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José Luis Arasti Pérez delegado del gobierno de españa en navarra

“El modelo va a cambiar: cuando haya diferencias entre el Estado y Navarra, habrá que dialogar y llegar a soluciones compartidas”

Milagrés de 41 años, asume el puesto de delegado del Gobierno después de haber trabajado los últimos 6 años en el departamento de Interior del Gobierno foral

Andoni Irisarri Iñaki Porto - Viernes, 29 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

José Luis Arasti Pérez, delegado del Gobierno de España en Navarra.

José Luis Arasti Pérez, delegado del Gobierno de España en Navarra. (IÑAKI PORTO)

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José Luis Arasti Pérez, delegado del Gobierno de España en Navarra.

pamplona- El equipo de José Luis Arasti Pérez (Milagro, 26 de agosto de 1976) todavía se pierde por los pasillos de la Delegación del Gobierno de España en Navarra. Acaba de aterrizar y ya tiene la agenda llena: tanto de entrevistas para conocer al hombre de Pedro Sánchez en Navarra como de reuniones de coordinación para unos Sanfermines que están a la vuelta de la esquina. Afiliado al PSN y miembro de su Ejecutiva, se esmera en que quede claro que la intención del nuevo Gobierno en la Moncloa es tender puentes con todos los territorios. “La directriz de Sánchez y Batet es clara: ante las diferencias, diálogo y soluciones compartidas. No sé si es lo que se estaba haciendo, pero es lo que va a pasar a partir de ahora”, resume.

En su primer discurso habló de tender puentes y mejorar las relaciones Estado-Navarra. ¿Con qué talante llega?

-Con el de tender puentes, dialogar y no poner cortapisas al diálogo ni a establecer relaciones. Hay que sentarse a hablar con cualquier gobierno: este es un tiempo nuevo y hay que tener el ánimo de llegar a acuerdos sin cerrar puertas ni poner trabas.

La delegada saliente, Carmen Alba (PP), definía ambos gobiernos como “la noche y el día”. ¿La aspiración es revertir esa situación?

-Yo creo que eran dos instituciones que en muchos casos se contraponían. No voy a echar la culpa ni a la delegada anterior ni al Gobierno foral, pero políticamente sí que es cierto que eran dos posturas antagónicas. Desconozco qué era lo que se disponía desde Madrid, pero se veía desde fuera que las relaciones no voy a decir que fuesen negativas, pero sí que igual no se correspondían con el entendimiento que tiene que haber entre dos gobiernos.

¿Tiene ya previsto un encuentro con el Gobierno de Navarra?

-Esta misma mañana nos hemos estado poniendo en contacto con el gabinete de la presidenta, porque sí que creo que ya corresponde encontrarse y ver las posturas de un gobierno y de otro tras la vorágine del aterrizaje. Y ayer también, tras la junta de seguridad, tuve la oportunidad de hablar con la consejera Beaumont. Hemos quedado en reunirnos después de Sanfermines.

Usted viene precisamente del departamento de Interior. ¿Cree que eso va a permitir mejorar las relaciones?

-Creo que eso tiene que influir positivamente. Me consta que desde el Ejecutivo foral y los departamentos se ha acogido con agrado mi nombramiento, porque me conocen. En principio, creo que puede ser positivo que conozca desde dentro el Gobierno foral, porque eso puede venir bien para coordinar y aunar esfuerzos para mejorar los servicios.

Por comenzar con lo más inmediato: el Gobierno de Sánchez se ha mostrado abierto a acercar a los presos de ETA. ¿Estamos ante un nuevo escenario?

-Ahora estamos en otro tiempo. La banda terrorista ha desaparecido. En su día, las medidas excepcionales de alejamiento de presos se adoptaron con el fin de que la banda no pudiese reorganizarse. Ahora ETA no existe, y entendemos que la ley penitenciaria, que en sí no recoge medidas de excepción, ahora tiene que respetarse tal y como es.

