Carlos Aurensanz escritor

“El rigor histórico es importante, pero he aprendido a dejarme llevar por los personajes”

Una entrevista de Ana Oliveira Lizarribar Fotografía Iban Aguinaga - Jueves, 5 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El escritor, retratado en el Hotel Palacio de Guenduláin de Pamplona.

El escritor, retratado en el Hotel Palacio de Guenduláin de Pamplona.

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El escritor, retratado en el Hotel Palacio de Guenduláin de Pamplona.

las claves

pamplona- El rey tahúres su sexta novela, esto empieza a ser serio.

-(Sonríe). Al principio, con las primeras novelas, me sonaba muy extraño cuando me llamaban escritor;ahora, sin embargo, me voy acostumbrando. Después de seis novelas ya es hora.

¿Qué permanece intacto de aquel escritor que iniciaba su trilogía sobre los Banu Qasi?

-Mantengo intacta la pasión. La pasión por el continuo descubrimiento que supone documentar una novela, y más en casos como el de esta, en el que ha habido un importante cambio de época respecto a las anteriores, en las que estaba muy centrado en Al Ándalus y en Córdoba. En este texto doy un salto en el tiempo, nada menos que de 300 años, y otro salto cultural, ya que ubico la historia en los reinos cristianos. Siempre voy buscando cosas nuevas. Incluso en la cuarta, Hasday, el médico del califa, el protagonista ya no era un musulmán, sino judío. Eso me obligaba a profundizar en otra cultura. Esto se ha multiplicado con El rey tahúr.

Y se nota que ha disfrutado.

-Es que es apasionante. Hay gente que me pregunta cómo me da tiempo a todo, a la familia, el trabajo, la escritura... Es que disfruto enormemente, y no solo escribiendo, sino también documentándome. De hecho, quizá disfruto más en el momento de la investigación. Buscar documentos, tesis doctorales... Para cada trama necesito documentarme con detalle, aunque luego solo emplee una pequeña parte de lo que he leído. Por ejemplo, para abordar la construcción de la Colegiata de Santa María tuve que conocer las técnicas constructivas, cómo funcionaban los gremios, cómo eran quienes vivían en esa ciudad en ese momento... Y las leyes. Parece mentira que pueda ser ameno leer un compendio de leyes, pero lo es.

¿De verdad?

-Sí, de verdad. Es muy interesante leer leyes porque te cuentan cosas muy curiosas como el castigo a quienes robaban gatos, por ejemplo. Sobre la vida cotidiana de los monjes hay tesis doctorales, igual que de la policromía de la puerta pintada de la Catedral de Tudela. Todos los detalles te acaban atrapando y supongo que eso se transmite al lector.

La pasión permanece, ¿pero qué ha cambiado, qué es lo que ha aprendido en todo este tiempo?

-He cambiado el estilo de escritura. En las primeras novelas, la crítica destacó el rigor histórico que desprendía cada página. Procuraba atenerme al máximo a las crónicas históricas sin salirme ni un ápice. Y antes de empezar a escribir sabía cuántos capítulos iban a tener y lo que iba a contar en cada uno. Pero notaba que eso me constreñía un poco y que a veces no me permitía contar lo que me apetecía. Así que he ido evolucionando hacia una mayor libertad narrativa, a dejarme llevar un poco más. Sin embargo, conforme han ido pasando las novelas he ido concediéndome a mí mismo más libertad, dejando que los personajes tuvieran vida propia y que en algún caso incluso me llevaran por donde ellos me pedían.

¿Cómo plasma ese cambio en el caso de El rey tahúr?

-En esta novela la ficción tiene un peso más importante, dentro, eso sí, de un marco histórico riguroso. Los hechos que se cuentan son los que sucedieron, pero le doy más importancia a la trama de los personajes de ficción.

Uno de los logros de Carlos Aurensanz es ser un escritor que escribe desde Tudela y sobre Tudela historias que pueden interesar a personas de todas partes.

-Claro. La novela la tienes que ubicar en un sitio concreto, pero lo que importa es la historia. El marco tiene una importancia relativa. Gran parte de mis otras novelas sucede en Córdoba, una ciudad que siempre me ha apasionado, y El rey tahúres, sin duda, mi novela más tudelana. No hay más que abrirla y ver los planos de la colegiata, del monasterio... Pero la verdad es que la historia podía pasar en cualquier ciudad de la época en la que está todo por hacer. Se acaba de conquistar territorio musulmán, hay que derribar mezquitas para construir iglesias, erigir un castillo donde estaba la alcazaba... En aquel momento llegó a la Península la Orden del Císter, que traía las nuevas tendencias artísticas;ahí está el Pórtico de la Gloria, la Puerta del Juicio de Tudela, que por fin se está restaurando. Imagínate Tudela en ese momento, se está construyendo todo eso más el puente de piedra, las encomiendas de los templarios y de los hospitalarios, los reyes han concedido fueros que atraen a pobladores de otros lugares...

En esos comienzos del siglo XII, Tudela era incluso más importante que Pamplona porque, como dice en la novela, tenía “más fuegos”.

-Sí, sí, y Sancho VI y Sancho VII habían nacido en Tudela por circunstancias históricas relacionadas con la muerte sin testamento de Alfonso el Batallador. Sancho VII no es el personaje principal, es Nicolás, un cantero, pero sí uno de los coprotagonistas.

