Pamplona, universal pero sin maltrato animal

Jose Javier Napal Górriz. Miembro de la asociación Libertad Animal Navarra - Miércoles, 27 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

La primera violencia que es ejercida en el contexto taurino y todo lo relacionado con esta tradición no es la de unos vándalos que de forma esporádica realizan algún destrozo material, sino la violencia implícita en el negocio relacionado con el toro que de forma cruel e inhumana es ejercida contra ese animal tan noble como es el toro y que por una voluntad ajena es puesto y expuesto delante de personas para acabar asesinado de la manera más despreciable. Hablan de tolerancia, libertad y respeto hacia los aficionados, pero

son incapaces de aplicar todas esas virtudes al propio animal.

Haciendo referencia a la UNESCO y ratificado por la propia ONU a posteriori, declaró allá por el año 1978 del siglo pasado de forma clara y sucinta todos y cada uno de los derechos de los animales, derechos que en el tema que nos ocupa se incumplen de forma sistemática con cada nuevo encuentro con la muerte en el coso taurino.

En algo sí estaremos de acuerdo los que defendemos la vida y derechos de animal y los que no: que ambos eventos van de la mano, corrida y encierro y que uno sin el otro no tiene razón de ser. Ambos son prescindibles, inútiles, inhumanos, injustos y despreciables. Desaparecido uno, el otro hará lo propio en un tiempo breve, corriendo con el mismo destino por efecto colateral.