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Qué se cuece en San Fermín

El almuerzo del día 6, las comidas populares o la merienda de las peñas en la Plaza de Toros son algunos de los ‘momenticos’ gastronómicos más destacados de las fiestas

Natalia Biurrun - Jueves, 5 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Miembros de las peñas San Fermín, Anaitasuna, Sanduzelai y Donibane disfrutan de una comida conjunta.

Miembros de las peñas San Fermín, Anaitasuna, Sanduzelai y Donibane disfrutan de una comida conjunta. (Foto: Oskar Montero)

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Miembros de las peñas San Fermín, Anaitasuna, Sanduzelai y Donibane disfrutan de una comida conjunta.Las sociedades gastronómicas, templos del buen comer.Cualquier plato vale para merendar durante la corrida de toros.

Pamplona- Dicen por ahí que los navarros somos gente de buen comer. Que buscamos cualquier excusa para reunirnos en torno a una mesa y disfrutar de los manjares que ofrece las amplia y variada gastronomía foral. Cualquier fecha o lugar es bueno, pero sin duda, el mejor momentico para saborear los manjares de nuestra tierra es San Fermín.

Desde los días previos a las fiestas para organizar los preparativos y quedadas sanfermineras hasta el ansiado y esperado día 6 de julio, los pamploneses y pamplonesas nos vamos de txikiteo, de pintxos y de cenas para ir entonando el estómago que debe aguantar los nueve días.

Una tradición arraigada son los típicos almuerzos de las cuadrillas antes del Chupinazo a las 12.00 horas. Un momento de diversión que precede a uno de los instantes más emocionantes: el comienzo de los Sanfermines. Estas reuniones de amigos ya muestran la importancia que la gastronomía tiene en estas fiestas. Entre las 9 o 10 de la mañana nunca fallan unos buenos huevos con jamón, que se complementan al gusto con chistorra, patatas o lomo de cerdo y se acompañan con vino, kalimotxo, cerveza, sangría o lo que se precie. Tras el Chupinazo, el cuerpo tiene fuerza suficiente para aguantar durante horas, sin embargo, fieles a nuestras tradiciones y para combatir el calor del día, no dejamos de tomar el fresco y delicioso sorbete de limón de la Sociedad Gastronómica Gazteluleku.

Pasadas las horas, que avanzan muy deprisa, un bocadillo es suficiente para reponer energía. En el Casco Antiguo hay numerosos bares que disponen una amplia oferta y surtido de ingredientes para satisfacer cualquier paladar. Sin duda, el bokata es lo más socorrido en el día 6, que también vale para cumplir con la cena, si es que alguno llega.

Para los más madrugadores o para los que han pasado la noche sin parar de bailar, un chocolate con churros es una apuesta acertada. En la Mañueta se encuentran los famosos churros de Doña Paulina, que con más de 145 años de negocio, deleita a cualquier comensal que se acerque hasta ahí. Cada milímetro de aquel espacio está lleno de historia y, a la vez, del entusiasmo con el que toda la familia se implica en hacer unos churros deliciosos preservando no solo la receta de la masa sino un cuidadoso procedimiento tradicional de elaboración.

El recetario navarro ofrece una amplia variedad de elaboraciones que pueden disfrutarse en cualquier rincón de la ciudad

‘Caldico’, chocolate con churros o pintxos son grandes reconstituyentes para ‘sobrevivir’ a nueve días de fiesta

Otra de las propuestas de desayuno es el caldico. Un gran reconstituyente de cualquier día de San Fermín. Durante las fiestas es importante calmar un poco el estómago de los excesos, sobre todo para aquellos que tienen que madrugar para trabajar y, por supuesto, para los corredores del Encierro. Se trata de una sopa o consomé que se puede encontrar, recién hecho, en las inmediaciones de su recorrido. Su historia se remonta a 1979 -según explica José Joaquín Arazuri en su libro Historia de los Sanfermines- cuando “un grupo de castizos tuvo la humorada de colocarse en la Plaza del Castillo antes del Encierro con unos calderos de caldo caliente para repartir entre todo aquel que lo desease”. Al principio no tuvo mucho éxito, pero desde 1981, el Ayuntamiento lo incluyó en los festejos organizados oficialmente, pasando a engrosar el programa, “pagándolo el Municipio y condimentándolo y repartiéndolo una empresa de comidas industriales”. En la actualidad, no queda más remedio que buscarlo, previo pago claro está, en bares y cafeterías.

De buen comer Ya sea en cuadrillas, en las peñas, en los hogares, en las tabernas o en las sociedades gastronómicas, los pamploneses y pamplonesas disfrutamos en compañía de amigos y familiares de los platos típicos del recetario navarro. Platos tan contundentes como las pochas, el ajoarriero, la menestra de verduras, seguidos de menudicos de cordero, bonito con fritada, unas truchas con jamón, las magras con tomate, el estofado de toro, el cordero al chilindrón, los chuletones rotundos, la merluza a la koskera, los jarretes de cordero o más ligeros como los espárragos, pimientos del piquillo o cogollicos de Tudela son algunas de las opciones que se presentan en las mesas sanfermineras. Sin olvidar, por supuesto, de postre, cuajadas, canutillos, queso del Roncal, natillas, leche frita o goshua para terminar con un buen pacharán con propiedades digestivas.

El culto al buen comer se prodiga en cada rincón de las calles de Iruña y muestra de ello son también los pintxos. De pie, contra la barra o en la calle, sentado o descansando, se pueden disfrutar de mil maneras. Opciones en miniatura para todos los bolsillos y gustos en los que no faltan los productos típicos de la tierra: chistorra, pimientos de piquillo, espárragos, fritos de jamón y queso, bola de pimiento o de huevo... Todo un espectáculo en las barras de la ciudad que despiertan los cinco sentidos.

En el coso Las txarangas, la salida de las peñas y la corrida de toros son algunos de los alicientes de las fiestas de San Fermín, pero ninguna de estas tradiciones pueden entenderse sin las meriendas en la Plaza de Toros.

El coso de la pamplonesa Monumental cambia de color a la muerte del tercer toro y se convierte en un gran comedor en el que los mozos de las peñas comparten cada uno de los cubos y pucheros que han llevado hasta la grada. Bocadillos de jamón, de chorizo, de lomo con pimientos, de ajoarriero, de tortilla, de queso, de cualquier cosa que pueda ponerse entre pan y pan, al gusto de cada uno. Lo mismo se puede decir de las cazuelas. Cada vez más se comprueba que hay expertos en menú sanferminero capaces de sorprender con el catering: paella, espaguetis, langostinos, caracoles, estofado de toro, marmitako... Simplemente, hay que ir bien equipado de material: ollas, tarteras, latas, neveras, termos, platos y cubiertos de plástico, entre otros.

La merienda de las peñas en los toros se ha convertido en todo un ritual, en la que los mozos y mozas comparten sus suculentas elaboraciones entre sus vecinos, además de otros aperitivos antes de la merienda como cacahuetes, patatas fritas, o postres como el sorbete de limón y piezas de fruta fresca como melón o sandía. Los cafés con pastas, copa de cava, gin-tonic, pacharán, coñac y puro también son habituales entre el menú de las peñas, que despiden la corrida cada día con el estómago bien lleno y dispuestas a bailar hasta lo que el cuerpo aguante.

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