Y nos presenta a este rey, conocido como Sancho el Fuerte, de una manera diferente a la habitual.

-Eso lo tenía claro desde el principio. No quería retratar al vencedor de las Navas de Tolosa, al que trajo las cadenas, sino al rey humano sometido a dudas, miserias, vicios... Retrato al rey avaro, jugador, enfermo al final de sus días, cuando también se supone que estaba sometido a quebraderos de cabeza importantes porque no tenía descendencia legítima. Ilegítima tenía mucha... Ese es el personaje que me interesaba desarrollar.

¿Es esta la parte ficticia en la que más se ha dejado llevar?

-Sí, pero siempre con coherencia y basándome en algo. Cuando retrato al rey avaro, me apoyo en los documentos que reflejan cómo intentaba obtener beneficio económico casi por cualquier medio. Hay que entender, claro, que el Reyno estaba arruinado y sometido a la presión enorme de Aragón y Castilla, que intentaban repartirse Navarra. Sancho tenía que mantenerse y para eso necesitaba dinero.

Una forma de obtenerlo era controlando el juego, de ahí El rey tahúr.

-Eso es. Tudela tenía muchos pobladores que ganaban dinero con la construcción o con la agricultura y por la noche se iban a las cantinas, a los prostíbulos o a las tafurerías a jugar. Estas eran un negocio muy rentable y, aunque en un primer momento el rey estableció impuestos al juego, luego vio que era más rentable ser el titular y expropió manzanas enteras de locales dedicados a esta actividad. Igual que ahora, que el Estado es titular de los juegos y apuestas.

Y el juego también está presente en otro detalle que encontraron en la Catedral de Tudela.

-De hecho, la novela tiene un origen un poco casual. A un grupo de amigos nos gusta perdernos por la Catedral y buscar pequeños detalles y, un día, Chema, uno de estos amigos, se dio cuenta de que en dos dovelas de la Puerta del Juicio aparecen unos tableros que siempre se había interpretado que eran ábacos de prestamistas judíos. Pero a él ese tablero le sonaba de algo y al final se acordó de que lo había visto en el Libro de juegos, dados y tablas de Alfonso X el Sabio, donde aparecía un juego medieval, la tabla real, que es el antecedente del backgammon. Y ese descubrimiento fue la chispa de la que ha salido una novela de más de 800 páginas (ríe).

¿Y no tiene miedo de que le expulsen del Reyno después de osar tocar a un mito como Sancho el Fuerte?

-Pues casi sí (ríe). Hombre, yo creo que ya tenemos todos la mente muy abierta a otras versiones de la historia siempre que tenga visos de realidad y que se apoye en las crónicas. Ser rey en la Edad Media no tenía que ser fácil. Imagino que Sancho estaría atormentado.

Desde luego, estaba rodeado de personas con muchos intereses, como los de la Iglesia, por ejemplo.

-En la novela se trata ese enfrentamiento total que tenía con la Iglesia, representada por el prior de la Colegiata y el obispo de Pamplona. Él no fue reconocido como rex, sino como duxhasta que, en un momento dado, el Papa le concedió el membrete real, solo que a la vuelta de la esquina lo excomulgó... Era un continuo tira y afloja por temas de dominio, de intereses, de dinero. Asuntos interesantes que se van incardinando en la trama.

En la novela el protagonista es Nicolás, un cantero de ficción.

-Sí, representa a esas familias atraídas por las ventajas que proporcionaban los fueros concedidos a ciudades de la Península recién conquistadas. Nicolás nace en Tudela cuando sus padres, procedentes de Auxerre pasan por aquí. Ese momento coincide con el derribo de la mezquita mayor y la construcción de la colegiata. Durante la demolición, Nicolás descubre una cripta donde encuentra una arqueta musulmana con un pergamino escrito en árabe que se convertirá en el eje de la historia, ya que despertará la ambición de todo el mundo que tiene conocimiento de él.

En realidad ese pergamino, cuyo contenido no desvela hasta el final, es un poco como el halcón maltés, una excusa para mover la acción.

-Sí, utilizo el pergamino para hacer avanzar la historia, pero en realidad me interesa la vida cotidiana de los personajes, las pulsiones que les mueves, la ambición, el amor, el odio, la venganza. Al fin y al cabo, esto no es un tratado histórico, es una novela.

“No quería retratar al vencedor de las Navas de Tolosa, sino al Sancho humano sometido a dudas, miserias, vicios”

el autor y su obra

en primera persona

Veterinario y escritor. Carlos Aurensanz es licenciado en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza. Publicó su primera novela en 2009.

Títulos. Trilogía Banu Qasi (Los hijos de Casio, 2009;La guerra de Al Ándalus, 2011, y La hora del califa, 2013);La puerta pintada(2015) y Hasday, el médico del califa(2016).

en pocas palabras

“No descarto repetir otra escapada como la de ‘la puerta pintada”

Carlos Aurensanz se siente como pez en el agua en la novela histórica. Es su género. Sin embargo, el rigor a veces funciona como un corsé y “como escritor a veces sientes la necesidad de escapar”. Eso pasó con La puerta pintada, ubicada en la posguerra civil española. “Al principio mi editorial no tenía claro esta novela, pero fue un empeño personal y resultó que es la que más pasión ha despertado en respuestas en redes sociales”. En ese sentido, no descarta “repetir una escapada similar”.

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