Marcela Abárzuza, 3ª generación de la Librería

El ‘capotico’ de Santo Domingo

Marcela Abárzuza, 3ª generación de la Librería Abárzuza, recibe el Bombo de La Jarana por su labor en el encierro: acoger a los corredores en los momentos previos

Laura Garde | Unai Beroiz - Viernes, 29 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Marcela Abárzuza posa con el pañuelo de La Jarana, peña que le otorga el premio, en el escaparate de la Librería Abárzuza, en Santo Domingo.

Marcela Abárzuza posa con el pañuelo de La Jarana, peña que le otorga el premio, en el escaparate de la Librería Abárzuza, en Santo Domingo. (UNAI BEROIZ)

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Marcela Abárzuza posa con el pañuelo de La Jarana, peña que le otorga el premio, en el escaparate de la Librería Abárzuza, en Santo Domingo.

“Cuando termina el encierro, enseguida subimos la persiana. Es un momento muy especial”

pamplona- Las puertas de la Librería Abárzuza (calle Santo Domingo, 29) abren casi los 365 días del año, pero lo hacen con especial cariño entre el 7 y el 14 de julio. Marcela Abárzuza y Rafa Rodríguez acogen a los mozos que corren el encierro en los ratos previos a la carrera: “Unos se refugian aquí para estar tranquilos, otros para ir al baño. Cada uno tiene sus costumbres, viene a lo suyo”, relata Marcela. Además de comprar el periódico que luego utilizarán como capotico, pueden guardar allí sus objetos personales.

Marcela y Rafa, “compañeros de vida”, llevan realizando esta labor 26 años y por eso ella ha sido reconocida con el Bombo de La Jarana, el máximo premio que entrega la peña para “reconocer el trabajo altruista que algunos vecinos y vecinas hacen por Iruña”. Sin embargo, para Marcela, quien recibió la noticia “emocionada y agradecida”, no es una labor altruista porque durante esos ocho días reciben un cariño que no puede pagarse de otra forma.

“Ahora abrimos a las 06.00 horas, aunque empezamos haciéndolo a las 05.00. Surgió de forma natural: alguien empezó preguntándonos si podíamos guardarle unas gafas, y poco a poco lo convertimos en tradición”, explica. Allá se conocen todos y tienen “muy buen rollo”. Tanto Marcela como Rafa no solo se quedan con el momentico de antes, también les “encanta” el de después: “Enseguida subimos la persiana para que vayan viniendo. Si todo ha ido bien, la alegría se respira. Después de los nervios que pasamos... Esto hay que sentirlo”.

Las luces de la Librería Abárzuza no se apagan hasta que termina el torico de fuego;aunque trabajadores, son “muy sanfermineros”: “Una vez de que se pasa el encierro, Santo Domingo es una calle tranquila con un ambiente particular”, expresa la protagonista. Destaca la participación de los vecinos y vecinas;su cuadrilla y otras preparan, por ejemplo, almuerzos. “Por aquí pasan todos los que suben o bajan a la Rochapea. Siempre hay gente y, sobre todo, mucho txiki”. De hecho, el local es un punto de encuentro también para los más pequeños, que quedan allá.

La Jarana tomó esta decisión de homenajearla con el Bombo unida a su condición de mujer: “En especial estos Sanfermines queremos reivindicar unas fiestas en igualdad”, dice Adur Lafuente, presidente de la peña. El premio lo recogerá el domingo, cuando la peña celebrará el Día del Socio y la ya tradicional Carrera del Encierro.

familia de librerosMarcela Abárzuza forma parte de la tercera generación de libreros del Casco Antiguo. Su abuelo abrió la primera tienda en lo que se llamaba la bajada de Carnicerías, entre el Ayuntamiento y el Mercado de Santo Domingo. A él le siguieron su tío Manolo y su padre: “No solo estamos nosotros. Mis primos han tenido otras librerías y han trabajo en Elkar. Somos una familia completa de libreros”.

Asegura que solo con libros no podrían sobrevivir, por lo que combinan el multiproducto: “Tener prensa, una parte de papelería o hacer fotocopias nos salva”. En los momento más duros recuerda a su madre, quien siempre le enseñó a dar gracias a los clientes: “Son nuestro pilar. Esta calle no pilla de paso y hay muchos que no fallan. Estaré eternamente agradecida tanto a quien viene a por una goma como al que compra el libro más caro”.

Marcela y Rafa no tienen hijos, aunque les gustaría que alguien heredase su legado: “Nuestros sobrinos tampoco quieren seguir. Tenemos que reinventarnos constantemente;confiamos en la gente joven que tenga ganas de dar una vuelta a la librería”, concluye la condecorada.

otros premiadosOtros afortunados que han recibido el Bombo de Oro de La Jarana han sido la Comparsa de Gigantes y Cabezudos (2001);la ganadería Cebada Gago (2002);el Struendo de Iruña (2003);el equipo de ciclismo heredero del Reynolds (2004);el personal de la Plaza de Toros (2005);el colectivo Andrea (2006);el grupo Barricada (2007);Paulina Fernández, la churrera de La Mañueta (2008);la txaranga Jarauta 69 (2009);el periodista José Luis Larrión (2010);La Pamplonesa (2011);el cantautor Fermín Balentzia (2012);los pastores del encierro (2013);el txistulari Terentxo Arana (2014);la asociación SF78 Gogoan (2015);Mariví Esparza, quien coloca a San Fermín en la hornacina todas las mañanas antes del encierro (2016);y el pelotari Juan Martínez de Irujo (2017).

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