Música para todos los extremos de la vida

El portugués Paulo Lameiro realza la importancia de este arte en las personas desde antes de nacer en el encuentro ‘Música para crecer’

Amaia Rodríguez Oroz Unai Beroiz - Sábado, 30 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

pamplona- La música es un elemento inherente al ser humano, que lo acompaña a lo largo de toda su vida, de principio a fin. Incluso, desde antes de nacer. Así lo afirmó ayer el músico y pedagogo portugués Paulo Lameiro, en una intervención que inauguró la novena edición de los encuentros Música para crecer, organizados por la Red de Organizadores de Conciertos Educativos y Sociales (ROCE).

Paulo Lameiro es pionero en conciertos para bebés y, gracias a su trabajo, ha podido aprender que la música “es un acompañamiento que tenemos en todos los momentos extremos de la vida”, del primer al último suspiro. “Escuchar música es un concepto biológico, al que reaccionamos de una manera u otra de manera inconsciente, y cuando esto ocurre nos damos cuenta de que es la música la que organiza nuestras vidas”, afirmó ayer el pedagogo, para quien es fundamental “trabajar y enseñar a apreciar la música” a las personas desde que son bebés. “Incluso me atrevería a decir que este trabajo debe darse desde antes de nacer”, dijo, para añadir que “lo que sentimos emocionalmente al escuchar música es provocado por procesos biológicos anteriores a la existencia humana”.

En este sentido, Lameiro expuso algunos principios de composición que considera “fundamentales” para llegar a esas emociones desde que una persona es todavía un bebé. Entre estos, destacan algunos como comenzar a la edad más temprana posible “con la enseñanza musical”;no simplificar, sino ofrecer autenticidad, porque “las adaptaciones nunca funcionan”;mostrarles música de calidad, ya que “hasta un bebé sabe distinguir entre una buena música y una mala”;u ofrecer una experiencia interior, no una fiesta de colores, porque “el arte y la gran música son cosas que hay que disfrutar en la intimidad”.

sonidos de la naturalezaPara el músico, “los seres humanos reaccionamos a la música de una forma muy clara” y, según afirmó, “nos quedamos mucho más impresionados con los sonidos más próximos a la naturaleza”. Para explicar esto, Lameiro contó que hace nueve años, cuando dirigía un conservatorio de música, contrató a una pianista japonesa como profesora, quien, cuando este le preguntó cuál era el motivo por el que una japonesa se había desplazado hasta Japón, le contestó: “Por el sonido de la arena”. Tiempo después, el músico comprendió que en la cultura japonesa la arena tiene una importancia enorme para conocer la calidad humana de las personas que habitan en ese lugar. “La arena son piedras que viajan desde las montañas hasta la playa y en ese viaje se desgastan y transforman;estas piedras, como nosotros, son lo que son gracias al viaje que han emprendido”, comentó. “Según de dónde sea la arena, muestra la calidad humana de todas las personas que viven por donde han viajado esas piedras”, dijo, para añadir: “Una vez, un hombre soñó con encontrar la arena más pura de las altas montañas de Japón, porque decía que de ahí venían las mejores personas”.

Por esto, el pedagogo concluyó: “Lo mejor de la música sinfónica y de la música de la naturaleza es que nos cuentan la historia de todas las personas y todas las civilizaciones que conocieron estos sonidos”.