Casas pasivas, la máxima en eficiencia energética

Por Carlos Castro - Martes, 26 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

el parque de viviendas español envejece a un ritmo constante del 2% anual. La mitad de las construcciones tiene más de 40 años, no se ajustan a los nuevos estándares de la edificación y propician auténticos derroches de energía. Una realidad completamente antagónica al revolucionario concepto de “casa pasiva” de origen alemán que poco a poco comienza a calar en España y que estos días se convierte en la columna vertebral de ediFIca, la feria de los edificios de consumo casi nulo, pasivos y saludables que se celebra entre los días 28 y 30 de junio en Navarra, una comunidad referente en esta corriente de edificación con un total de 4.600 metros construidos y 10 proyectos certificados, además de otros 7.400 metros cuadrados que se encuentran en fase de proyecto.

Y es que las casas pasivas o las edificaciones Passivhaus demandan el 10% de la energía empleada por una vivienda media. Su estándar de construcción, que combina un elevado nivel de confort interior y un consumo de energía muy bajo, se consigue cuidando al máximo la envolvente térmica de la vivienda mediante un eficiente aislamiento térmico -sin puentes térmicos-, carpinterías y vidrios de altas prestaciones, un elevado grado de estanqueidad al aire y un sistema de ventilación mecánica con recuperación de calor. Además, la escasa energía que demanda se puede obtener a partir de fuentes renovables, lo que le convierte en un tipo de construcción sostenible y con costes cero para el planeta.

A día de hoy, en España ya existen más de 75.000 metros cuadrados de superficie construida con certificación Passivhaus. Según datos de la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP), en solo 6 años se han dejado de consumir 1.845.892 KWh de energía final, un dato que se traduce en un ahorro en la factura energética de casi 280.000 euros aproximadamente. Además, las cerca de 90 casas pasivas ya construidas en España han dejado de emitir en CO2 el equivalente a lo absorbido por 51.266 árboles, y su penetración continúa, porque ya hay más de 70 proyectos previstos para 2018, concentrados sobre todo en Aragón, Castilla y León y la Comunidad de Madrid.

Precisamente, los sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE) son esenciales para el ahorro energético de estas edificaciones y el cuidado de la envolvente en fachadas, ya que reducen la aparición de puentes térmicos, minimizan el riesgo de condensaciones y no contribuyen a sobrecargar las estructuras, debido a que no se utilizan piezas de elevado peso y tamaño.

Asimismo, el coste económico de su puesta en obra es más bajo que otras soluciones con prestaciones técnicas similares, contribuye a reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera y mejora el confort en la vivienda al estabilizar las temperaturas y evitar las oscilaciones térmicas.

Además, estos sistemas de aislamiento térmico por el exterior se complementan con un mortero y acabado específicos para Passivhaus que asegura la hermeticidad de este tipo de edificaciones caracterizadas por un consumo energético mínimo y un confort térmico máximo en un estándar de construcción que es referencia a nivel mundial y que ya comienza a introducirse en España.

El autor es arquitecto y responsable de eficiencia energética en Danosa