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2,5 años de cárcel al joven de Artica que modificaba y vendía armas cortas por internet

Javier F.N., de 25 años, aceptó la pena y no volverá a prisión, donde estuvo 4 meses

Enrique Conde - Miércoles, 27 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Parte de las armas incautadas al condenado de Artica.

Parte de las armas incautadas al condenado de Artica.

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Parte de las armas incautadas al condenado de Artica.

PAMPLONa- El joven de 25 años y vecino de Artica, Javier F.N., que se convirtió en septiembre en foco de titulares por el plan de depósito, modificación y tráfico de armas que ideó desde su domicilio familiar, ha sido ahora condenado de conformidad por el Juzgado de lo Penal número 4 de Pamplona a dos años y medio de prisión, tanto por el tráfico de armas (2 años) como por la falsificación documental que protagonizó ya que para realizar algunos envíos clandestinos usaba identidades falsas, con DNI que incluso se hacía él mismo. El joven pasó casi cuatro meses en prisión y ya no tendrá que volver a la cárcel. No tenía antecedentes, ha pagado la multa de 1.200 euros y deberá cumplir dos requisitos para no ser de nuevo encarcelado: que cumpla diez meses de trabajos en beneficio de la comunidad, que podría realizarlos en Barcelona, donde incluso poseía un velero, y a que no cometa un nuevo delito en los próximos tres años.

El joven evitó al aceptar los hechos ir a juicio y se benefició de una rebaja en la petición de condena de la Fiscalía. Según la sentencia, Javier F.N. se dedicó entre marzo y julio de 2017 a adquirir por internet armas detonadoras de diversas armerías de España y Eslovaquia y usaba para ello la identidad de un amigo. Una vez adquiridas las armas, el acusado procedía a borrar el número de serie de las mismas, las modificaba, retirándoles los mecanismos deflectores del arma que impedían que se pudiera alojar un cartucho de munición real en la recámara, permitiendo de esta forma disparar munición real con las mencionadas armas. En muchos de los casos llegó a recalibrar las armas, elaborando cañones nuevos para las mismas. Para desmontar las armas y conservar las piezas, usaba el garaje de su vecina de Artica, a la que a su vez llevaba medicamentos o hacía compañía, porque era una mujer que se encontraba impedida por su salud.

El acusado habría conseguido vender más de 270 armas de fuego a través de un portal de internet en el que las transacciones se realizan con la salvaguarda del anonimato. Por eso la Guardia Civil y la Europol lo consideraban uno de los mayores traficantes de armas cortas de la llamada internet oscura o Darknet, donde abastecía a compradores de todo el mundo de las pistolas modificadas y la munición que él mismo fabricaba. En la red se hacía llamar Gus The Octopus y mostraba fotos de las armas modificadas y llegaba incluso a hacer vídeos de cómo funcionaban. En la sentencia se constata que efectuó ventas a Austria, Reino Unido, Noruega, Francia, Chipre, Suecia y Alemania. Lo hacía a través del correo postal. Enviaba paquetes desde buzones o desde oficinas de Correos usando un remitente ficticio y los paquetes lo solía forrar en papel de aluminio y metía CD en los mismos para dificultar la detección de las armas o de la munición. Así hasta que el personal de seguridad de Correos halló lo que nadie esperaba.