 80 se muestran paisajes, un género creado en el siglo XVI de mano de Joachim Patinir, cuya colección permanece en la planta baja, y a la que dieron continuidad en el XVII Joos de Momper, Peeter Snayers o Jan Brueghel.

La pintura holandesa (1579-1800) se concentra en la sala 76. El lugar de honor lo ocupa Judit en el banquete de Holofernes de Rembrandt, que pertenece a un conjunto de figuras monumentales de heroínas de la antigüedad y el Antiguo Testamento.

En cuanto al Tesoro del Delfín,una colección de recipientes de cristal de roca y piedras preciosas que llegó al Museo del Prado en 1839, se expone por primera vez en su totalidad en la nueva sala circular del Edificio Villanueva. - Efe