Mesa de Redacción

Realismo torero

Por Víctor Goñi - Jueves, 28 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

el alcalde Asiron -mozopeña él- no va a adoptar ninguna iniciativa contra el toro de lidia en Sanfermines, sabedor de que el encierro representa en la actualidad la seña de identidad de la fiesta y de que sin corrida vespertina a ver cómo el consistorio pamplonés contrata primero y sufraga después unos bureles de postín para que esprinten casi al alba por la calles de la ciudad. Lo que sí hizo el primer edil es constatar que algún día no tan lejano nos tocará de lleno el debate sobre el maltrato en el coso taurino, una evidencia habida cuenta de la creciente penetración de la campaña animalista ante la mayor sensibilidad al respecto de las nuevas generaciones. De que esa causa gana enteros por decantación también resulta un ejemplo la Monumental pamplonesa, tanto por el palmario envejecimiento de la concurrencia fiel como por la limitada tasa de reposición entre la juventud, reacia en general a apoquinar por un abono que para la mayoría constituye en realidad otra secuencia del jolgorio etílico sin mayor interés por lo que ocurre en el ruedo a no ser que huela a sangre. Así que el problema para la Casa de Misericordia, como para los diestros y ganaderos, no radica en las palabras más o menos oportunas de un alcalde, sino en una tendencia que amenazará el negocio y por ende el encierro mismo.