A la contra

La suerte

Por Jorge Nagore - Sábado, 30 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Mañana se cumplen 25 años desde que estuve por primera vez en el mismo recinto que Bob Dylan. Empezó con Tiempos Duros, de Stephen Foster, y acabó con No soy yo, chica, del propio Dylan, con otros 14 temas entre medio, entre ellos Mr Tambourine Man o It’s All Over Now Baby Blue o Just Like A Woman. Desde ese día, Dylan ha dado 2.500 conciertos más -2.437, en concreto- y he vuelto a estar en el mismo recinto en otras 12 ocasiones, así que son 13 en total, con lo que, por aquello de las supersticiones, espero verle al menos una vez más antes de que muera. De que muera yo, claro, porque Dylan no tiene ninguna intención de morirse pese a sus 77 años y, visto cómo va envejeciendo y enterrando contemporáneos musicales, su genealogía y sus ganas de joder la manta y llevar la contraria, sus hooligans le calculamos mínimo que estará hasta los 100 en el escenario. Con lo que, visto así, no me agobia llevar más de seis años sin verle, creo que en un par o tres de años volverán a alinearse los astros necesarios para poder respirar el mismo aire que respira El Maestro. Son instantes increíbles, del todo increíbles. El otro día le leí a un señor decir que su epitafio va a ser Viví a la vez que Bob Dylan. Me parece una cosa lo suficientemente hermosa y afortunada como para ponerla en una lápida o en una placa, de hecho me parece preciosa. Sé que a la gran mayoría de ustedes Bob Dylan quizá les parezca una urraca resfriada y gangosa y apoyo su derecho a que les parezca así, pero seguro que tienen algo o alguien con quien -al margen de sus seres cercanos- están felices de haber coincidido en el tiempo y en el espacio. No sé, quien sea, esa persona con la que nunca han hablado ni hablarán pero que con su actividad les ha ayudado a cruzar los innumerables y profundos charcos de la vida. Si no se han cruzado aún con ella, ojalá sea este verano. ¡Suerte y hasta la vuelta!