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Barkos refuerza la apuesta europeísta que abandonó UPN

Por Joseba Santamaria - Domingo, 1 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

navarra asume por primera vez la presidencia de la eurorregión atlántica que conforma junto a la CAV y Aquitania. Un paso político histórico que culmina la apuesta europeísta que el Gobierno de Barkos puso en marcha en 2015 con la reapertura de la Oficina en Bruselas y la reincorporación a este ente de cooperación transfronteriza del que fue una comunidad fundadora y del que UPN se autoexcluyó injustificada e incomprensiblemente en 2000, cuando Sanz rompió el Protocolo de Colaboración que tenía su origen en la Declaración de Ainhoaque firmaron las tres comunidades con Alli como presidente y con UPN en el Gobierno en esta localidad en 1993. Una absurda y acomplejada política aislacionista que sólo produjo perjuicios a los intereses generales de Navarra, que perdió durante 15 años un enlace fundamental con las nuevas vías de desarrollo y cooperación que estaba impulsando la UE, en este caso la conformación de un eje atlántico. El viernes en Iruña, Rousset y Urkullu acompañaron a la presidenta Barkos para actualizar su compromiso estratégico y situar a Navarra, la CAV y Aquitania como un polo de desarrollo económico poniendo en valor su fortaleza demográfica -más de nueve millones de habitantes-, su potencia económica -un PIB conjunto de más de 250.000 millones de euros- y una extensión geográfica relevante en la UE. Todo ello con el objetivo de ampliar su capacidad de presencia e influencia en la Europa actual para impulsar proyectos de mejora de las comunicaciones, empleo, desarrollo socioeconómico, investigación, universidad -suma 11 centros académicos- y cultura. Sin olvidar los vínculos históricos, culturales, lingüísticos, sociales y empresariales con una buena parte de los territorios que conforman el Consejo Regional de Aquitania, Bajanavarra incluida. En el nuevo contexto político de la UE, la apuesta por una eurorregión con peso político es un instrumento de futuro para el tejido social, empresarial y humano, en especial en zonas próximas a la muga con Iparralde, como los valles pirenaicos, pero también para el conjunto de la sociedad navarra. Navarra asume la presidencia de este clave Eje Atlántico de la UE con el compromiso de impulsa la eurorregión como un foro imprescindible para generar sinergias entre sus integrantes, pero también para recabar fondos comunitarios e inversiones privadas en el entramado financiero y político de la UE, un paso, si no definitivo, sí importante para avanzar en la recuperación de aquellas personas, familias, autónomos, comerciantes y pymes a las que la profundidad de la crisis y el anterior abandono institucional dejaron en situación límite. La colaboración interregional entre Navarra, la CAV y Aquitania no es una cuestión sólo identitaria o cultural, es un punto de encuentro de interés general para el ámbito empresarial y económico que debe garantizar unas mejoras colectivas para el desarrollo social, cultural y humano de los tres territorios. Como ha sido habitual y normal a lo largo de la historia. Lo contrario es retroceder, perder oportunidades y oscurecer las posibilidades educativas, laborales y profesionales de las nuevas generaciones. Otro ejemplo positivo de que la acción política del Gobierno de Barkos y la acción política del cambio en Navarra mantiene su propio ritmo al margen de polémicas partidarias y del estruendo alarmista de cada día de la oposición.

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