Condestable reúne los 50 años de la mirada de Jim Hollander en Sanfermines

efe - Miércoles, 4 de Julio de 2018 - Actualizado a las 14:47h

El fotoperiodista estadounidense Jim Hollander.

El fotoperiodista estadounidense Jim Hollander. (EFE)

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El fotoperiodista estadounidense Jim Hollander.

PAMPLONA. El fotoperiodista estadounidense Jim Hollander abre hoy en el Palacio del Condestable una exposición con quince imágenes de gran formato en la que ha reflejado la esencia de su mirada sobre los sanfermines, unas fiestas en las que este año cumple medio siglo y de las que valora especialmente el "respeto" que rezuman. Así lo ha señalado Hollander en una entrevista con Efe con motivo de la inauguración de "50 años fotografiando San Fermín", que repasa en tan solo 15 de las "cientos de miles de fotos" que ha sacado de estas fiestas su trayectoria en un evento que comenzó a fotografiar en 1966 de forma aficionada y en 1977 ya como profesional. Sin embargo la relación de Hollander (Nueva York, 1949) con los sanfermines comenzó con 13 años cuando realizó un viaje familiar en estas fechas a Pamplona, momento en el que quedó fascinado ya para siempre por la fiesta del toro.

De hecho, comenzó en 1965 a correr el encierro, "más bien con los cabestros", recuerda con humor de sus primeras carreras de la mano de otros experto corredor estadounidense, si bien con los años acumuló "unos 90 encierros" en su haber hasta el 8 de julio de 1977, cuando quedó creyó morir atrapado en un montón que se formó en el callejón de acceso a la plaza de toros en el que hubo un fallecido. "Decidí que había sido mi última carrera y el 9 de julio empecé a sacar fotografías del encierro. No había fotógrafos en el vallado, excepto de las tiendas locales como Foto Gómez, Prince y Zubieta", recuerda con nostalgia, para añadir que en los años siguientes, como fotógrafo de la agencia UPI en Madrid, comenzó a trabajar en los sanfermines convencido de que "esto tenía interés mundial, era una cosa loca y podíamos pasar fotos a los periódicos del mundo". Así fue cómo las imágenes de las que hoy son unas de las más internacionales fiestas comenzaron a conocerse en el circuito fotográfico de la prensa mundial, a la que sigue aportando su mirada año tras año, con un viaje imprescindible desde Israel, donde reside y colabora con la agencia EPA. Todo ha evolucionado desde entonces, cuando para transmitir las fotos debía traer un laboratorio para revelarlas y lograr con suerte transmitir tres en un día, hasta hoy en el que el formato digital es "más cómodo" y permite poner 20 fotos en la línea en una hora. También ha evolucionado la fiesta, con cambios evidentes en algunos momentos como en el "Pobre de mí", que Hollander ve que hoy ha perdido público, pero "no se ha perdido ni la esencia ni el corazón de los sanfermines", que "siguen como en los años 20", asegura.

Reconoce como "un tema importante" las agresiones sexuales que en los últimos años se han denunciado en Pamplona, aunque valora que pese a ser una fiesta tan multitudinaria "va muy bien" porque entiende que predomina "el respeto", que ha visto en la actitud de los hombres pamploneses que rechazan inmediatamente estos hechos. "Aquí hay muy pocas peleas, la gente enseguida grita 'San Fermín' y para los altercados", dice para asegurar que en Estados Unidos "siempre hay peleas, borrachos, policía..." y animar a quienes vienes de fuera a "respetar las normas de aquí". "La gente de Navarra es muy generosa, abierta y acogedora. Para vivir los sanfermines bien debes entrar así, con respeto, para conocer gente de aquí y aprender de ellos", asegura. Sobre el debate antitaurino y la repercusión negativa que pueda tener en los sanfermines, este enamorado de los toros asegura que "si no hay toros no hay sanfermines", porque son precisamente estos animales los que dan a la fiesta de Pamplona su originalidad.

También opina sobre la presencia de tantos extranjeros que se acercan a Pamplona a "correr una vez el encierro, emborracharse, encontrar a una amiga o amigo, y seguir con su ruta de vacaciones", y por ello señala que los sanfermines le gustan realmente "a partir del tercer día, cuando se han ido todos ellos y queda la fiesta como fue hace un siglo". Sin embargo, también reconoce el dinero que, sobre todo hace 50 o 60 años, aportaron todos estos visitantes a una Navarra que era mucho más pobre que hoy, cuando "ha crecido y es rica". Y sobre su mirada en estas fiestas niega que esté ya todo reflejado de ellas, porque "cada día es diferente", aunque reconoce que la actitud es lo que diferencia a un fotógrafo: "Yo voy siempre con una máquina y veo fotos. Soy una persona visual y puedo buscar fotos en cada situación", dice tras advertir que esta misma mañana ha sacado unas "que creo que son buenas" con la sombra de un operario sobre el kiosko de la plaza del Castillo cuando instalaba unas luces. Por ello lamenta la actitud de muchos en la sociedad actual, en la que "todo el mundo está con el teléfono, haciendo cosas con él pero sin mirar lo que ocurre a su alrededor. Van con su teléfono, escuchando música, hablando a través de la máquina" y no ven lo que hay a su lado. "Yo sigo mirando y esperando sacar una foto buena", reconoce tras advertir de que "el año que viene habrá año 51" en su vida porque volverá a Pamplona, mientras el resto del año sigue con proyectos relacionados con toros, con caballos y con otros trabajos para EPA.

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