Es un posicionamiento nuevo del PSOE que está siendo criticado por PP y UPN y algunos colectivos de víctimas. ¿Cree que va a ser necesario hacer cierta pedagogía?

-Aspiro a que entre todos construyamos un relato real de lo que ha sido la memoria reciente. Creo que en ese relato tienen que estar las víctimas y las administraciones. Pero, sobre todo, no hay que olvidar que durante estas décadas ha habido un daño importante a la sociedad. El relato no se tiene que distraer de esa idea. Empecemos primero por ahí y luego seguiremos con otras cuestiones.

Sánchez ya ha abordado con Urkullu el debate de transferencias competenciales. ¿Es algo que también se va a hacer en Navarra?

-Hay margen para negociar transferencias. Nuestro Amejoramiento y nuestro autogobierno de Navarra lo permite, y esto se hace sentándose en una mesa y viendo qué se puede y qué no se puede asumir.

Hay una competencia que afecta totalmente a la Delegación, como es el tráfico para la Policía Foral. ¿A día de hoy se contempla?

-Yo creo que el Gobierno nacional todavía no se ha planteado ninguna transferencia concreta. Esa es una de las peticiones históricas de Navarra, y creo que será una materia en la que habrá que avanzar y hablar. Tampoco creo que haya problema en hablar de otras.

¿Va a dar tiempo? A la legislatura le quedan dos años escasos.

-Como tenemos un tiempo muy limitado, hay que tratar de modificar aquellas cosas que tanto por tiempo como por apoyos parlamentarios nos sean posibles. Es decir, que tampoco tenemos que levantar falsas expectativas. Las competencias no se pueden transferir ni asumir de la noche a la mañana.

¿El Gobierno de Navarra ha trasladado alguna prioridad? También se habló de la gestión económica de la Seguridad Social, de las prisiones...

-A mí no me consta que haya peticiones concretas, y no creo que haya prioridades. Entiendo que todas estarán encima de la mesa, se hablarán, se negociarán y se verá qué se puede y qué no se puede hacer. Sé que ambos presidentes tienen voluntad de hablar.

¿Hay fecha para ese encuentro?

-No la conozco con exactitud. Sé que se quieren hacer los encuentros en julio: se ha establecido un orden de reuniones por la antigüedad de los estatutos autonómicos, y durante el mes de julio le tocará a Navarra.

Uno de los aspectos que condicionan la transferencia de competencias es la Ley de Estabilidad Presupuestaria. ¿Hasta dónde va a llegar el PSOE para flexibilizar la norma?

-Lo de la flexibilidad está encima de la mesa, pero hasta que no haya un análisis pormenorizado de los Presupuestos de 2018, que son los del PP y no los del PSOE pero tenemos que trabajar con ellos, no se tomará una decisión. Pero me consta que con las administraciones autonómicas y locales que están al día de sus deudas se planteará flexibilizar esos remanentes de tesorería que ahora quieren ejecutar y no pueden.

¿Estaríamos hablando de meses?

-Yo no puedo hacer cálculos. Sí que es cierto que habrá partidas que igual se pueden modificar, porque el programa del PP no tiene nada que ver con el del PSOE. Otras, sin embargo, no se podrán tocar.

Hilando con los Presupuestos, en esas cuentas del PP había partidas para infraestructuras como el TAV. ¿Qué postura va a mantener a este respecto el PSOE?

-Desde Madrid hay un compromiso absoluto con las infraestructuras de Navarra como el TAV y el Canal. Lo que sí que se nos ha dicho es que se están revisando esos dos proyectos, y que quizá por esa lógica que tiene el Gobierno de Sánchez de no crear falsas expectativas, posiblemente se revisen los plazos. Pero el compromiso es total.

¿El Gobierno del PSOE quiere alcanzar un convenio con el Gobierno de Navarra para el TAV?

