Editorial de diario de noticias

Diversidad sexual: respeto y dignidad

En el arranque festivo por el Día del Orgullo, la normalización social en torno al colectivo LGTBI debe transitar por dos caminos: el respeto colectivo basado en la educación y la dignidad de las personas

Viernes, 29 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

A pesar de la existencia todavía de determinados estamentos inflexibles y rígidos frente a una realidad cada vez más notoria, la semana que celebra el Orgullo de los colectivos LGTBI vuelve a reivindicar, en el plano de la visibilidad y la presencia en nuestras calles, la demanda de la solidaridad y la tolerancia respecto al colectivo de personas lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales (LGTBI). Una diversidad sexo-afectiva que en esta, nuestra sociedad del primer mundo en el s. XXI, cada vez nos es menos ajena y nos interpela sobre la necesidad de seguir trabajando en torno a la integración e igualdad del colectivo en nuestra sociedad, una de las más avanzadas en cuanto a legislación. Es necesario, en todo caso, seguir insistiendo en trabajar el camino que queda por recorrer en el ámbito de la educación y la inclusión de la diversidad, tanto de orientación sexual como de identidad de género. La salida de la transexualidad de la lista de enfermedades mentales de la OMS, para poner el acento en el plano físico, es decir, en la falta de conciliación del cuerpo al género asumido por la persona, es solo un ejemplo de un gran paso logrado a nivel global que necesariamente ha de ser seguido por la tarea en torno a la normalización, no solo de sus vidas particulares, sino de los propios entornos sociales, conscientes cada vez más de que hablamos de realidades cercanas y, por tanto, cada vez más visibles. Comprometerse con estas realidades, aceptar la diversidad en todas su formas y trabajar en la educación de las futuras generaciones es una tarea colectiva que también ha de trabajarse desde los propios colectivos con la necesidad de que quienes sufran discriminación, acoso o incluso agresiones denuncien incidentes de carácter homófobo, expresando su libertad afectivo-sexual sin miedo a esconderse por el estigma o la discriminación. Se trata de una tarea de todos, de las personas y sus familias y de todo el entorno social para acabar, entendido el camino como una tarea común que nos hará seguir avanzando como sociedad, con la impunidad de los agresores y acosadores y así seguir construyendo los valores de una ciudadanía que no ha de basarse únicamente en la comprensión paternalista de la diversidad sexual, sino en dos ejes fundamentales: el respeto y la dignidad para consolidar en un futuro, ojalá no lejano, una sociedad igualitaria, diversa y libre.

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