la carta del día

Oncineda, símbolo de mala gestión

Por Alberto Ibarrola Oyón - Domingo, 1 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

estella/Lizarra está considerada como una de las ciudades más bellas del Estado, pero en los últimos tiempos se ha visto envuelta en uno de los mayores desbarajustes o escándalos protagonizados por los partidos del viejo régimen en Navarra. La exalcaldesa del PSN Mª José Fernández dio luz verde en 2006 a un proyecto de Ciudad Deportiva que su sucesora en el cargo, Begoña Ganuza (UPN), continuó con la firma de unos anexos que elevaron finalmente el justiprecio a cobrar por las promotoras propietarias de los terrenos de Oncineda (ante la dejación del proyecto) a unos dieciséis millones de euros, algo inasumible para el Ayuntamiento estellica, cuyas cuentas han corrido el riesgo de ser intervenidas por la amenaza cierta de quiebra. En cualquier caso, mientras dure el proceso, se tendrá que dejar en depósito una fianza de aproximadamente unos cuatro millones de euros, lo que por desgracia ha limitado ya bastante la acción del Gobierno municipal actual, en cuya alcaldía se sitúa Koldo Leoz (EH Bildu) desde el histórico 2015.

Esta cadena de despropósitos en la gestión parece encaminada a beneficiar a los propietarios de los terrenos, como si no importase nada el perjuicio económico causado al Ayuntamiento, a la ciudad y a sus habitantes. Se vislumbra, tal y como ha dictaminado el Consejo de Navarra, que se ha buscado en todo momento favorecer intereses particulares y privados en detrimento de lo público. Lamentablemente, podemos observar que algunos políticos no entienden su labor como un servicio al bien común ni a los ciudadanos. La derecha regionalista, en su apuesta por el neoliberalismo, más allá de cuestiones morales que hipócritamente afirma defender (sobre todo para los demás), parece basar su política económica y su gestión pública en el lucro de determinadas empresas e individuos (generalmente cercanos al entorno del político que toma las decisiones), en la promoción del interés privado y en el enflaquecimiento de lo común, lo de todos. Posiblemente, el trasfondo de este asunto esconda también un propósito ulterior de privatizaciones o externalizaciones sistemáticas de los servicios públicos, en este caso de las prestaciones deportivas de la bellísima ciudad del Ega.

UPN y PSN acusan al Gobierno municipal actual de inacción, pero esto no es cierto en absoluto porque de hecho ha sido precisamente su diligente acción lo que ha abierto una puerta de esperanza para la ciudad. Al haber remitido el informe del caso al Consejo de Navarra para su evaluación, Koldo Leoz y su equipo han creado la posibilidad de que la cantidad a pagar a los promotores privados sea muy inferior. Sin embargo, a pesar de la anulación de los convenios firmados por las exalcaldesas, el Ayuntamiento estellés probablemente tendrá que hacer frente a determinadas indemnizaciones. Esperemos que en su fijación prime la defensa de los intereses de la ciudadanía de Estella/Lizarra. No parece razonable que una población tan castigada antaño por la reconversión industrial, el desempleo, la droga y la absoluta falta de servicios sociales, vuelva ahora a sufrir tamaña injusticia.

Visto este asunto, cabe preguntarse sobre cuál ha de ser la responsabilidad de los políticos cuando su mala gestión repercute tan negativamente en los erarios públicos. Cuando un tribunal dictamina sin ambages que estos han favorecido los intereses privados en detrimento de lo público y del bien común, como ha ocurrido en el caso Oncineda, las responsabilidades deberían ir más allá y no quedarse solo en lo mediático. Y no digo en lo político porque a día de hoy no consta que Begoña Ganuza haya cesado como parlamentaria foral del grupo de UPN, es decir, que todavía no ha asumido sus responsabilidades políticas cuando estas, además, se mostrarían a todas luces como insuficientes.

El autor es escritor

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