-Es lo que está sobre la mesa. Lo deseable hubiese sido que ese convenio ya se hubiese firmado hace tiempo. En su día no pudo ser: todos sabemos que el Gobierno de Navarra está bastante condicionado por los apoyos del cuatripartito, y todos hemos visto como Ayerdi se ha quedado sólo defendiendo el proyecto frente al resto de socios. Yo creo que lo ideal es la fórmula de convenio, para que Navarra tenga algo que decir en la construcción de esa infraestructura, como no puede ser de otra manera.

¿A usted no le daba la sensación de que UPN y PP hacían valer que en Madrid estaba Rajoy para tratar de negociar una obra al margen del Gobierno de Navarra?

-No voy a entrar en las intenciones políticas que pueda tener cada partido. En ese sentido, el PSN siempre ha sido, por mucho que se nos haya querido meter en el tripartito de la oposición, autónomo en sus decisiones. Me consta que encima de la mesa está la firma de ese convenio para que salga adelante. La fecha la desconozco, pero me imagino que irá incardinada con la reunión de Barkos y Sánchez.

¿Qué pasa con el Canal?

-Queremos que se materialice lo antes posible, porque es algo troncal para el desarrollo de Navarra, para llevar agua a la Ribera y para la industria agroalimentaria, que es importante en Navarra.

El último mandato de Alba coincidió con la aprobación de la ley mordaza y las multas a ciudadanos y medios. ¿Qué quiere hacer el PSOE y la nueva Delegación con la ley mordaza?

-No podemos hacer otra cosa que cumplir la ley. Más allá de que la anterior delegada recibiese unas órdenes para cumplir la norma con una interpretación más exhaustiva, como institución no podemos hacerle ver a la ciudadanía de que depende de quién esté en la Delegación la norma se cumple o no. Al margen de eso, creo que hay que modificarla. Porque durante este tiempo se han conculcado muchos derechos. El PSOE en España y Pedro Sánchez está por buscar los apoyos necesarios para modificarla.

¿Este tema está encima de la mesa a corto plazo?

-Es uno de esos objetivos de primer contacto que está encima de la mesa. Insisto, dependerá de los apoyos en el Congreso, pero me consta que muchos están por la labor de modificar esos aspectos que perjudicaron los derechos de los ciudadanos.

Otro tema que ha generado problemas es el de la ikurriña. El PP utilizó la Delegación para presentar recursos en los ayuntamientos en los que se colocó. ¿Qué rol va a desempeñar ahora la Delegación?

-Al margen de las posturas políticas que se hayan visto en la anterior delegada, como institución lo que tenemos que hacer es respetar el ordenamiento. Si la ikurriña se coloca en un edificio institucional y no está avalado por la ley de símbolos en vigor, la delegación tendrá que obrar en consecuencia.

¿Considera que es un tema prioritario?

-Entre hacer cumplir la ley, que es el marco que todos nos hemos dado, y hacer una caza de brujas o una persecución, hay una diferencia evidente. Pero insisto: si un símbolo que no corresponde con la ley de símbolos se coloca, se estudiarán los pasos a seguir.

En la anterior legislatura en la Delegación también se persiguieron murales de protesta contra la tortura y otras expresiones.

-La Delegación tiene que estar vigilante de eso y de cualquier aspecto que esté dentro del marco de la seguridad y la legalidad. Mi opinión es que no se puede hacer de una lucha de banderas y de símbolos tu forma de vida ni tu manera de hacer política. Yo creo que la Delegación estará en su sitio con la legalidad, pero el modelo del PSOE y el del PP no tienen absolutamente nada que ver.

Continuando con cuestiones de legalidad, ¿se tiene pensado hablar con el Gobierno de Navarra sobre los recursos de inconstitucionalidad a leyes navarras?

-Es un tema que tengo pendiente. Tengo que ver cuáles están sin resolver, cuáles están en activo… Lo que está claro es que el cambio de modelo va a ser evidente. Lo vamos a ver en los próximos tiempos. No se va a recurrir por recurrir. La directriz de Sánchez y Batet es: ante una discordancia entre Gobierno central y autonómico, hay que sentarse a hablar, dialogar y llegar a soluciones compartidas antes de que se ponga un recurso. No sé si es lo que se estaba haciendo hasta ahora, pero es lo que se va a hacer.

