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Las txistularis de la reina americana Braulia

El día del estreno de la actual comitiva en 1860 acompañaron a la Comparsa 9 txistularis y 3 gaiteros
El txuntxunero más famoso de todos los tiempos, el gitano Javier Echeverría, ya tocó con las anteriores figuras de cartón piedra de la ciudad

Alberto Guzmán - Jueves, 5 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Itsaso Larramendi, Verónica Ferreira, y Reyes Elizagarai, txistularis de la Comparsa, en el kiosko de la Plaza del Castillo.

Itsaso Larramendi, Verónica Ferreira, y Reyes Elizagarai, txistularis de la Comparsa, en el kiosko de la Plaza del Castillo.

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Itsaso Larramendi, Verónica Ferreira, y Reyes Elizagarai, txistularis de la Comparsa, en el kiosko de la Plaza del Castillo.El rey americano, Toko-toko, y la reina americana, Braulia, bailan en la plaza del Ayuntamiento.

pamplona- Pamploneses, pamplonesas... ¿sabéis que los txistularis es el colectivo que más mujeres aporta a la Comparsa de Gigantes y Cabezudos? ¿O por qué motivo todas las figuras bailan por las calles de Iruña al son de tambores y gaitas excepto nuestra querida reina americana Braulia, que camina feliz y ligera a un bello ritmo marcado por txistus y atabal? Pues, aunque resulte curioso, esta composición actual de la comitiva de cartón piedra más famosa del mundo es más reciente de lo que pensamos. De hecho, cabe señalar que, al igual que los porteadores, los txistularis son miembros de la Comparsa. Y desde la formación de la misma.

Pero comencemos por el principio. Según narra Mikel Aranburu, experto en historia del txistu en Euskal Herria, no cabe dudas de que la figura del txistulari procede del juglar medieval. Conocidos antiguamente como txuntxuneros, con una flauta de tres agujeros en una mano y un tambor, o tamboril, en la otra, recorrían la geografía navarra contratados por ayuntamientos e instituciones públicas para animar las fiestas, ferias, días no laborables... De hecho, en Pamplona la afición era total y los txuntxuneros formaban parte muy señalada de la habitual postal festiva de la época.

Con sobresaliente solera y fama, destacó por encima del resto el txistulari pamplonés más famoso de todos los tiempos: Javier Echeverría. Y es que, el txuntxunero gitano de Ezkirotz (Cendea de Galar), que ya tocó con las anteriores figuras de cartón piedra existentes en la capital, también acompañó musicalmente a la actual Comparsa de Gigantes y Cabezudos desde el año 1860, tras su diseño y elaboración artesana por el pintor navarro Tadeo Amorena, quien construyó nuevos gigantes del mismo tamaño de los que había, pero “más ligeros y con proporciones académicas”. Como dato señalado, es obligatorio destacar que el día del estreno de la actual comitiva acompañaron a las nuevas figuras nueve txistularis y tres gaiteros.

Quienes ya se hicieron acompañantes inherentes de la reina americana, según recogen los libros de historia y las narraciones de los porteadores más maduros, son otros dos míticos txistularis de la Comparsa: Luis Valls y Pedro Zapatero. Conocidos como el inseparable dúo Valls-Zapatero, marcaron el musical paso de Braulia diez lustros: desde los años 20 hasta casi finales de la década de los 70.

Atendiendo a tales cifras, resulta indiscutible valorar la sobresaliente presencia histórica del txistu en la compañía a nuestros gigantes y cabezudos. Por tanto, ahora muchos se preguntarán: ¿por qué estos últimos años es notoriamente superior la existencia de gaiteros en la Comparsa? ¿Por qué motivo acompañan grupos de gaiteros a siete de las figuras y solo la reina americana camina al ritmo de txistus?

Pues la realidad es que no existe como tal una explicación histórica. Según señala Verónica Ferreira Pinto, txistulari de la Comparsa desde hace casi 25 años, “se entiende que el auge de la gaita en 1970, con la formación de muchísimos nuevos gaiteros, favoreció sin duda su incorporación a la Comparsa”. Otro motivo puede deberse al volumen del sonido, ya que la fuerza de la gaita es mucho mayor y resulta más fácil de oír en los ambientes sanfermineros. “En numerosas calles, en las que el bullicio es total, el sonido de gaita penetra mejor, ya que es tan importante que escuche la música el público como los propios porteadores”, detalla Verónica Ferreira.

Pero lo que está claro es que la reina americana, Braulia, precisamente por este acompañamiento de txistu es “más bailarina”. “Es una característica de la música del txistu. Porque tocamos las mismas canciones. Exactamente las mismas que los gaiteros. Pero se interpretan de forma distinta. El baile de txistu es mucho más saltarín, e ir al final de la comitiva nos da una libertad total”, destaca Ferreira.

Ella, que desde los 15 años forma parte de la Comparsa, “porque los txistularis somos miembros de ella al igual que los porteadores”, resalta, suma multitud de anécdotas en días de blanco y rojo.

“Nos reímos muchísimo cuando los txikis se meten en el caballete, y nosotros les movemos a propósito las faldas del gigante. Salen rapidísimo del interior y les preguntamos por el botón que han tocado”, comenta entre risas Verónica, quien también recuerda con especial cariño el espectáculo en la Plaza de Toros del año 2010, con motivo del 150º aniversario de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona, o el “tremendo susto” que supuso la aparatosa caída en 2013 de Braulia, cuando se rompió el cuello. “Ahora lo recordamos como algo anecdótico, la verdad, pero en su momento nos impresionó muchísimo”, rememora.

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