Carcastillo muestra en un documental cómo vivían sus vecinos en los años 40

200 carcastillejos participaron en el rodaje, que concluyó el jueves y en el que se recrearon escenas cotidianas de la postguerra

Ainara Izko - Sábado, 30 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Jóvenes de Carcastillo caracterizadas con ropa de los años 40 y 50.

Jóvenes de Carcastillo caracterizadas con ropa de los años 40 y 50. (CEDIDA)

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Jóvenes de Carcastillo caracterizadas con ropa de los años 40 y 50.Rodaje del documental ‘Carcastillo: tierra y fuego’.

carcastillo- Carcastillo: tierra y agua. Así se titula el documental sobre el Patrimonio Inmaterial de la localidad que Labrit Multimedia ha estado rondado durante toda la semana en distintos escenarios del municipio y cuya finalidad es trasladar al espectador a la década de los 40, en plena postguerra, a través de la recreación de estampas típicas de la vida cotidiana de la época tales como la siega en las Bardenas, la preparación de las migas y las canciones que solían cantarse, la llegada de las almadías, las lavanderas, escenas de la escuela de aquellos tiempos, los juegos infantiles, etc.

“El hilo conductor, el que nos va llevando de un sitio a otro de esa vida de antes, es la conversación que un niño del siglo XXI, Álvaro, mantiene con las aguas del río Aragón”, explica Sara Brun, natural de Carcastillo, productora de televisión a nivel nacional y escritora, que también ha sido la encargada de escribir el guión y de organizar el rodaje y las recreaciones que se desarrollaron entre el 24 y el 28 de junio. “Ha sido un trabajo muy bonito. Cuando empecé a hablar con los vecinos para que colaboraran como figurantes me costó convencer a un gran número porque yo no quería imágenes de recreaciones que sirvieran simplemente para ilustrar, sino que contaran la vida de verdad, y esto se ha conseguido con creces”, gracias a la “calidad profesional e interpretativa” de los participantes, apunta Brun. Al final han colaborado más de 200 personas.

El alcalde de Carcastillo, Javier Igal, subraya por su parte que “desde el primer momento el Ayuntamiento sentía el compromiso de sacar este proyecto, importante además de necesario, de recopilación del Patrimonio Inmaterial de Carcastillo” ya que no se trataba únicamente de “rescatar la cultura y la historia de nuestro pueblo, sino también y sobre todo la memoria de nuestro pueblo en mitad del siglo pasado para que las generaciones venideras puedan conocer las costumbres, las labores y los sitios de Carcastillo”. Una vez concluido, el documental podrá verse en la gran pantalla, en el cine de Carcastillo, y también a través de un DVD que se distribuirá en otoño. En este sentido Igal anima a otros municipios a apostar por este tipo de proyectos “para que la memoria siga presente después de nosotros”.


vida sin reloj Xavi Berraondo, director de cine y televisión (ahora con Labrit), indica que han sido los vecinos del pueblo los encargados de sumar el fuego a la ecuación de tierra y agua, “recreando la memoria de sus abuelos: cómo vivían, cómo pensaban, cómo sentían” en la década de los 40, “donde la vida era un poco como si no existieran los relojes”, analiza, no sin antes subrayar el “entusiasmo” de los figurantes y de agradecer la implicación de Brun y del Consistorio en la iniciativa. “Ha sido una experiencia maravillosa”, reconoce.

Entre los figurantes se encontraba Álvaro Basoco Brun, de 11 años, quien admite habérselo pasado “muy bien” recreando cómo era la vida en su pueblo a mediados del siglo XX. “Lo que más me ha gustado es que parece que los niños antes no se aburrían nunca porque también iban a trabajar, ayudaban con las labores del campo y luego dormían cuatro en la misma cama, y eso ha sido súper divertido” de revivir, señala.

Por el contrario, lo que menos le ha gustado ha sido “que los profesores pudieran pegar en clase. Tuve que poner la mano para que me dieran un reglazo y en uno de los ensayos me dieron de verdad”. Por lo demás, la experiencia de rodar el documental Carcastillo: tierra y agua sobre el Patrimonio Inmaterial de la localidad, “ha estado genial”, concluye.