Hay un recurso parcial de la Ley de víctimas de extrema derecha y funcionarios públicos que esta misma legislatura ha afectado a la celebración de un homenaje.

-Como le digo, es algo que tenemos que revisar. Dependiendo de la parte del proceso en el que esté no sabremos hasta qué punto se puede revertir o llegar a acuerdos y soluciones antes de que llegue a su fin, con el ejemplo que me pones o con cualquier otro. Lo que se hará es: conocida la ley que pueda emanarse del Parlamento y que pueda entrar en conflicto, se hablará y analizarán qué acuerdos se puede alcanzar entre las dos partes antes de llegar a recurso.

Con respecto a la coordinación policial y de emergencias, hace poco hubo cierta controversia por unas declaraciones en las que Alba insinuaba que el Gobierno de Navarra tenía a la Policía Nacional y Guardia Civil en un segundo plano. ¿Le sorprendieron esas declaraciones?

-Me sorprendieron. Es lógico que en una comunidad en la que operan cuatro cuerpos policiales la coordinación no sea del 100%. Pero sí que me sorprendieron, porque desde el conocimiento que tengo del departamento de Interior y desde las parcelas de seguridad vial, siempre ha habido buena coordinación entre Guardia Civil de tráfico y Policía Foral. A veces no hay acuerdos porque no interesa políticamente, y no estoy hablando del Gobierno de Navarra. Pero a veces interesa no llegar a acuerdos porque te sirve como arma arrojadiza. Con el nuevo Gobierno y la Delegación entrante eso va a cambiar.

Ahora le pregunto más como miembro de la Ejecutiva del PSN. ¿Cree que la presencia de Santos Cerdán en la cúpula de Ferraz puede venir bien a Navarra?

-Yo creo que sí, de hecho ya está viniendo bien. Tampoco creo que hasta ahora Navarra no haya sido un territorio importante. A lo mejor no hemos tenido respaldo por parte del partido en otras ocasiones, pero ahora me consta que estamos en otros tiempos en los que va a venir bien tener un milagrés allí.

¿Cree que el nuevo PSOE de Sánchez puede influir en la línea política del PSN?

-Yo pienso que sí. Sánchez siempre nos ha apoyado y aquí ha gozado de una amplísima mayoría, porque consideramos que era lo que en Navarra estábamos esperando: que fuesen las bases las que decidieran quién quiere ser su secretario general.

El nuevo PSOE somete al criterio de su militancia todos los posibles acuerdos electorales. ¿Cree usted que esto condicionará, por ejemplo, una posible alianza con UPN en 2019?

-En la Ejecutiva estamos muy cómodos con que sea la militancia quien dirija o diga qué acuerdos se tienen que tomar. Pero hasta que no se celebren las elecciones no hay nada sobre la mesa. Pero ya de por sí, que las bases elijan, es bueno.

Usted trabajaba en el Gobierno de Navarra en 2011, cuando se produjo la alianza UPN-PSN. ¿Cree que esa era una etapa y ahora se vive otra?

-Creo que son dos etapas totalmente diferentes, han pasado muchas cosas desde entonces, empezando por toda una organización del PSOE, con elecciones, primarias, con un 1 de octubre muy traumático en Madrid, que ha hecho que la militancia se empodere. Estamos en un tiempo nuevo y eso ha sido bienvenido, y por la gente en general.

¿Cree usted que la militancia del PSN a la hora de elegir, aceptaría una alianza con UPN?

-Prefiero que de eso hable María Chivite, que es nuestra secretaria general y nuestra candidata a las elecciones forales, o Ramón Alzórriz, secretario de Organización. Pero lo dijo María Chivite en una entrevista: difícilmente la militancia va a dar el Gobierno a UPN.