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El Partido Popular, bajo mínimos

Ni el 8% de la afiliación de la sigla referente de la derecha decide hoy qué dos candidatos a presidente se someten a la consideración de los compromisarios. Sin debate ideológico ni autocrítica, corre el riesgo de un cierre en falso

Jueves, 5 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

sólo 66.384 afiliados, ni el 8% de los 865.535 que dice tener el PP, se han inscrito para participar en las primarias que escogerán al presidente de la formación. Ese ridículo guarismo representa en términos absolutos apenas 5.000 personas más que las que el PP presentó en sus listas para las municipales de 2015, lo que de entrada representa un palmario fracaso tratándose del sufragio clave en todo partido político, si bien por otra parte sugiere una votación decantada por los militantes más ligados al aparato y en consecuencia más movilizados en tanto que en el envite les va el sustento. Esta última circunstancia beneficia de salida a las dos antagonistas en liza, Cospedal y Sáenz de Santamaría, como lugartenientes de Rajoy, la primera en la estructura del partido y la segunda en el Gobierno. Y entre esas contendientes que se profesan un odio cerval, Casado ha intentado consolidarse como tercera vía con evidentes guiños al aznarismo pero lastrado por la investigación judicial por la obtención del mismo máster de Cifuentes mediante la convalidación de 18 asignaturas y el aprobado de cuatro más con presentación de trabajos. De esos tres perfiles saldrán hoy los dos candidatos sobre los que finalmente decidirán los compromisarios, un mecanismo de votación intrincado en el que el parecer de las bases se somete a revisión y que ya ha sido reducido más a una disputa personalista que a un contraste programático de todo punto inexistente. Un debate en el que la regeneración democrática debiera constituir uno de sus ejes, dado que el PP fue desalojado de la Moncloa por su corrupción endémica, y que sin embargo las candidaturas favoritas se afanan en soslayar, como partícipes de todas las decisiones tendentes a ocultar la financiación irregular del partido. Constatadas la ínfima participación interna y la desideologización del proyecto, sobre el PP se cierne la amenaza de cerrar en falso su primer congreso sin sucesor ya designado y además tras exponer a la organización a un tensionamiento extremo por la polarización entre Cospedal y Sáenz de Santamaría. En función de los resultados en los comicios autonómicos y municipales de dentro de un año, en el marco de una rivalidad también radical con Ciudadanos y con el PSOE al alza como sigla gubernamental, el PP podría volver a encontrarse en el punto de partida. Un horizonte que ya oteó el presidente gallego Feijóo y ante el que decidió no comprometer su futuro en una guerra fratricida en la peor coyuntura política.

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