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Cuatro de cada cinco refugiados acogidos se han integrado en la sociedad navarra

Las solicitudes de asilo se multiplican año tras año
Laparra apuesta por un nuevo modelo estatal de refugio

Leticia de las Heras Efe - Jueves, 28 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Refugiados en una lancha son rescatados por miembros de la ONG SOS Méditerranée.

Refugiados en una lancha son rescatados por miembros de la ONG SOS Méditerranée.

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Refugiados en una lancha son rescatados por miembros de la ONG SOS Méditerranée.

Pamplona- Cuatro de cada cinco de los refugiados que han llegado a Navarra desde el 2015 continúan en Navarra. La cifra de personas que buscan asilo continúa en aumento, y es que mientras que en todo el 2017 se registraron en la Comunidad Foral 163 solicitudes de protección internacional, en lo que va de año ya se han recibido 134.

Según informó el vicepresidente de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, Miguel Laparra, de las 539 personas que ha acogido Navarra desde el 2015, a 15 de junio de este año 374 permanecían en el programa, de ellas 152 unidades familiares y 138 menores. Del total de personas que se encuentran en el programa, 177 están en la fase de acogida, 131 en la fase de integración y 76 en la de autonomía. Este programa tiene una duración habitual de 18 meses de (seis meses en cada fase), aunque excepcionalmente puede llegar a los 24 meses en casos de personas especialmente vulnerables, entre ellas los niños sin acompañantes. En estos años, han sido 9 las personas que han prolongado el tiempo de protección.

A todos ellos se les suman las 67 personas que ya han finalizado el programa de acogida, de las cuales 38 se han quedado en Navarra, 11 se han ido a otras comunidades autónomas y 18 se han ido a otros países de la Unión Europea. En cuanto a las salidas, explicó que se han registrado 92 abandonos voluntarios, una cifra que, aunque reconoció que es importante, consideró que representa a una minoría. “Son muchas más las personas que completan el programa y que no lo abandonan”, subrayó.

Tras remarcar que existen más de 70 millones de personas desplazadas en el mundo y que el 84% de ellas son acogidas en países en vías de desarrollo, Laparra apuntó que en Navarra “los flujos de llegada han sido muy asumibles”, con cuantías “claramente manejables”, y destacó la gran influencia del sistema estatal de recepción, tratamiento y resolución.

Mientras que en lo que va de año se han recibido 134 solicitudes de refugio, tan solo se han tramitado 22, de las que 18 han sido denegadas. Laparra afirmó que se trata de una proporción “altísima” de solicitudes pendientes de tramitación y reconoció que “la lentitud del proceso de tramitación es peor en Navarra que en otros sitios del Estado”.

El futuro no se presenta nada halagüeño, ya que la previsión es que las solicitudes se multipliquen. Así, a 19 de junio ya casi se han alcanzado las 163 solicitudes registradas durante todo el 2017, más del doble de las recibidas en 2016 y seis veces más que las del 2015. Esta situación de colapso se repite en todo el país, con una acumulación de 42.025 solicitudes de protección internacional pendientes de resolución y con la previsión de que la situación empeore, pues en el 2017 se recibieron un total de 31.120 solicitudes, más del doble de las recibidas en el año anterior.

Uno de los principales propósitos del programa de refugiados llevado a cabo por Cruz Roja y CEAR es la integración de estas personas en la sociedad navarra, jugando el empleo un papel muy importante. Según indicó Laparra, de las 181 personas que llegaron con capacidad de trabajar, 98 ya se han insertado laboralmente, un 53%.

Necesidad de cambiosEl vicepresidente de Derechos Sociales apostó en comisión parlamentaria por un nuevo modelo de asilo y refugio en el Estado ante las “deficiencias importantes en cuanto a la capacidad de actuación y el acceso a la información” que, consideró, existen en la actualidad.

Entre las necesidades planteadas por el Ejecutivo se encuentran la de mejorar y reforzar los procesos de inclusión y acogida en Navarra bajo el principio de normalización, la unificación y coordinación de procedimientos entre los diferentes actores implicados y el establecimiento de un punto de partida básico durante las primeras fases de los procesos de acogida, así como la necesidad de informar sobre los procesos, actuaciones y mecanismos de coordinación y recursos necesarios en las diferentes etapas.

Laparra remarcó que el asilo y refugio son “una cuestión de derechos humanos, que tiene que ver con un núcleo muy esencial de los mismos y que atañe a compromisos internacionales de primer orden”. Por ello, consideró que se trata de un tema que “debemos atender con la máxima seriedad”, ya que, “nos jugamos en Europa uno de los elementos esenciales de la propia construcción europea”.

En su intervención, Laparra puso en valor el “esfuerzo importante” que se ha hecho desde Navarra en la construcción de un sistema de acogida que, apuntó, “no existía previamente y que hemos tenido que desarrollar estos años”. En este sentido, consideró importante “mantener y reforzar la coordinación con las entidades locales y de iniciativa social” y aseguró que el protocolo supone “un buen instrumento para seguir profundizando”.

Respecto al rol que debe tener la Comunidad Foral en el nuevo modelo, Laparra afirmó que “debe pasar por un reconocimiento de la capacidad de incidencia en la política estatal por parte de las comunidades autónomas” y “concretarse la participación en la toma de decisiones”. Además, remarcó “la gestión directa de los recursos para la acogida y la propia relación con las entidades.