Jon Ander Crespo mezcla humor y suspense en ‘Ocho velas’

La desaparición de un cazafantasmas en Pamplona desencadena la trama de la novela

Ana Oliveira Lizarribar Oskar Montero - Viernes, 29 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Jon Ander Crespo, ayer en Elkar Comedias, donde presentó la novela.

Jon Ander Crespo, ayer en Elkar Comedias, donde presentó la novela.

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Jon Ander Crespo, ayer en Elkar Comedias, donde presentó la novela.

pamplona- Emilio, un cazafantasmas obsesionado con un especimen de Dama Blanca, desaparece dejando como único rastro un manuscrito en el que recoge la alarmante presencia de fantasmas en Pamplona. Es el punto de partida de una trama llena de suspense, humor y sucesos paranormales en las calles de la ciudad. La que relata Jon Ander Crespo en Ocho velas. Las fantasmagóricas aventuras de un PTV, novela que dio a conocer ayer en Elkar Comedias acompañado de Javier López de Munáin.

Publicado por Adaliz Ediciones, el libro es, a juicio del autor, su primera novela. Y es que, aunque tiene dos incursiones literarias anteriores, como La historia secreta del Valle del Aragón(Eunate, 2015), lo cierto es que esta última es más completa en cuanto a las exigencias del género. Amante de las historias de fantasmas, la idea para esta narración se le ocurrió mientras asistía a un curso de creación literaria en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. “Buscando un poco, di con dos noticias de hace unos años sobre el fantasma del Museo de Navarra, conocido como Juantxo, y empecé a darle forma a la historia”, cuenta, convencido de que, pese a la expresión popular PTV (de Pamplona de Toda la Vida), tan propia de la capital navarra, la novela no es en absoluto localista e interesará a públicos de todas las latitudes. De hecho, después de pasar por Barcelona y Madrid, la editorial que finalmente la ha publicado es andaluza, “así que esa barrera ya está superada”, afirma y apunta que este trabajo está dedicado a su padre, un PTV, que falleció hace dos años.

estructura temporal y literariaLa primera y la segunda parte del libro se desarrolla en 1996 y la tercera y la cuarta sucede en un tiempo que puede ser la actualidad o un futuro próximo. En cuanto a la estructura literaria, “es una novela un poco peculiar, porque la primera parte está escrita en primera persona” y se basa en el manuscrito que ha dejado la persona desaparecida y en las opiniones que los personajes expresan sobre este texto y sobre las pistas que va desvelando;la parte central la aborda en estilo neutro, “como en las obras de teatro”, introduciendo una serie de informes de interrogatorios, y para el fragmento final opta por la tercera persona.

A lo largo de la novela, Crespo incorpora personajes secundarios, algunos de los cuales están inspirados en personas que conoce. Y algo parecido sucede con los principales, en los que “he puesto cosas mías y también hago algún guiño que otro a gente que existe en mi entorno”. El argumento se articula en tres investigaciones: la que lleva a cabo el cazafantasmas desaparecido, la que emprenden las personas que quieren encontrarle y una de tipo más general en torno a una serie de muertes por causas misteriosas acaecidas en Pamplona que terminan por vincular todas las tramas. En este contexto, Juantxo, el fantasma del Museo de Navarra, al que, en la realidad, los trabajadores asumen como un habitante más del edificio, “será clave” para resolver los enigmas planteados.

un equilibrio difícilJuantxo es “un personaje divertido” que contribuye a dotar de un tono humorístico al relato. Precisamente, “lo más complicado” para el autor ha sido lograr el equilibro justo entre humor y suspense, una mezcla poco habitual en la que todos los ingredientes deben estar medidos para no inclinarse demasiado hacia un lado o hacia el otro. “El libro tiene mucha intriga y algunas situaciones asombrosas en muchos lugares conocidos de Pamplona, pero no es de terror”, indica Crespo, que recomienda su novela al público amante del suspense, pero también “a toda clase de lectores”. Ahora, “lo que más me interesa es que agrade”. Dar el paso a un texto de casi 400 páginas “ha sido un paso importante. Yo estoy muy contento y quiero que me empiecen a llegar ya las opiniones del público”, termina.